2026-10-23

¿A quién homenajea con su nombre el arroyo que desbordó en Bariloche?

Por un tiempo se conoció como río Grande y se quiso navegar infructuosamente. Hasta llegó a confundirse con el legendario Paso de los Vuriloches.

El lago que en la actualidad se conoce como Gutiérrez recibió su nombre el 23 de enero de 1880 por parte de Francisco Moreno y por añadidura, sucedió otro tanto con el arroyo que fue noticia días atrás en Bariloche al desbordarse, después de semanas y más semanas de persistentes lluvias a raíz del fenómeno que dio en llamarse Super Niño. ¿A quién quiso homenajear el bonaerense cuando todavía no tenía el título de perito?

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El porqué de la denominación está explicado en “Reminiscencias”, el libro que publicara su hijo Eduardo varios años después del fallecimiento de su progenitor, a partir de cartas y otros textos que legó. “Aquellas aguas no tenían nombre, faltábales (sic) el bautismo del geógrafo. En el catálogo de las denominaciones, que la ciencia tiene el derecho de elegir para indicar las conquistas en regiones vírgenes, vino a mi memoria un nombre venerado, el de don Juan María Gutiérrez”.

No obstante, en su “Toponimia del Parques Nacional Nahuel Huapi”, Juan Martín Biedma corrigió implícitamente a Moreno e incluso, se corrigió a sí mismo, porque según puede leerse en la página 103 de su contribución, “Moreno, en esta oportunidad, halló donde las aguas del lago se vacían en el torrente, una serie de vestigios, canales para pesca, palos trabajados y barrenos que vinculó al Paso de Bariloche”. En consecuencia, vestigios de actividad humana que ponen muy en duda la noción de “descubrimiento”.

Además, en aquella oportunidad, el futuro director del Museo de Ciencias Naturales de La Plata no arribó en soledad a la actual jurisdicción barilochense, más bien llegó en compañía de un grupo que se integraba por Utrak Nakayal, uno de los hijos del lonco Antonio Modesto Inakayal, entre otros jinetes mapuche y tehuelches. El propio Biedma consignó que “a este lago, los indígenas lo llamaron Carre Lafquen (Lago Verde). Esta denominación a pesar del bautismo de Moreno persistió en algunos mapas y publicaciones”, admite en su escrito.

Francisco Moreno, sentado en primera fila, con los Varela, su familia política.

La fuente que ratifica la denominación mapuche que en la actualidad reivindica la Biblioteca Popular Carilafquen (Villa Los Coihues) tiene origen en una conferencia que brindara Jorge Rohde bajo el título “El Paso de Bariloche”. El militar integró la primera expedición al Nahuel Huapi que comandara Conrado Villegas y recibió la orden de explorar desde el Valle del Ñirihuau hacia la cordillera. Según la cita de Biedma, “los indios llaman al lago Carrelauquen (Lago Verde) a causa del color del agua igual al del mar”. En mapuzungun sería Karülafken.

Palabras de aliento

Sin embargo, el nombre que primó fue el de Gutiérrez. “Cuando yo era niño el anciano que llevaba ese nombre me encantaba con sus descripciones magistrales de la naturaleza americana, que tan bien sentía y de la que era una de las más bellas y más fecundas emanaciones; más tarde su amistad me fue preciosa y sus palabras de aliento nunca me faltaron; tributo fue de admiración y gratitud dar su nombre a ese lago tranquilo y bello como su espíritu”, justificó Moreno.

En rigor, su homenajeado desarrolló una intensa actividad política y pública desde su juventud. Formó y presidió la Asociación de Estudios Históricos y fue un asiduo concurrente del Salón Literario. Como puede intuirse, formó parte de la oposición a Rosas y, como consecuencia, conoció la cárcel. Después migró hacia Uruguay y, más tarde, fundó con Juan Bautista Alberdi y Esteban Echeverría la Asociación de Mayo.

El homenajeado por Moreno.

Llamativamente, fue el primer director de la Escuela Náutica en Valparaíso (Chile). Junto con el futuro redactor de “Las bases”, viajó por el resto de América y Europa. También fue poeta, topógrafo y columnista en varios periódicos. En sus escritos dejó una admiración por los pueblos indígenas de América que no coincide con la que experimentó su joven discípulo. Después de Caseros, participó en el Congreso Constituyente de 1853 y fue ministro de Relaciones Exteriores de la Confederación en tiempos de Urquiza.

Sin embargo, después de Pavón y a diferencia de Alberdi, Gutiérrez se pasó al bando de los “nacionales”, con Bartolomé Mitre a la cabeza. Éste lo designó director de la Universidad Nacional de Buenos Aires, cargo que ejerció desde 1861 hasta 1874. Por entonces, faltaban varias décadas para la Reforma Universitaria y el presidente designaba a los rectores universitarios.

Precisamente, mientras ejercía el rectorado, fundó la Sociedad Paleontológica, una de las entidades que apoyó los viajes de Moreno a la Patagonia. También, de ahí, la gratitud. “El lago Gutiérrez, bautizado así en memoria del venerable y nunca olvidado rector de la Universidad de Buenos Aires, filósofo, literato, poeta, sabio, figura desde ese día en la carta del mundo”, se ufanó su émulo en “Apuntes preliminares”.

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Por su parte, Biedma completaba que “el río Gutiérrez fue conocido primitivamente como Río Grande y se lo creyó el río del paso Vuriloche y aún más, que venía desde Chonos frente a Chiloé. En 1883, el teniente de la Armada Eduardo O’ Connor intentó navegarlo, pero fracasó en su intento”. Claro, por entonces no se contaba con los conocimientos que tenemos hoy. Seguramente en aquel verano, su caudal estaba bastante más bajo.

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