2026-10-19

¿Qué se sabe de los zorzales, los más bellos cantores de Bariloche?

Brindan auténticos conciertos antes de que amanezca y un rato antes de cada crepúsculo. Como para otras especies, la primavera es un momento clave de su vida.

En un contexto donde se cuentan por decenas las aves y pájaros vecinos, aportan los más bellos cantares un rato antes de que amanezca y los reiteran cuando falta poco para que la oscuridad se adueñe de Bariloche. En los barrios en los que todavía resisten los árboles y arbustos ante la avalancha de cemento, hacen esbozar sonrisas o bien, pasajero malhumor ante su costumbre madrugadora. Como sea, imposible pensar la primavera sin sus conciertos de maravilla.

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Pero ¿qué sabemos de los zorzales patagónicos? En ocasiones, que la presencia de determinados animales sea tan común hace que la curiosidad merme, en relación con otras especies más emblemáticas o precisamente, no tan fáciles de seguir con nuestra mirada. ¿Por qué parecieran cantar sobre todo en dos momentos del día? ¿Qué quieren decir con cantos tan diversos como agradables al oído humano? Las preguntas pueden multiplicarse.

Tuvo la deferencia de responder las inquietudes de El Cordillerano Lorenzo Sympson, quien gusta en presentarse como “la tercera generación de una familia inglesa de observadores de aves”. Claro que nació en la Argentina y reside desde 1989 en cercanías del Nahuel Huapi. Si bien en los últimos años se consagra a investigaciones sobre el aguilucho chico, también sabe y mucho de otros habitantes alados de la Patagonia.

“El canto en las aves es extremadamente variado entre distintas especies y su distribución”, introdujo en intercambio con este medio. “Es regularmente importante durante las épocas de reproducción y también para comunicación de peligro”, enseñó. “Esto último puede ocurrir durante todo el año, pero la reproducción en nuestras latitudes ocurre normalmente durante primavera y verano”, es decir, precisamente la época del ciclo que atravesamos.

Lorenzo Sympson.

Además, “los cantos son también una comunicación específica para delimitar territorios, formar parejas, para la construcción de nidos, para la incubación y la crianza de los pichones”, amplió. De ahí que se trate de “vocalizaciones muy importantes en esta época. Como muchas otras aves, los zorzales aumentan su actividad en la mañana temprano y al anochecer, en parte por el clima o el calor reinante durante día, pero fundamentalmente por la actividad de su alimento, es decir gusanos e insectos terrestres”.

Por las dudas, puntualicemos que nos referimos a vecinos que tienen “pico y párpados amarillos”, según complementa la página web de Birding Patagonia, espacio que precisamente integra Sympson. Las partes superiores de su cabeza son de color pardo negruzco, mientras que cuello y dorso “pardo ocráceo oscuro” que luego, sobre el lomo, se torna grisáceo. Sus patas también son amarillas.

Cualquiera que tenga chances de prestar atención, observará que no todos sus cantos son iguales, que en los auténticos conciertos que tienen lugar cada mañana y en cada crepúsculo, hay considerables matices. “Los cantos están genéticamente establecidos, pero también influenciados por la crianza de los padres y el entorno”, aportó Sympson. “Se ha confirmado que los chingolos tienen hasta diferentes acentos”, parangonó.

Por otro lado, ¿son siempre los mismos los que vemos? ¿O cambian de domicilio? Según el ornitólogo, “hay cortos movimientos altitudinales, pero los zorzales permanecen en Bariloche todo el año”, o sea, no forman parte del colectivo de las migratorias. “Construyen nidos muy voluminosos”, en una tarea que ocupa a “ambos sexos”. Se valen como materiales “de pastos, ramitas y barro”, ejemplificó.

A los zorzales les gustan los jardines bien regados.

Los zorzales patagónicos son discretos, procuran “esconder sus nidos”, entonces “construyen donde la vegetación es espesa”, en “cercos o arbustos densos”. Sus preferencias por ciertas zonas de Bariloche tienen que ver con que “están adaptados para alimentarse de gusanos e insectos terrestres, regularmente en tierra húmeda”. De ahí que sea muy habitual verlos “caminando sobre el suelo, buscando sus presas con sentidos especialmente sensibles”.

Volvamos momentáneamente a Birding Patagonia, para aprender que la hembra del zorzal “pone hasta 3 huevos de color verde grisáceo con máculas rojizas”. Por otro lado, “en ocasiones se pueden observar ejemplares con el pico muy largo, debido a deformaciones producidas, probablemente, por algún hongo. Su distribución abarca toda la Patagonia”, pero “es muy común en la zona de los bosques subantárticos y áreas aledañas (como Bariloche) y más escaso hacia el este”.

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Como también está a la vista de cualquier observador atento, su deambular “puede ser alterado por perros y gatos en los jardines”, de manera que sería prudente mantener alejados a los animales domésticos, sobre todo en momentos claves para los zorzales. “Las áreas de césped o terrenos que se mantienen húmedos, favorecen mucho las actividades de estas aves cantoras”, exhortó indirectamente Sympson. Verlos bañarse en los charquitos que quedan después del riego, es otra celebración de la vida.

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