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19/10/2026

La turbiedad del Ñireco supera 15 veces los niveles habituales y complica el suministro de agua en Bariloche

Desde ARSA explicaron que la planta potabilizadora no puede tratar los valores actuales, que llegaron a 700 y 800 NTU frente a un máximo operativo de 50. Mientras esperan que mejoren las condiciones del río, asisten con camiones cisterna a sectores afectados y buscan alternativas para reducir la dependencia de esa fuente.
Continúa la turbiedad del río Ñireco.
Continúa la turbiedad del río Ñireco.

La elevada turbiedad del río Ñireco continúa afectando el suministro de agua potable en distintos sectores de Bariloche. Según explicó Pablo Haedo, jefe de servicio de Aguas Rionegrinas (ARSA), el problema comenzó el jueves pasado, después de una jornada de altas temperaturas que provocó el desprendimiento de grandes bloques de nieve y hielo en los cerros que rodean el curso de agua.

El fenómeno arrastró grandes cantidades de limo y elevó la turbiedad a valores extraordinarios. "Empezamos a notar valores de 700", explicó Haedo, quien señaló que la planta potabilizadora está diseñada para tratar agua con una turbiedad de hasta 50 NTU, la unidad utilizada para medir este parámetro.

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Durante los días siguientes, los registros llegaron a 800 NTU, niveles que la infraestructura actual no puede procesar. El funcionario indicó que la situación se mantiene y que resulta difícil anticipar cuándo se normalizará el servicio, ya que el comportamiento del río es irregular.

"Hemos tenido fenómenos de turbiedad, sí, pero no de esta magnitud y con esta duración", sostuvo Haedo, quien vinculó el episodio con las condiciones climáticas y las altas temperaturas registradas en la región.

Los barrios afectados y la asistencia con camiones

Ante la imposibilidad de potabilizar el agua del Ñireco en las condiciones actuales, ARSA implementó alternativas para sostener el suministro. Una de ellas fue desviar una vertiente ubicada cerca de los decantadores, que permitió abastecer parcialmente a algunos sectores mediante una combinación de esa fuente y agua del río.

De esta manera, los barrios Pilar I y Pilar II, que inicialmente debieron ser asistidos con camiones cisterna, pudieron volver a recibir agua directamente por la red, aunque bajo un esquema condicionado por la disponibilidad de caudal.

La situación también afecta a un sector de las 645 Viviendas, específicamente la zona alta que depende de un tanque elevado. Allí, ARSA coordina la asistencia con la junta vecinal y el municipio, que también aporta camiones cisterna.

Haedo explicó que el suministro se organiza de manera alternada entre Pilar y las 645 Viviendas, procurando atender las necesidades de los vecinos. En algunos casos, se prioriza el abastecimiento durante la noche para que las familias puedan recuperar sus reservas domiciliarias.

Respecto de los horarios de los camiones, el jefe de servicio señaló que no existe un cronograma fijo y que la coordinación se realiza con las juntas vecinales, que transmiten las necesidades de cada sector. La empresa procura adaptar la asistencia a los horarios en que los vecinos regresan de sus trabajos.

Las alternativas para reducir la dependencia del Ñireco

Haedo indicó que ARSA trabaja en medidas de corto y largo plazo para disminuir la vulnerabilidad del sistema ante episodios de turbiedad extrema.

Entre las soluciones estructurales mencionó la obra de toma de agua del lago Gutiérrez, que se encuentra en marcha y permitirá abastecer a barrios que actualmente dependen del Ñireco. La incorporación de esa fuente, explicó, permitirá utilizar agua de características diferentes y reducir la exposición a este tipo de episodios.

En el corto plazo, la empresa busca aprovechar al máximo las vertientes disponibles y avanzar con mejoras en la infraestructura. En el sector de Pilar, por ejemplo, está prevista una perforación para obtener agua filtrada naturalmente por el suelo.

Para ponerla en funcionamiento también será necesario resolver cuestiones de infraestructura, entre ellas la provisión de energía eléctrica en la zona. Además, ARSA trabaja en adecuaciones de la red para que algunos barrios puedan desvincularse progresivamente del abastecimiento proveniente del Ñireco.

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Sin una fecha para la normalización

Mientras persistan los niveles extremos de turbiedad, la planta potabilizadora no podrá funcionar con normalidad. Haedo afirmó que hay personal trabajando las 24 horas para monitorear la situación y que la reactivación dependerá de que los valores del río desciendan hasta niveles que permitan tratar el agua.

"No puedo decir cuándo va a bajar la turbiedad", reconoció, al explicar que el comportamiento del curso de agua presenta variaciones difíciles de anticipar.

El funcionario también pidió comprender la excepcionalidad del episodio, que atribuyó a la combinación de nieve acumulada en las montañas y jornadas de calor que aceleran el deshielo y el arrastre de sedimentos.

Hasta que las condiciones permitan retomar el tratamiento habitual, la estrategia de ARSA será sostener el abastecimiento mediante fuentes alternativas, coordinar la distribución con las juntas vecinales y avanzar en obras que permitan reducir la dependencia del río Ñireco.

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