CONFESIÓN
Noelia Marzol reveló todos sus retoques estéticos “Estoy toda...”
Noelia Marzol dejó al descubierto buena parte de la producción estética que sostiene antes de aparecer frente a las cámaras o subir al escenario. La bailarina sorprendió al reconocer que detrás de su imagen hay maquillaje, extensiones, pestañas postizas, uñas artificiales y productos para darle a la piel el tono dorado que suele lucir.
La confesión apareció durante su participación en Otro Día Perdido, donde decidió quitarle solemnidad al asunto y bromear con todo lo que utiliza. “Yo me saco todo esto y, ¿sabés lo que soy? Casi nada es mío. Estoy toda pintada, me tirás agua ahora y me derrito”, lanzó Noelia Marzol, exponiendo cuánto depende su look de la preparación previa.
Uno de los secretos que más llamó la atención fue el producto que aplica sobre el cuerpo para conseguir un color bronceado uniforme. Ante la posibilidad de que se moje o transpire demasiado, Agustín Rada resumió el problema con humor: “Te tenés que tapar, porque si no te derretís, literalmente vas chorreando color piel”. El efecto, según contaron, incluso puede quedar marcado sobre superficies.
El cabello tampoco quedó afuera del sincericidio. Noelia Marzol admitió que utiliza extensiones para conseguir el volumen que muestra habitualmente y desarmó otra de las imágenes que muchas veces se dan por naturales. “Tengo pelo, pero es como un extra, porque tampoco es mío. Ves esos pelazos y decís ‘qué bien esta mina, el pelo que tiene’. Mentira. ¡No crean nada!”, reconoció.
A la lista se sumaron las pestañas postizas y las uñas artificiales. Sobre estas últimas volvió a elegir el humor para contar que tampoco forman parte de su apariencia natural: “No, las uñas no son mías. Imaginate que tengo que tomar leche todo el día para tenerlas así. Por el calcio”. De esta manera, fue enumerando cada uno de los recursos que completan su estética.
El nivel de producción llegó incluso a generar una situación insólita dentro de su casa. Marzol recordó: “Una señora que me ayudaba en casa me preguntó si yo tenía una enfermedad, porque la bañera quedaba siempre con un color piel, feo”. El motivo era justamente el producto corporal que se desprendía después de utilizarlo para sus compromisos laborales.
Con su relato, Noelia Marzol terminó mostrando el reverso de una imagen que desde afuera puede parecer espontánea. Lejos de ocultar el proceso, expuso con humor cuánto trabajo existe detrás de cada aparición y dejó una idea clara: buena parte de aquello que se ve sobre el escenario es el resultado de una producción cuidadosamente construida.