2026-09-01

LA CATAMARQUEÑA ADELANTARÁ NUEVAS CANCIONES

Llegan Nadia Larcher y su trinar: el hechizo de hacer música

En el contexto de una gira por la región, la cantautora actuará en Bariloche, Lago Puelo y El Hoyo. Ternura y rebeldía.

Entre la última vez que cantó en Bariloche y la próxima del viernes (4 de septiembre), Nadia Larcher alumbró “Trinar (La flor)”, un álbum que más allá de la considerable repercusión que logró, tiene muy contenta a la catamarqueña. Tanto, que ya se avecina su continuidad: “Trinar (los frutos)”. La gente que asista al concierto que brindará junto con Pedro Rossi podrá considerarse privilegiada porque la cantautora no solo presentará su obra de 2025, además adelantará canciones de su próximo registro.

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“En el origen, trinar es una concepción que nace de mi abuela, aunque seguramente ella la trajo de otro tiempo, porque estoy segura de esas cadenas de legados que a veces son tan sutiles y preciosas”, introdujo en intercambio con El Cordillerano. “Para ella, trinar era el acto de hacer música. Lo referenciaba con la guitarra y el cantar”, describió. “Mi abuela María era una pastora de cabras en las montañas del oeste de la provincia de Catamarca, en el límite entre Andalgalá y Belén. Yo nací en el Departamento de Andalgalá y traje a mi presente y revitalicé el trinar a través del recuerdo de mi hermana”, deslizó.

Nadia se extendió sobre el episodio. “Cuando le mostré una canción que había hecho para que mi abuela volviera a cantar, se acordó de esa palabra y sentí un hechizo. Ahí y en todos los momentos en que ella usó esa palabra para que nosotras estemos en contacto con la sabiduría de los pájaros”, resaltó. No obstante, “si uno va al diccionario de la Real Academia Española, trinar también es enojarse, rabiar. En esa búsqueda de ternura que para mí es mi abuela, también aparece la rabia como expresión que se manifiesta en nuestro canto, porque viene de muchos años de estar atravesado de imposibilidades de hacerlo libremente, de venir de pueblos originarios o de habitar tierras que hoy están en conflicto”, contextualizó.

En definitiva, “un canto atravesado de todo eso es un trino, que, en este caso, nace de un corazón que rememora a sus abuelas, pero también habita su presente. Una palabra cierta, una palabra y hechizo que, por un lado, permite elevarse a la dignidad de los pájaros y por el otro, no olvidarse que el canto tiene que ser también una forma de decir y denunciar lo que nos pasa”, proclamó la inminente visitante.

La cantautora vuelve a su árbol. Foto: Rocío Coelho.

En efecto, “estoy muy contenta con el álbum”, reconoció. “Es el resultado de un abrazo compañero y colectivo de un grupo grande de amigos y amigas que me han dado la fuerza y el empujón. También han trabajado muy firme para que pueda hacerlo. Eso me trae mucha satisfacción y alegría porque la construcción musical siempre es colectiva y siempre participan más de una sensibilidad, más de una mirada”, señaló.

Conexión

Aunque podría considerarse su primer trabajo solista, para Nadia “todas las formaciones artísticas son colectivas y me genera felicidad haber logrado un álbum que refleje eso. La recepción fue una sorpresa porque siempre que iniciamos un camino nuevo estamos llenos de incertidumbre, de preguntas, miedos e inseguridades, pero me gustó mucho cómo conectó la gente con la historia que yo traía o quería contar. Fue lindo enterarme que había nietas con abuelas marías que no habían cantado o saber de otros nietos que les cantan a sus abuelas. Es un álbum cortito o pequeño, pero tuvo una linda recepción porque conectó con los corazones que tenía que conectar”, destacó.

El camino ya está marcado. “El próximo se va a llamar Trinar (Los frutos). La intención es generar una continuidad y está inspirado en una frase que le escuché decir a un coplero, Mariano Vilte, en Purmamarca, mientras le hablaba al hijo de otro coplero, un amigo suyo que había fallecido. Casi un tío político o cultural, le decía el fruto no cae tan lejos del árbol, hijo. Quiero referenciar eso en esta búsqueda que estamos haciendo para construir, reconstruir y discutir nuestras tradiciones y volverlas a abrazar”.

En tiempos de tantos desconciertos, “para mí es una brújula volver a mirar mi árbol, con estas abuelas, con mi madre, con mi padre y de dónde vengo. Tiene que ver con los valores que están codificado en las letras y, sobre todo, en el mensaje de este nuevo álbum”. Las próximas que registrará “son todas las canciones que quedaron a la espera después de la primera selección para Trinar (La flor). Está cargado de mucha sensibilidad, de mucho amor. De amor a todas las personas que están entregando cuerpo, vida y fuerza para intentar otra humanidad, otro presente, otro momento. Es mi abrazo o regalo a todos esos corazones luchadores”.

Cantos que sale del tiempo. Foto: Rocío Coelho.

El vínculo quedará esbozado en la noche de la Usina Cultural del Cívico (Biblioteca Sarmiento). “El concierto que estamos llevando como ofrenda a la Patagonia propone un viaje de la flor al fruto, a esa instancia en que algunas cosas toman otra forma. Además, queremos comenzar a transitar la continuidad: flor, frutos y después, la buena madera, la buena guitarra… Siento que hay canciones de nuestro cancionero folclórico que todavía cuajan y para nosotros, es necesario volver a habitar. En mi caso, porque fueron parte de mi infancia. Ese recorrido va a ser la clave del concierto que llevamos a la Patagonia y en particular, a Bariloche”.

Momento de eternidad

No hace tanto que Nadia anduvo por aquí. Fue en ocasión de “un concierto especial que dimos con mi amigo Andrés Pilar, con la música suya y de su padre”, recordó la norteña. “Atesoro mucho el encuentro con Anahí Mariluan, que, para mí, fue un momento muy especial: compartimos una canción de ella (“Wangelen”) y sucedió algo interno, ese momento de eternidad que nos proporciona la música: el tiempo terrenal desaparece y una canción de tres minutos se vuelve una sensación de eternidad y plenitud”.

Acontecimientos de esa índole “nos hacen volver a buscar la música y a ese estado. Recuerdo con mucho cariño ese momento”. Al comenzar septiembre de 2026, Larcher se declara “feliz de volver para vivenciar la energía y la fuerza sagrada de la Patagonia, de los pueblos y de la gente, en este momento que estamos viviendo”. En Bariloche estará el viernes (4 de septiembre) desde las 21. Al día siguiente, reincidirá en Lago Puelo (Zonda Hostal Cultural) y el domingo a las 12:30 en el centro cultural Antü Quillén de El Hoyo. Siempre para trinar: el acto de hacer música.

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