RETORNA A ESCENA “CUATRO SILLAS”
Mujeres que hacen “agarrarse la panza de risa” sin dejar de pensar
La primera de las mujeres atiende un baño público, pero además de entregar papel o jabón, se aburre a la vez que sufre hipervigilancia. El caso de la segunda resultará más familiar: quiere adelgazar a toda costa, pero no hace más que complicarse la vida. A la tercera seguro la tenemos en el grupo de WhatsApp del barrio: eleva la preocupación por la inseguridad a niveles paranoicos y vive en constante desconfianza. La última evoca a una militante, artista y psicóloga social que poetizó sus internaciones en diversos neuropsiquiátricos.
Aunque con el humor y el absurdo como hilo conductor, así transcurre la acción en “Cuatro sillas”, la obra que el grupo teatral “Arde Troya” se apresta a reponer en su cuarto año de funciones. Se trata de una compañía independiente que se originó en 2014 y “apuesta a un teatro comprometido, crítico y movilizador”, le dijo a El Cordillerano Gustavo Olivera, autor de la dramaturgia y director de la puesta.
En la propuesta hay una particularidad: interpreta a los cuatro personajes a través de sucesivos monólogos Meli Becherucci, quien evidentemente ataja todo lo que le tiren. “El espectáculo invita al público a reír, emocionarse y también a reflexionar”, sumó el director. “Hay delirio, vuelo y realidad en el mundo de estas mujeres que nos cuentan sus historias”, dijo Olivera, quien también entiende de psicodrama.
“Trabajé muchos años con Silvio Gressani en la Casita Azul con la obra que estrenamos tiempo atrás: el Gato Negro”. Antes de radicarse en Buenos Aires, el aludido fue un persistente impulsor del teatro que podría identificarse con las corrientes que irrumpieron en sitios alternativos al retornar la democracia. “Ahora presento esta obra que viene de cumplir su cuarta temporada en el Puerto San Carlos, acá en Bariloche”, indicó el director.
La aclaración es pertinente porque “Arde Troya” suele presentare también en la Costa Atlántica de Río Negro. “El grupo tiene un cuaderno siempre a disposición de los espectadores en el que nos dejan sus críticas y comentarios, sin dudas el mayor premio para un grupo teatral independiente que trabaja a pulmón”. El teatrero compartió con este medio algunos de esas devoluciones.
El cuaderno que recibe las devoluciones del público.
Por ejemplo, una cantante y diseñadora de Buenos Aires de nombre Graciela, consignó: “tuve el privilegio de dejarme llevar y emocionarme con las mujeres de Cuatro sillas. Mujeres que se revelan y gritan su canto de libertad. Cada una a su modo. Cada una con su personalidad. Los invito a verla. Es imperdible”. Por su parte, la docente Corina, asentó: “me gustó mucho y en algunas escenas me agarraba la panza de risa... Un humor crítico muy bien logrado”. Y siguen en el cuaderno comentarios de idéntico tenor.
Cuatro universos
“El espectáculo se compone de cuatro monólogos, cuatro historias distintas pero que, sin dudas, invitan a reflexionar a partir de estas mujeres”, introdujo Olivera. “Una de ellas trabaja como encargada del servicio sanitario en un baño público, asistiendo a los usuarios, entregando papel, jabón, toallas o perfumes. Nos cuenta sobre el tiempo muerto suspendido entre la hipervigilancia y el aburrimiento, cuando la rutina mecánica de limpiar y cobrar se alterna con largos baches de soledad contemplativa”, anticipó.
En tanto, “a partir del humor, el segundo monólogo trata de una mujer que intenta adelgazar y hace lo imposible, pero todo resulta complicado en su vida. Sin perder la ternura, estamos en presencia de una historia en la que la gastronomía y lo humano tiene un gran protagonismo”, resaltó el director. En el tercero, “la protagonista asiste a un curso de inseguridad en una comisaría del barrio, con un temor extremo e irracional a los robos y una desconfianza constante hacia los demás”.
En consecuencia, “experimenta un cuadro de paranoia, fobia social o hipervigilancia, pero todo visto desde un humor absurdo”, aclaró Olivera. “Finalmente, el último monólogo está dedicado a la vida de Marisa Wagner, una militante, artista y psicóloga social que escribió sus poemas mientras atravesaba internaciones en distintos neuropsiquiátricos”, puntualizó el impulsor de “Arde Troya”.
El humor absurdo como hilo conductor.
Como podía suponerse, “este espectáculo representa un gran desafío para la actriz, Meli Becherucci, sobre todo en los cambios corporales que le exigen cada uno de los personajes, los matices vocales, y, sobre todo, los estados emocionales”. Pero a la luz de la vigencia, mal no le va, porque transcurre el cuarto año de diversas representaciones. “Cada función es para nosotros como un nuevo estreno, un espectáculo que nos sigue sorprendiendo en cada nueva representación. Siempre vigente, más aún en estos tiempos que nos toca vivir”, resaltó Olivera.
La próxima función de “Cuatro sillas” tendrá lugar el miércoles (26 de agosto) desde las 19 en Puerto San Carlos, en el contexto de las actividades que impulsa la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad. El bono contribución se reduce a 10 mil pesos y es posible reservar a través del 2944 574913. “A veces resulta difícil en pocas palabras hablar sobre esta obra que hacemos con mucho cariño y brindando siempre lo mejor al espectador”, concluyó el director. Sin embargo, lo logró.