2026-08-03

ANTE EL PROYECTO DEL GOBIERNO NACIONAL

Las de Bariloche hicieron oír su voz: “empezaríamos a ver cierres de librerías”

Ya ingresó al Senado el intento de derogar Ley de Defensa de la Actividad Librera que motoriza Federico Sturzenegger. Libreros de esta ciudad y Dina Huapi sumaron su oposición, junto con el sector editorial de la Argentina.

Librerías independientes de Bariloche y Dina Huapi sumaron sus voces al rechazo que el sector editorial en su conjunto ya expresó en varias oportunidades, al insistir el gobierno nacional con sus planes de derogar la Ley de Defensa de la Actividad Librera, también conocida como “ley de precio uniforme del libro”. De prosperar los planes que, sobre todo impulsa el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, se debilitaría “la red de librerías” con la consecuente “concentración del mercado”, advirtieron lxs libreros locales.

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A través de una conferencia de prensa que se concretó en instalaciones de la Biblioteca Sarmiento, pusieron en común su parecer los gestores de La Barca, Cultura, Libros Bariloche y La Sede, de esta ciudad, más El Profe (Dina Huapi). Si bien no participaron del encuentro a raíz de las distancias, se expresó que son del mismo parecer establecimientos colegas de San Martín de los Andes y Villa La Angostura, en particular, Dulcinea, de la segunda localidad neuquina.

Si el supuesto afán desregulatorio de La Libertad Avanza prospera, se daría “una guerra de descuentos sobre los libros más vendidos. Al comienzo podría mostrarse como un beneficio para el consumidor, pero no sería una baja general de precios. Serían descuentos selectivos sobre unos pocos títulos, usados como productos de atracción”, pronosticaron lxs barilochenses. Entonces, “las librerías independientes tendrían que competir con empresas capaces de vender esos libros al costo o incluso por debajo del costo. Muchas no podrían sostener esa situación”.

Si bien “el proceso no sería inmediato ni se daría de la misma manera en todos lados, empezaríamos a ver cierres, especialmente en localidades pequeñas y medianas, donde una librería no tiene el volumen de ventas de las grandes ciudades”, advirtieron lxs libreros. Sería el caso de Bariloche, que, a pesar de contar con un flujo constante de turistas, no llega a contar con 140 mil habitantes permanentes, según los últimos datos censales.

La reforma que propone el gobierno nacional facilitaría la circulación de pocos títulos. Foto: Facundo Pardo.

Acto seguido “vendría la concentración. Al reducirse el número de librerías, las editoriales tendrían menos compradores, los autores menos canales y los libros que no cuentan con grandes campañas publicitarias muchas menos posibilidades de ser exhibidos, recomendados y vendidos”. Los cierres no serían solamente una pérdida económica, porque “en muchas ciudades del interior la librería no es solamente un comercio: es un lugar de encuentro, recomienda lecturas, trabaja con escuelas, organiza presentaciones, recibe autores y sostiene actividades culturales”.

Desde esa perspectiva, el horizonte que se avecinaría es desolador: “cuando una librería desaparece, una plataforma no la reemplaza. Puede entregar un paquete, pero no cumple esa función cultural”. En forma simultánea, “la derogación generaría una desigualdad muy concreta: el lector de una gran ciudad podría acceder a promociones que nunca llegarían en las mismas condiciones a una localidad pequeña. La ley actual garantiza algo muy simple y federal: que el mismo libro tenga el mismo precio en todo el país”.

También se recordó que “la actividad editorial ya atraviesa una situación muy difícil”, que se caracteriza por “caída de ventas, reducción de tiradas, disminución de las compras públicas y cierre de empresas históricas. Derogar una ley que no tiene costo fiscal y que ayuda a sostener la red de librerías sería sumar un problema más a un sector que ya está muy golpeado”, señalaron las librerías de la zona, en consonancia con pronunciamientos de entidades de alcance nacional.

También participaron de la rueda de prensa las librerías La Barca, Libros Bariloche y El Profe. Foto: Facundo Pardo.

Recordaron que “detrás de cada libro hay un autor, un traductor, un corrector, un diseñador, una editorial, una imprenta, un distribuidor y, finalmente, una librería que lo acerca al lector. La Ley 25.542 protege todo ese recorrido sin costarle un solo peso al Estado”. Entonces, la “discusión no puede reducirse a la promesa de un descuento ocasional. La pregunta de fondo es otra: queremos un país con librerías en sus barrios y en sus ciudades, con diversidad de autores y editoriales, o queremos un mercado concentrado en dos o tres grandes operadores que decidan qué libros se ven, cuáles se venden y cuánto cuestan”

El Pode Ejecutivo envió al promediar el mes pasado un proyecto de ley a través del Senado, para derogar la norma en cuestión, con la excusa de estimular la competencia y lograr bajas en los precios que pagan lxs lectores. “No pedimos subsidios, no pedimos fondos públicos y no pedimos que se impida la competencia. Pedimos conservar una regla que funciona en algunos de los mercados editoriales más importantes del mundo y que permite que empresas de distinto tamaño puedan convivir”, subraya el universo librero de la Argentina, Bariloche y Dina Huapi incluidas. En ocasiones, se trata de librerías que tiene varias décadas de trayectoria sobre sus espaldas.

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