ENTREVISTA
Nito Mestre en Bariloche: “Sui Generis fue el sueño del pibe”
La llegada de Nito Mestre a Bariloche, a partir de la presentación que realizará el sábado en el Tap Garden de Wesley Brewery, devino en una visita del músico a la redacción de El Cordillerano. Llegó acompañado por el reconocido fotógrafo Diego Ortiz Mugica, con quien, tras saludar a los periodistas y sacarse fotos con aquellos que se lo solicitaron, ingresó al estudio radial.
Durante el programa Chocolate por la noticia, Nito mantuvo una extensa conversación con uno de los conductores de la emisión, Daniel Pardo.
Nito Mestre conversando con Daniel Pardo; detrás, Diego Ortiz Mugica.
En ese marco, entre muchas otras cosas, el artista recordó las primeras ocasiones en que la música lo hizo vibrar y, en tal sentido, evocó cuando escuchó a Quique Guzmán, el mexicano nacido en Venezuela que, al frente de los Teen Tops, marcó el pulso de los primeros pasos del rock en español.
La entrevista transcurrió a pura sonrisa y con una catarata de anécdotas.
En el estudio radial.
Al finalizar el programa, Nito traspasó la puerta del estudio y ya se dirigía a la salida cuando fue interceptado por este cronista "pesado", que le propuso sentarse a charlar… ¡de nuevo!
El músico, lejos de poner reparos, aceptó de buena gana…
Charla entre Nito y el cronista "pesado".
—¿Qué se siente subir a un escenario en este momento de la vida?
—Es divertido. También lo es grabar, pero se trata de dos mundos distintos. Yo soy más un animal de gira, de actuar, por el contacto con la gente y todo lo que genera actuar, las pruebas de sonido en lugares distintos… Tocar en vivo me hace sentir joven.
—¿Y cómo recordás los primeros tiempos, los inicios artísticos?
—A veces, como si se tratara de algo que le hubiese sucedido a otro. Me pasó a mí, pero lo veo lejano en el tiempo. Lo recuerdo con cariño, pero como si no hubiese sido yo.
El músico se considera "un animal de gira".
—Y recurriendo a aquel Nito de sus comienzos, ¿cómo se tomó la decisión de iniciar el álbum debut de Sui Generis, Vida, con Canción para mi muerte?
—En realidad, el disco se llama Vida por el último tema (previo al instrumental Posludio), que es Cuando comenzamos a nacer. Ese era nuestro caballito de batalla e iba a ir primero, pero Jorge Álvarez (en aquel momento, 1972, al frente de la marca discográfica Talent), con muy buen criterio, dijo: “No, primero irá Canción para mi muerte, en cambio, Cuando comenzamos a nacer va a gustar con el tiempo y lo van a empezar a respetar, pero Canción para mi muerte 'pegará' directo”. Jorge, entonces, sostuvo: “Ese es el single”. En aquel momento, estaban los vinilos, así que ponías la púa y el primer tema tenía que “entrar” rápido, para que escucharan todo el disco. Si después del primero, no te gustaba el segundo, sacabas la púa y no escuchabas nada más. Entonces, las primeras canciones de los dos lados, sobre todo del A, tenían que “pegar”.
Nito contó que la decisión de colocar a Canción para mi muerte como tema inicial del disco debut fue una decisión del productor Jorge Álvarez.
—Lo último que grabaron como Sui Generis, a partir de un registro en vivo, fue Si (detrás de las paredes), de 2001…
—Ese disco no me gusta nada, directamente. La pasé mal. Me parece un mazacote. Eso no es Sui Generis. El criterio de ese disco iba a ser otro. La realidad es que, cuando empecé a escuchar la grabación en vivo, la banda algunas veces aparecía, otras no… Hacían de cuenta que tocaban, estaban fuera de tiempo… Y se empezó a corregir y corregir y corregir, pero cuando corregís todo es como agarrar una comida que está más o menos hecha y empezás a meter especias para mejorarla y queda cualquier cosa. Ese disco fue de goma, largo. Se empezó a emparchar y emparchar… El comienzo iba a ser tipo Steely Dan (un dúo de una elegancia sonora notable), pero hay trece mil billones de teclados por todos lados. A Charly le agarró lo de “la pared de sonido” (método que utilizaba el productor musical Phil Spector, superponiendo instrumentos hasta conformar una especie de muro sonoro). Adiós Sui Generis (1975), que es en vivo, no se corrigió, sólo se masterizó, y está bárbaro, es diez mil veces más prolijo que Si, que terminó como una pasta pasada…
—Por las sobregrabaciones...
—Sí, me resulta saturado.
Nito no quedó para nada contento con Si, el último registro sonoro de Sui Generis.
—¿Y qué te sucede con Sinfonías para adolescentes, la placa anterior, con la que Sui Generis había regresado?
—Sinfonías me gusta más, pese a que tiene algo de desborde, pero cuenta con cosas más artísticas. De alguna manera, fue más arriesgado, pese a que hay muchos covers, y resultó divertido. El comienzo de la grabación fue medio enquilombado, porque Charly tenía una forma de grabar y yo otra, hasta que llegamos a unirlas. Habrán pasado cuatro o cinco sesiones y me empezó a gustar. En cambio, en el otro (Si), el proceso resultó engorroso, eran parches… En Sinfonías, en cambio, no había parches, aunque tampoco me “chifla” demasiado cómo está mezclado. En realidad, en ninguno de aquellos dos discos estaba muy de acuerdo con las mezclas, porque el técnico tenía mucha tendencia a Charly, no a Sui.
Frente a una vieja edición de Sinfonías para adolescentes, Nito fue marcando los temas con los que quedó conforme y aquellos en los que la grabación no terminó siendo de su agrado.
—Para vos, entonces, Sui Generis sería el de los inicios, no el del retorno del 2000…
—En aquel regreso, parte de Sinfonías está bien, pero el Sui verdadero es el de los tres primeros discos. Lo otro quedó bajo la influencia de Say No More, así que lo que siguió es y no es Sui. En Sinfonías hay más; en Si, muy poco.
—¿Cómo definirías a cada uno de aquellos primeros tres discos? Es decir, Vida, Confesiones de invierno y Pequeñas anécdotas para las instituciones.
—Los tres me gustan, cada uno a su manera. Con el tiempo, los escucho y, claro, hay una cosa con el sonido a la que uno se tiene que acostumbrar; el primero es súper inocente.
—Entre Vida y el tercero, Pequeñas anécdotas para las instituciones, no pasó mucho tiempo —el primero es de 1972; el otro, de 1974—, pero se nota una gran diferencia en el modo de abordar el sonido.
—En Instituciones cambió... En realidad, el cambio ya se había iniciado con Confesiones de invierno, porque Vida lo habíamos grabado en cuatro canales, era muy básico. En el segundo pasamos a ocho canales y fue otra cosa. Y en el tercero teníamos dieciséis.
Nito, en la redacción del diario El Cordillerano, analizó las diferentes etapas de Sui Generis.
—De aquella etapa también es Porsuigieco (la unión de Sui Generis con María Rosa Yorio, Raúl Porchetto y León Gieco)…
—El disco lo grabamos de a poquito, cada semana poníamos algo. Tardamos un año. Nunca coincidimos los cinco en el estudio. Cada uno tenía su carácter. Raúl era el que menos iba. De hecho, cuando hubo que hacer una foto de prensa no fue, así que puse, en un árbol, un cartel que decía “Porchetto”, y así quedó la fotografía. La gira estuvo divertida; era muy familiar, todos nos llevábamos bien. En cuanto a la grabación del álbum, cuando salió de nuevo (se reeditó en 2025, a cincuenta años de su registro), lo fuimos a escuchar juntos, y cuatro de los temas los oímos de la cinta original. Sonaban súper bien, como si estuviésemos tocando ahí; fue muy agradable.
La mano de Nito sobre la lámina interior de Pequeñas anécdotas sobre las instituciones.
—Más allá de estos recuerdos, ¿cómo es tu presente?
—Por suerte, estoy tocando mucho. Y viajo más de lo que me hubiese imaginado. En la Argentina y afuera; me encanta. Y pasan cosas. Por ejemplo, hay un tema que compusimos con Gieco que se llama Y las aves vuelan, incluido en Los Desconocidos de Siempre, de 1977, y había un grupo estadounidense de chicas llamado De Roches, que en 1979 grabó una canción titulada Hammond Song, que sonaba igual, entonces con León siempre bromeábamos: “Nos chorearon el tema”. El año pasado fui a actuar a Nueva York y me encontré con el guitarrista argentino Fernando Kabusacki. Me contó que iba a tocar con Terre Roche, una de las integrantes de aquella banda. Le pregunté si le había dicho a León y me dijo: “Sí, antes de venir”. Y León, justamente, le había mencionado la anécdota. Entonces le pedí que invitara a Terre al recital. Kabusacki, que iba a parar en su casa, le habló de la historia y le comentó que yo era fanático del tema Hammond Song. Entonces, ella le contestó que no sólo iría, sino que concurriría con el marido para tocar la canción conmigo. Fue un placer. Parecía una película. Después de cantar se quedó durante todo el show con el esposo, un pianista tremendo que había sido amigo de Miles Davis. Al día siguiente, ella subió un posteo en Instagram diciendo que la había pasado fantástico en el concierto y que, desde ese momento, era mi fan número uno.
Nito se mostró contento con su presente.
—¿Qué queda, en el Nito de hoy, del chico que se sorprendió al escuchar a Quique Guzmán?
—Un montón. A gran parte del pibe que fui, lo cuido como loco. En la actualidad, de lo que más me alegro es de cómo me criaron. Tuve suerte con mis padres, tanto con mi vieja como, hasta que estuvo, mi viejo (falleció cuando Nito tenía once años). También, con mi maestro Julio Ricardo (el comentarista de fútbol, que fue docente de Nito durante la primaria), que me llevó a los Beatles. Y con Charly, porque fue mi compañero de colegio y con él aprendí una cantidad enorme de música, diariamente. Agarrábamos un disco y lo escuchábamos con auriculares, sin hablar, prestando atención a los detalles.
—¿Qué significó Sui Generis en tu vida?
—Sui Generis fue el sueño del pibe.
Nito Mestre, en una charla en la que evocó diversos momentos de Sui Generis, además de resaltar su presente.
EL SHOW EN BARILOCHE
Nito Mestre se presentará el sábado, a las 19, en el Tap Garden de Wesley Brewery, al que se accede desde el kilómetro 15500 de Bustillo.
El dúo Dos Guitarras, integrado por Diego Merino y Abel Gregorio, se encargará de la apertura de la velada.
La banda que acompañará a Nito, en tanto, estará conformada por Gastón Lancellotti en batería, Roberto Jáuregui en bajo y Javier Álvarez Mujica en teclados.
Las entradas pueden conseguirse a través de La Boletera (https://www.boletera.com.ar/WesleyBrewery&Distillery/nito-mestre-musica-de-invierno-en-wesley-tap-garden-km15).