2026-07-13

La experiencia de participar en Caminos y Sabores: “Representar a Río Negro es algo hermoso”

El chef Lucas Mateu cocinó trucha con langostinos.

La vigésima edición de Caminos y Sabores, la feria con el foco puesto en lo gastronómico —junto al acompañamiento de las artesanías y un sello claro de difusión turística—, reunió, en cuatro días, alrededor de cien mil visitantes en BA Ferial, el nuevo centro de exposiciones y eventos de la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Palermo. En ese marco, el stand de Origen Patagonia, donde Río Negro y Neuquén mostraron una sinergia vinculada al valor culinario de la región, resultó particularmente atractivo, dada la fama de la cocina sureña.

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Y allí, justamente, estuvo el chef Lucas Mateu, de la cervecería barilochense Wesley Brewery, donde el sábado habló de la producción de cordero de la estepa.

El domingo, en tanto, jornada final del evento, estuvo en el escenario principal de la feria, junto a la cocinera Jorgelina Esper, de Neuquén.

En el escenario principal de Caminos y Sabores.

En ese espacio, preparó una trucha con langostinos, “para unir cordillera y mar” —según explica Lucas—, sumando “un puré de peras del valle”, con azafrán producido en El Bolsón, y escabeche tibio de gírgolas.

En cuanto a la devolución de la gente, remarca la atención que recibió la propuesta patagónica: “Al terminar la charla, entregamos regalos de distintos productores, y para que pudieran llevárselos hicimos preguntas sobre lo que habíamos contado de nuestras provincias, de los platos y los ingredientes que se usan, y el ida y vuelta estuvo buenísimo”.

El chef, además, destaca el intercambio de saberes que se consigue en espacios como ese, a partir de “la presencia de productores y cocineros de diversos lados”.

Platos en mano.

UN SENDERO GASTRONÓMICO

Lucas llegó a la Patagonia hace nueve años, desde Avellaneda. Primero, desembarcó en El Bolsón. El hermano de un amigo había puesto una cervecería en la Comarca Andina, y él arribó tentado por la idea de perseguir el sueño de dedicarse a la gastronomía. Se había desempeñado como bachero y ayudante de cocina. Pero quería avanzar.

Su amor por el arte de cocinar surgió cuando era pequeño, a partir de la costeleta vuelta y vuelta, con tomate y cebolla, que solía cocinarle su abuelo en el taller mecánico en el que trabajaba. Aquel aroma, que no sintió jamás en ningún otro lugar, a pesar de que hicieran el mismo plato (una demostración de la importancia de la mano detrás de lo que se sirve), lo encaminó en el sendero de los sabores.

Y en la Patagonia, tras el paso por El Bolsón, llegó a Bariloche, donde en la actualidad es el chef de Wesley.

En el sur, se enamoró de la cocina de la región, revalorizando los productos locales.

Así, a más de mil quinientos quilómetros de su Avellaneda natal, halló un lugar en el que desarrollar sus sueños gastronómicos, hasta el punto de sentirse un rionegrino más. Por eso, ante la experiencia que significó su intervención en Caminos y Sabores, afirma: “Representar a Río Negro es algo hermoso”.

Orgulloso de representar a la provincia.

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