POLÉMICA
Otra denuncia contra Adorni: compró videojuegos con tarjetas de funcionarios de Vocería Presidencial
En el marco de una creciente controversia en el ámbito político nacional, recientes denuncias han puesto en el centro de la atención al cuestionado Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. En agosto del año pasado, trascendió que Adorni realizó compras significativas de tecnología para videojuegos que excedían ampliamente su salario mensual. Estas transacciones son ahora objeto de escrutinio por presuntas irregularidades en su financiamiento.
Adorni adquirió a través de Mercado Libre un costoso "monitor gamer" y dos proyectores de última generación, alcanzando un monto total de 5.848.589 pesos. Lo notable de esta situación es que las compras fueron solventadas con tarjetas de crédito pertenecientes a empleados públicos bajo la dirección de Adorni en la Vocería Presidencial, lo que ha desatado un aluvión de críticas y pedidos de investigación.
Se menciona que el monitor, un sofisticado modelo Samsung Odyssey Oled G8 con características avanzadas para gaming, fue adquirido el 19 de agosto por la suma de 2.184.999,05 pesos. La tarjeta empleada en esta transacción está a nombre de Laura Daniela Schiuma, una directora general afín a la Subsecretaría de Vocería y Comunicación del Gobierno, haciendo crecer la especulación sobre un posible abuso de poder para áreas personales de interés, como lo es la afición de Adorni por los videojuegos.
El perfil de Adorni como entusiasta de los videojuegos es bien conocido en la esfera pública, pues antes de su incursión en el ámbito gubernamental se mantenía activo en plataformas de streaming interactuando en vivo con otros aficionados al gaming. Sin embargo, sus actividades recientes han desplegado una nube de sospechas sobre la estrecha relación entre sus intereses personales y el uso de recursos públicos.
No es la única vez que las prácticas presupuestarias de Adorni son puestas bajo el ojo clínico de la sociedad y la justicia. Investigaciones recientes señalan otras adquisiciones sospechosas, como una compra de un conjunto de sommiers y textiles para el hogar, que fueron financiadas supuestamente a través de una funcionaria de su entorno, Gisela Kocsis. Esta operación, que ascendió a un total de 8.183.383 pesos, estaría directamente relacionada con el equipamiento de su residencia de fin de semana, una propiedad lujosamente remodelada en el country Indio Cua.
Con estas imputaciones, la fiscalía de Gerardo Pollicita, encargada ahora de evaluar el patrimonio y gasto financiero de Adorni, someterá a escrutinio todos los hechos. En este escenario, el análisis del celular de uno de los contratistas, Matías Tabar, ha arrojado más complicaciones para Adorni, al encontrarse pruebas que sugieren un intento de adulteración de declaraciones judiciales respecto a los gastos efectuados.