DURO GOLPE PARA EDICIONES LAS GUACHAS
Devastador robo sufrió una editorial que publica a barilochenses
Sufrir cualquier robo es como mínimo desalentador, pero si además se pierden en la sustracción las herramientas que se utilizan habitualmente para trabajar, el desaliento puede adquirir dimensiones de devastación. Es el panorama con que se encontró el fin de semana que pasó Ediciones Las Guachas, sello que reparte domicilio entre San Martín de los Andes y Bariloche y que, en los últimos años, publicó a varias escritoras de esta ciudad. Es el momento de dar una mano.
“Estamos bien”, le dijo la editora y poeta Tamara Padrón a El Cordillerano, desde la vecina localidad neuquina. “Estábamos en el encuentro nacional de poesía La Mara, que se hizo en El Cóndor. Los vecinos nos avisaron, habíamos dejado un casero, pero en San Martín de los Andes la provincia de Neuquén no pone seguridad, hay un patrullero para 12 barrios”, cuestionó. “No hay nada preventivo, las casas dan por un lado a la calle y por el otro al bosque”, señaló, para contextualizar el despojo.
Sucedió que “entraron por atrás y más allá de que hay gente que se dedica a robar entre vecinos, (el hecho) tiene que ver con la ruptura total del tejido social. Más pobreza, más desigualdad, más droga, más marginalidad, más robo y más pobres contra pobres”, ilustró la escritora. “La Policía ni siquiera se molesta en iniciar una investigación, aunque son varias las vecinas damnificadas. Ese sería el lado policial”, delimitó.
Si bien “la editorial funciona en dos sedes, Bariloche y San Martín de los Andes, en realidad trabaja en un ambiente de nuestra casa: un espacio que estaba destinado al uso doméstico pasó a ser la oficina de la editorial”, comentó. “Nos robaron todo. Entonces, aunque en las redes compartimos lo que tiene que ver con la editorial, en realidad arrasaron con la casa. Hasta estamos tomando mate en un frasquito”, ilustró.
Publicación de Las Guachas en redes.
El golpe es muy serio. “De la oficina se llevaron computadoras”, entre ellas, “una muy buena para trabajar con programas de diseño. No quiero enumerar, pero es un desastre en términos materiales”, subrayó Tamara. “Esto afecta específicamente a mi familia, pero también al trabajo de la editorial, porque si bien tenemos back ups de los libros que estamos trabajando, por ejemplo, Piensa en retamas, de la escritora de Bariloche Graciela Cros, es muy importante volver a equiparnos”.
A pesar de la desolación, “no queremos ceder el trabajo que venimos armando”, entonces, “la idea es que el retraso no sea más que de unos poquitos días. Por eso recurrimos a la organización colectiva. De Piensa en retamas ya tenemos hecha la corrección de la prueba de galera, así que mañana (por el jueves) o pasado entra la edición definitiva a imprenta y sale”, desafió la editora.
En forma simultánea, “estamos trabajando en Cordero guacho, de Ayelén Pechunlef, compañera de Neuquén; y también en el libro de la barilochense Inka von Linden, Seudónimas; y en otro más de Fernanda Maciorowsk, de Puerto Madryn. Nada de eso se perdió”, resaltó Tamara. El que mencionó en primer término obtuvo el segundo galardón en el reciente Premio de Poesía Indígena de Argentina (PIA).
Desafortunadamente, “sí se perdió cierta parte del archivo histórico, es decir, de los procesos y los diálogos y fotos que no publicamos. Entonces, la idea es solucionar la parte económica en su faceta operativa y por eso armamos una campaña solidaria que tiene que ver con comprar libros, que es lo mejor que tenemos y de lo que estamos orgullosas: un libro por 25.000 pesos, dos por 40.000 y si compran tres te regalamos uno. Se terminan llevando cuatro por 60.000 pesos. Todo al alias que es Ediciones Las Guachas”.
Aclaró la poeta que “la idea no es una colecta, acá hay una construcción colectiva que está apoyada en libros de los que estamos orgullosas, con voces de escritoras y poetas de Patagonia – Wallmapu”, resaltó. “La contrapartida de este horror, porque encontrar tu casa dada vuelta tipo escena del crimen es un horror, sea una inundación de libros que se escriben desde el sur hacia otras partes”.
Vía redes sociales la iniciativa arrancó el último lunes. “La recepción fue excelente, cariñosa, super emotiva y hoy (por el miércoles) vamos a comprar la primera compu. Falta la otra y muchas otras cosas, pero la idea es contar una básica para seguir avanzando. Incluso editoriales de Chile estaban haciendo campañas de colaboración y eso nos pone muy orgullosas”, insistió. En efecto, que a la devastación siga una marea de libros patagónicos.