Muerte en la montaña: se conocieron los detalles de la autopsia al guía y a la turista
A menos de una semana del trágico accidente que conmocionó a Tierra del Fuego, la autopsia preliminar arrojó luz sobre el trágico final del guía de montaña Emiliano Feidas y la turista uruguaya Abril Melina Marino Pereira.
Según revelaron los primeros estudios forenses, ambos murieron a causa de las graves heridas sufridas al caer por una ladera escarpada de unos 50 metros mientras intentaban ascender a la cumbre del glaciar Vinciguerra.
Fuentes vinculadas a la investigación confirmaron que los cuerpos presentaron graves traumatismos encefalocraneanos y múltiples lesiones compatibles con un impacto de extrema violencia.
Los peritajes médicos forenses resultaron clave para determinar que las muertes se produjeron de manera casi instantánea debido a los fuertes golpes en la cabeza durante la caída libre por el desnivel rocoso.
La reconstrucción del hecho indicó que la expedición comenzó el lunes 1 de junio temprano por la mañana. Feidas, de 33 años, y Marino Pereira, de 25, subían bajo la modalidad de encordada, un sistema de seguridad elástico clásico del montañismo donde los escaladores avanzan unidos para asegurarse mutuamente ante eventuales resbalones.
Sin embargo, las condiciones del terreno ese lunes eran sumamente complejas. De acuerdo con lo informado por Defensa Civil, el sector presentaba pendientes pronunciadas cubiertas de nieve reciente y una fuerte formación de hielo sobre las rocas, lo que transformó la superficie en una zona extremadamente resbaladiza.
La alarma se encendió el mismo lunes por la noche, cuando la madre del guía se presentó ante las autoridades locales para denunciar que había perdido todo contacto con su hijo. De inmediato, los rescatistas de la Comisión de Auxilio de Ushuaia montaron un operativo de emergencia en plena madrugada, informó Noticias en Red.
A la 1:15 del martes, el equipo de rescate localizó los cuerpos sin vida de los jóvenes. Estaban juntos, todavía unidos por la cuerda elástica de seguridad, al pie del abismo de 50 metros en un sector de muy difícil acceso. Las tareas para descender los cadáveres se extendieron hasta las 15 de ese mismo día debido a la rigurosidad climática y la geografía del lugar.