2026-05-31

CLEMENTE ONELLI ESTABLECIÓ SU ORIGEN

¿De dónde proviene el nombre El Foyel?

Después de recorrer el Nahuel Huapi, el “naturalista” siguió viaje hacia el sur, donde dio con el valle en cuestión y después, con otro donde crecería El Bolsón.

Hacia 1903 merodeaba por la cordillera al noroeste de la Patagonia Clemente Onelli, en el contexto de una expedición que tenía como patrocinador a un medio de prensa que sencillamente, se llamaba El Diario. Después de deslumbrarse ante la vista del Nahuel Huapi, como El Cordillerano comentó una semana atrás, el futuro director del Zoológico de Buenos Aires siguió viaje hacia el sur. Más allá del río Manso, se supuso ante un descubrimiento de importancia.

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“Así lo creo, porque un día, mientras escalaba un alto cerro para hacer allí arriba señales con humo al ingeniero Frey, escondido sabe Dios en qué profunda quebrada de la montaña boscosa, hallé sobre un paredón liso del cerro, medio escondido entre los árboles, los dibujos pintados y característicos de los antiguos indios y, removiendo la tierra, di con un esqueleto de araucano”. El italiano afirmó que se trata del antiguo Camino de Bariloche, que, en realidad, antiguamente se conocía como Furilofche o Vuriloche.

Emilio Frey se desempeñaba hacía años en las subcomisiones de Límites que trataban de establecer por dónde pasaba la nueva frontera entre Chile y la Argentina en estas latitudes. Precisamente, al futuro intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi se le atribuye el redescubrimiento del legendario camino, que desapareció debajo de los bosques después de la destrucción de la misión jesuita en la segunda década del siglo XVIII. Desde ya, Onelli apreció pinturas rupestres y con el vocablo araucano, se refirió a los restos de un o una mapuche.

Los hallazgos continuaron, porque “a cuatro y a ocho leguas más al Sudeste, volví a encontrar repetidas esas señales, casi jalonando el rumbo del antiguo y desaparecido camino”, siempre en relación con el que unió el Seno del Reloncaví con el Nahuel Huapi durante siglos. “En la marcha siguiente, se desplegó ante mi vista, soberbio como un anfiteatro en ruinas, un valle grande como una inmensa arena, encerrado entre paredes de piedra”.

El paisaje será familiar para quienes se desplazan usualmente entre Bariloche y El Bolsón. No hay que restringirlo solamente a la localidad del presente que lleva ese nombre. “Era allí que (sic) en los últimos años de los malones de indios, el cacique Foyel, perseguido por las fuerzas argentinas, arreaba las haciendas robadas, que pastaban allí adentro como encerradas en un potrero de alfalfa”, señaló el peninsular.

Inmenso corral

Para 1903 tenía “el nombre de Corral de Foyel, y usa y abusa de él un araucano chileno, que ha cursado en las escuelas de aquel país los estudios primarios, que me dijo ser descendiente directo de Lautaro y Caupolicán, y que por eso es el dueño (ad referéndum) (paréntesis y cursiva en el original) de un gran valle rodeado de bosques de guindos y manzanos, y cuya ubicación precisa se había perdido en la tradición oral de sus antepasados, y que, hasta encontrarlo, utilizaba para sus vacas el valle de Foyel”.

Imagen del lonco Foyel intervenida por el artista Sebastián Hacher.

Una digresión: el lonco Foyel fue capturado por el Ejército Argentino en el valle inferior del río Chubut en la primavera de 1884. Como integrante de la Gobernación Indígena de las Manzanas, mantuvo relaciones pacíficas con Carmen de Patagones y demás localidades argentinas por más de 30 años, hasta que precisamente en Buenos Aires se decidió la así llamada Campaña al Desierto. No fue afecto a los malones.

Volvamos a Onelli: “al salir de ese lugar, vi, a la derecha de mi rumbo, el valle del Bolsón, hoyo profundo y que corresponde perfectamente a su nombre, el cual, en francés, sería más exacto, pues es verdaderamente un cul de sac, y desde una alta y pedregosa loma, descendí al amplio y sonriente valle de Maiten (sic), asiento el más occidental de una suite de estancias que la compañía inglesa de tierras del Sur posee en los valles de la cordillera, y avanza hasta el centro del desierto en los magníficos oasis llamados Fofo-Cahuello y Maquinchao”. La expresión francesa “cul de sac” puede traducirse como calle sin salida. En tanto, digamos que fofo kawell en lengua mapuche significa caballo loco.

En los párrafos siguientes, el “naturalista” se consagró a despotricar contra la compañía inglesa. Sus estancias “forman un bonito estado de más de ciento cincuenta leguas cuadradas, sabiamente ubicadas sobre el itinerario del explorador inglés Munster (sic), que viajó por allí a mediados del siglo pasado, y cuya ubicación fue reservada hasta el momento propicio, cuando el gobierno, en los años del 88 al 90 despachaba concesiones a la marchanta”.

George Musters cruzó la Patagonia junto con grupos aonikenk entre 1869 y 1870. Precisamente, donde hoy están las pequeñas localidades rionegrinas de Ñorquinco y Las Bayas, tuvo la oportunidad de conocer al lonco Foyel, con quien entabló una relación cordial. A poco de regresar a Gran Bretaña dio conferencias sobre sus andanzas en el sur del sur y al menos en su país, el libro resultante se publicó enseguida.

Fofo Cahuel (Chubut) en el presente.

Al parecer, Onelli se cuidó especialmente de no cuestionar a Julio Roca, porque acusó de dar “concesiones a la marchanta” a su sucesor, Miguel Juárez Celman, quien gobernó a partir de 1886, cuando en realidad, esa política de dudosa transparencia se había iniciado antes. “Esta compañía, cuyos accionistas lo son también de Ferrocarril del Sur, podría ser una pequeña compañía de las indias con caminos, ferrocarriles y vapores, dando vida a la inmensa zona de tierras que rodea sus estancias”.

Sin embargo, “no hay nada de eso”, cuestionaba el italiano. “El tan mentado empuje anglosajón para roturar las tierras, mejorar las razas y explotar de manera proficua las industrias agrícola ganaderas no se he revelado allí”. Sus apreciaciones están comprendidas en “Trepando los Andes. Un naturalista en la Patagonia argentina (1903)” (Ediciones Continente, 2007). El interés británico por las tierras patagónicas era otro.

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