NIÑOS QUE AFRONTARON EXILIOS
Hubo barilochenses que fueron "Sapos de otro pozo"
En la portada se indica que la autoría corresponde a “Hijos e hijas del exilio” y entre ellxs hay participación barilochense. El título parece muy a propósito: “Sapos de otro pozo”, porque así se sintieron miles de chicos que habían nacido en la Argentina cuando sus familias debieron partir para preservar la vida durante los períodos de dictadura. Si siempre exiliarse es sumamente problemático, imagínese qué ingredientes debieron sumarse si los exiliados eran, además, niños o niñas en edad escolar. El libro que recoge esas experiencias se presentará el próximo jueves (30 de abril) en Bariloche.
“Es una recopilación de relatos de más de 100 personas que pasamos en nuestras infancias por situaciones de exilios”, le dijo a El Cordillerano Natalia Buch, vecina de esta ciudad y partícipe de la publicación. “Describe la situación de una Latinoamérica atravesada por el Plan Cóndor, afectada en los distintos países por la temática de los exilios forzados en los años 60 y 70. La particularidad es que recopila nuestras experiencias siendo niñas y niños, dando testimonio de qué nos pasó a nosotros como hijas e hijos y lo que implicaron los exilios en nuestros crecimientos, es decir, los desarraigos en la pérdida de los contactos con los familiares más cercanos, los cambios de escuelas, de países y de lenguas”, contextualizó.
Psicóloga, música y fotógrafa, nuestra interlocutora confió que “Sapos de otro pozo” también da cuenta de “las experiencias de múltiples desarraigos, tanto al irse como al volver”. Es que “muchos nacieron en el exilio, con lo cual volver a la Argentina implicó para ellos un doble desarraigo. Yo personalmente, creo que hay exilios, pero también hay exilios de exilios”, destacó.
“La compilación de los textos fue llevada adelante por un grupo editor de la agrupación Hijas e Hijos del Exilio, en la cual trabajaron durante muchos años. Dicho sea de paso, te cuento que la cumple este año 20 años de existencia”, le dijo Natalia al que firma. “Está compuesto por textos en su mayoría, pero hay también imágenes, fotos y links con audios antiguos de la época de los casetes, que era un modo de mandar noticias de un país a otro”, evocó.
Para Natalia Buch (segunda desde la derecha), es una experiencia profundamente reparadora.
“La convocatoria fue abierta a personas que residen en distintos lugares del mundo, que no necesariamente pertenecen a la agrupación, pero con las cuales tenemos en común la experiencia de los exilios en la infancia”, insistió Natalia. El volumen tiene como subtítulo “Cartografía colectiva de las infancias en el exilio” y la utilización de aquel vocablo “creo que tiene que ver con la cuestión geográfica, con el mapeo que significó ubicar las historias y los lugares de exilios en una geografía muy extensa”, señaló.
El charco como lugar en común
En efecto, “hay en juego una espacialidad geográfica que es muy fuerte. Por otro lado, y en un sentido más figurado”, alude a “la experiencia de plasmar en papel experiencias subjetivas muy diferentes, pero a la vez muy parecidas en muchos aspectos. La cartografía implica la puesta en un espacio exterior común de las vivencias que dejaron marcas indelebles”, remarcó. “Para todos fue muy reparador, porque valga la metáfora, el libro implica habitar un lugar común para aquellos que no lo tuvimos. Jugando con el nombre del título, se me ocurre que podríamos decir que el libro es el charquito donde estos sapos nos logramos juntar”.
En concreto, “yo participé con un relato y una foto. Particularmente, me acerqué años atrás a la agrupación, cuando me di cuenta de que nuestras historias de infancia eran parte del mosaico de un país atravesado por las dictaduras y violencias de Estado, que la pérdida de tal o cual juguete por tener que salir huyendo de una casa era parte de una historia común. Siempre es necesario aclarar que hay quienes no pudieron ni eso. Claramente hubo historias muchísimo más terribles y dolorosas, pero las nuestras también ocupan un lugar”.
Luego de su debut en Buenos Aires, “Sapos de otro pozo. Cartografía colectiva de las infancias en el exilio” se dará a conocer el próximo jueves desde las 19 en la sede Anasagasti de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). “En la presentación vamos a estar las cuatro compañeras que estamos viviendo en el sur: Astrid Romero, Verónica Patiño, Inés Abeledo y yo. Presentaremos el libro en nombre de toda la organización y de los más de 100 participantes. Todo un desafío y un honor”, subrayó Natalia.
La propuesta “se va a dar en el marco de las actividades que organiza la UNRN por los 50 años del golpe”. En forma simultánea, “se vienen haciendo desde octubre del año pasado, que es cuando salió el libro, presentaciones en distintas ciudades, ya que hay compañeras y compañeros por todo el país y distintos lugares del mundo. Te cuento a modo anecdótico, que la hicimos en la Biblioteca Nacional y bueno, fue una experiencia hermosísima y fuerte para todos”, destacó nuestra vecina. Que la reparación continúe.