Tragedia en Puerto Madryn: los interrogantes detrás de la muerte de la joven buza en el Golfo Nuevo
La tarde del miércoles 18 de febrero de 2026, el hallazgo del cuerpo de Sofía Devries (23) a 30 metros de profundidad confirmó el peor final para una búsqueda que mantuvo en vilo a Puerto Madryn. Lo que comenzó como un viaje de bautismo y certificación para el nivel Advanced Open Water Diver, terminó en una tragedia que hoy suma peritajes judiciales y duros cuestionamientos técnicos.
Crónica de un ascenso fallido
El lunes por la mañana, el grupo —integrado por Sofía, su pareja Leonardo Alonso y compañeros de una escuela de Villa Ballester— contrató una embarcación para sumergirse frente a Punta Cuevas. El objetivo era alcanzar el pesquero chino Hu Shun Yu 809, un arrecife artificial ubicado a dos mil metros de la costa.
A pesar de que otras escuelas locales habían cancelado sus salidas debido al fuerte oleaje y la escasa visibilidad, la expedición avanzó. Según fuentes de la investigación, el incidente se habría desencadenado por una falla técnica y una posterior crisis de pánico.
El problema técnico: El instructor habría sufrido un desperfecto en su chaleco compensador, lo que lo obligó a iniciar un ascenso de emergencia.
La reacción: Al quedar sola en la profundidad, Sofía habría entrado en pánico, quitándose la boquilla del regulador de aire.
El intento de rescate: Su novio intentó asistirla compartiendo su propio aire e inflando el chaleco de la joven para que flotara, pero en la maniobra —complicada por las corrientes— se soltaron y la perdió de vista.
Cuestionamientos a la seguridad
Expertos en la actividad, como Guillermo Ghiotto (Escuela Nacional de Buceo), señalaron errores críticos en la logística. "Un instructor no debe bajar con más de dos personas a la vez, y menos en condiciones de mala visibilidad", afirmó a Clarín.
Además, se detectó un posible exceso de lastre. Sofía portaba 14 kilos de plomo, cuando para una inmersión de ese tipo se recomiendan entre siete y ocho. Este peso extra habría dificultado cualquier intento de ascenso natural una vez que la joven perdió el control.
"La discusión técnica central es si el instructor, al detectar el problema en su equipo, debió ordenar el regreso de todo el grupo en lugar de subir solo", explicó la periodista Yohana Pérez Luni (ADN Sur).
Sofía no solo era una entusiasta de los viajes y el buceo. Estudiante de Comunicación Social (UADE) y Administración (UTN), se destacaba como influencer de contenidos creativos y era autora del libro Cuentos para mentes rebuscadas. Trabajaba activamente en la comunicación de la empresa de fertilizantes orgánicos que compartía con su pareja.
Estado de la causa
El fiscal Alex Williams encabeza la investigación para determinar responsabilidades penales. Por el momento, la autopsia confirmó que la causa de muerte fue asfixia por sumersión y no se registraron intervenciones de terceros en el desenlace físico, aunque resta definir si existió una "falta de los deberes de cuidado" por parte de los responsables del tour y la escuela de buceo.