SE VIENE LA BIENAL INTERNACIONAL DE ARTE DE RÍO NEGRO
Las culturas libanesa y mapuche confluirán en Valcheta con dos iniciativas de Bariloche
Dos proyectos de Bariloche que indirectamente ilustran la amplitud cultural de esta ciudad y también de la provincia estarán en la Bienal Internacional de Arte de Río Negro, que se llevará a cabo a partir del jueves próximo (12 de marzo) en Valcheta. Uno de ellos es una iniciativa de muralismo colectivo que apunta a reconstruir la memoria de una colectividad inmigrante en la localidad anfitriona. El otro tiene que ver con recuperar cantos y sonidos mapuches a través de instancias colectivas en el mismo espacio.
La BIA Río Negro se define como “una propuesta artística con sentido comunitario” que impulsa la Secretaría de Cultura provincial en conjunto con la Municipalidad local. El acontecimiento “promueve procesos participativos para la creación de obras y acciones efímeras en el espacio público”. La inminente edición “pone en valor la identidad rionegrina, entendiendo que el patrimonio es lo que se hereda y también lo que se construye colectivamente”.
El proyecto que llevarán a Valcheta las muralistas de Bariloche Julieta Japines y Vale Aves “busca resignificar el espacio público a través de una obra mural de gran formato que recupere y visibilice la memoria de la inmigración libanesa en la ciudad, entendida como un patrimonio vivo que dialoga con el presente y proyecta futuros posibles”, dice la síntesis de la propuesta. Está en todo de acuerdo con la consigna “Patrimonios imaginarios, mundos posibles” de la edición 2026.
El trabajo de Julieta y Vale propondrá “una reinterpretación poética y contemporánea de los relatos, símbolos y experiencias de las familias libanesas que formaron parte de la historia local. A partir de la recopilación de fotografías, testimonios y elementos simbólicos de la comunidad, el mural construye una narrativa visual que entrelaza pasado, presente y porvenir”, añade la explicitación del proyecto.
En particular, “la obra pone especial énfasis en el rol de las mujeres migrantes como portadoras de memoria, cultura y fortaleza, representando el viaje, el desarraigo, la reconstrucción del hogar y los sueños de futuro. Desde una estética que combina pintura realista, recursos gráficos y pegatinas fotográficas, el mural genera un puente entre la tradición libanesa y el paisaje patagónico, promoviendo el diálogo intercultural”.
Las muralistas conciben la experiencia como “una experiencia participativa y comunitaria, en la que el proceso de creación es tan relevante como la obra final. De este modo, el mural se propone como un espacio de encuentro y reflexión colectiva, y una invitación a imaginar futuros comunes desde las raíces culturales que conforman la identidad de Valcheta”, redondea el esbozo.
Potente alianza creativa
Julieta es oriunda de Buenos Aires y Vale de Chile, pero llevan 10 años de hacer murales en Bariloche. “Lo que nació como un encuentro en AMMURA (Agrupación de Mujeres Muralistas) se convirtió en una potente alianza creativa que recorre las calles y la identidad regional”. Entonces, “desde el skate park de Bariloche, hasta el Barrio Elflein en los altos de la ciudad, sus intervenciones presentes en la Fiesta del Chocolate y en Navidad en Bariloche son hoy parte del patrimonio visual de la ciudad”, dice la presentación del tándem.
De todas formas, “su arte no solo decora”, ya que “también resiste, acompañando activamente diversas luchas sociales a través de la pintura militante. En 2024 participaron en la Segunda Bienal de Valcheta, con un mural que entrelaza pasado, presente y futuro. Juntas, Julieta y Vale demuestran que el muro es un lienzo vivo para la memoria colectiva y la transformación social. Siempre militando el arte mural como transformador”, finaliza la semblanza.
Si bien tiene más integrantes, el colectivo Kultruneras designó como interlocutoras ante la organización de la BIA Río Negro a Vanesa Llancaqueo, Mariana Morán y Anahí Rayen Mariluan. Durante su estancia en la localidad que se alza a la vera de la Ruta 23 “promoveremos reuniones de canto comunitario. En cada reunión evocaremos narrativas históricas de Valcheta para hacer/nacer el canto. La tarea comunitaria de evocar mediante contadas y creación de cantos refuerza lazos comunitarios desde todas las voces de la itrofill mogen (todas las vidas, todxs lxs que existen)”, dice la descripción de su iniciativa.
Kultruneras se proponen rescatar sonidos mapuches en la localidad anfitriona.
Las Kultruneras dicen de sí mismas: “somos un colectivo sonoro activista que recupera ül/cantos, palabras y sonoridades mapuche por medio de escuchas y participación comunitaria. El grupo se integra de muchas mujeres que viajamos por el territorio mapuche. Recuperamos memorias sonoras del pueblo mapuche valiéndonos de la memoria oral de pobladoras mapuche, archivos institucionalizados, narrativas históricas y el ejercicio de trawn/reunión que nos congrega para des silenciar los sonidos que quedaron discontinuados post genocidio”.
En cuanto a concreciones, “en 2025 realizamos el trabajo colaborativo Bailan e intervenimos en el largometraje Vuelven, donde tomamos arcillas del lago para armar pifilkas (silbatos). Acompañamos todas las marchas políticas desde el canto y la presencia de sonoridades mapuche. Trabajamos sobre el armado online de un archivo sonoro autónomo y también realizamos un horno comunitario para cocer arcillas, un calendario perpetuo con nuestros dibujos y calcomanías y otras acciones que involucran a niñeces”, finaliza la introducción. Habitualmente distantes, las culturas libanesa y mapuche confluirán en Valcheta merced a dos iniciativas de Bariloche.