“TÍA, NOS ESTÁN BOMBARDEANDO”
Una vecina de Bariloche, con “temblores en el cuerpo” por la guerra en Medio Oriente
La renovada guerra que se abatió sobre Medio Oriente no es indiferente para una vecina que vive hace 25 años en Bariloche porque la conoce de sobra. Pauline Totochian es de origen libanés, pero llegó a la Argentina en algún momento de la década de 1990 para alejarse de las bombas y los tiroteos. Al dirigir Israel parte de su ofensiva hacia el norte de su frontera, involuntariamente revive dramas que parecieran interminables.
“Líbano es un país cristiano que fue colonizado por los franceses e Israel lo ocupó cuando desató la guerra en Palestina (1948)”, introdujo en intercambio con El Cordillerano. “Yo nací en un país maravilloso, hermoso, con gente cálida y alma. Se me cierra la garganta porque hace dos días (al martes último) que estoy viviendo esto muy mal, porque tengo a mi familia allá. Me tiembla el cuerpo y me preocupa”, compartió.
Vivencias bélicas le sobran. “Nací en guerra y viví en guerra durante muchos años: 1973, 1978, 1980, 1985 y 1987, cuando Israel no paraba de atacarnos”, mencionó. “De muy joven nos escapamos con mi familia y llegamos a Argentina, pero en los 90 ellos volvieron y yo me quedé porque elegí la libertad. No quería volver a vivir esas circunstancias que nadie que no vivió una guerra imagina. No se las deseo a nadie”, resaltó. “Elegí la libertad, pero tiene su precio, porque durante 36 años no pude volver a mi país y no pude ver a mi papá y a mi mamá, que ya fallecieron. No me pude despedir”.
Al momento de redactar estas líneas, autoridades israelíes ordenaban a la población civil abandonar una franja de territorio al sur del Líbano, mientras continuaban sus ataques a la capital. “Todo el pueblo del Líbano atravesamos la guerra, el bombardeo, el hambre y el cólera. En esa época estaba Margaret Thatcher (1979-1990), que también atacó apoyando a Israel y Estados Unidos. Pasábamos noches y días sin comer o no teníamos agua para tomar, teníamos que caminar kilómetros para buscarla en una cascada, porque siempre bombardeaban donde había aguas limpias o manantiales para contaminarlas, como ahora hace Mekorot (empresa estatal de aguas de Israel)”, consideró nuestra interlocutora.
“No te miento ni te invento: lo que está pasando me toca muy cerca porque es muy doloroso”, insistió. “Mi infancia fue muy dura y ahora está pasando exactamente lo mismo. Le echan la culpa a Hamas o Hezbolá, pero no existían en los 80. Israel es nefasto y no tiene nada que ver con el judaísmo, ese es el problema que lamentablemente mucha gente no entiende”, cuestionó Pauline. “Occidente siempre quiso manchar el nombre de los países árabes: Líbano, Palestina, Irak, Irán, Kazakstán o Afganistán, pero es por el petróleo, por la riqueza que tenemos”.
Sacar las nietas de Gaza
Hace relativamente poco tiempo y en su calidad de abuela, tuvo que afrontar otra situación dramática. “El tema de Gaza y Palestina me toca muy de cerca porque hace dos años fui a la frontera con Egipto en la zona de Rafah para sacar a mis nietas, que son palestinas, igual que mi hija”, compartió. “Solamente tuve el apoyo de mi gente de acá, luché sola trabajando día y noche, durante dos años no dormí por la guerra que había empezado Israel contra el pueblo palestino”, señaló.
Despliegue israelí en el sur del Líbano. AFP.
Para cumplir con su cometido “no tuve ningún apoyo del gobierno o del Estado, al revés, tuve que luchar mucho para llegar. Cuando volví participé en varias marchas, acá en Bariloche, y hasta fui atacada por unas mujeres sionistas en mi foodtruck, donde trabajo para sobrellevar mi situación. Lamentablemente, me afectó en mi trabajo”. A raíz de ese episodio, Pauline solicitó al que firma que no se publiquen fotos con su rostro para ilustrar esta nota.
“Cuando estuve en la frontera de Rafah viví momentos muy duros con mis nietas, porque fueron torturadas por el Estado de Israel”, es decir, “por los soldados. Cuando las vi, se me partió el alma porque no alcanzaban las palabras para decirles un consuelo. Cuando las vi a ellas, me vi a misma en la guerra del Líbano, donde nací”, equiparó. “Las abracé fuertemente y les pedí perdón”.
En el plano doméstico, “hoy sufrimos porque lamentablemente tenemos un gobierno nefasto, fascista y psicópata que provoca algo que no tiene por qué provocar”. Además, “estoy enojada con el pueblo argentino porque no se da cuenta de lo que se está avecinando para Argentina. Amo este país porque me dio muchas cosas y estoy muy agradecida, pero la gente sigue mirando para otro lado y cree que acá no va a pasar nada. Quisiera decir muchas cosas, pero me tiembla el cuerpo”, se disculpó.
A propósito de la situación que detonó cinco días atrás con los bombardeos conjuntos sobre el país persa, “todos sabemos que Irán hizo negocios con China y Pakistán”, enmarcó Pauline. “Así como atacaron Venezuela por el petróleo, ahora están haciendo lo mismo con Irán y como hicieron antes con Irak y Afganistán. Se repite la historia de 25 y 30 años atrás”. De nuevo en relación con su país de origen, “me preocupa muchísimo lo que está pasando porque Israel se está metiendo por el sur del Líbano y hoy (por el martes) atacó Beirut, la capital, con más de 40 personas heridas, entre ellas niños y familias, gente que estaba trabajando”.
Virus
Entonces, “estamos volviendo a lo que pasó un año atrás y me mueve mucho, porque realmente esas dos personas (Donald Trump y Benjamín Netanyahu) no tienen que estar en este espacio y tierra. Son virus para el mundo, peligro para la gente que queremos vivir en paz, sin guerras, sin violencia y sin discriminación”, reclamó. “Hace un rato hablé con una sobrina que está en la Cruz Roja y me dijo: tía, nos están bombardeando”.
Otro paralelismo, porque “yo también estuve en la Cruz Roja cuando tenía 14 años. Están bombardeando el noreste (del Líbano), que no tiene nada que ver. En el sur, de más de 80 aldeas y villas, la gente se está escapando porque están entrando por tierra, tiroteando y matando. No importa si son cristianos o islámicos. Todo me remueve mucho y estoy muy preocupada”. No descansa nunca el monstruo grande que pisa fuerte.