PERFORMANCE ANTE EL ECOCIDIO
Cortejo fúnebre bordeará el Centro Cívico para luego velar un árbol
Con la intención confesa de “sacudir a la gente hasta el tuétano”, el próximo sábado un cortejo fúnebre recorrerá el Centro Cívico y algunas arterias igualmente céntricas, pero en lugar de contener un cadáver el féretro servirá para última morada de un árbol, víctima fatal de algún incendio. La demostración de congoja se titulará “Pésame” y se define como “acción performática ante el ecocidio”. La ideó la artista visual Soledad Escudero, pero incluye una convocatoria de la que podrá participar cualquier persona sensible ante la sucesión de catástrofes.
Llamativamente, la mentora de la curiosa demostración no se inspiró en sucesos recientes, sino en un acontecimiento similar que tuvo lugar más de cuatro décadas atrás. “Lo que disparó Pésame fue el sonido de los helicópteros y las sirenas. Tuve una experiencia muy fea cuando llegué a Bariloche a principio de los 80: fui a llevarles comida a unos brigadistas que estaban apagando un incendio abajo del cerro Ventana y ver cómo se consumían los cipreses o los pinos en segundos -porque ahí hay campos sembrados con pinos- me espantó”, contextualizó Soledad, en conversación con El Cordillerano.
Ya superado el primer cuarto del siglo XXI, pareciera que las cosas no cambiaron demasiado. “Amo este lugar. Cada vez que salgo a caminar y puedo sumergirme en el bosque, ver lo maravilloso que es y las posibilidades que tenemos de aprovecharlo, no puedo creer que la gente todavía no tome conciencia”, cuestionó la artista. “Ya que me dedico a la performance siempre me vienen ideas cuando salgo a caminar, esta tiene que ver con algo que realmente sacuda a la gente y haga tomar conciencia desde otro lugar, porque parece que las fotos que circulan por las redes, los comentarios de la gente cercana y los mismos incendios que pudimos presenciar no alcanzan”.
Con el claro cometido de conmover “tuve la idea de realizar esta performance: un ataúd de 3,50 metros de largo por 1 de ancho, que va a contener un árbol quemado. Un féretro igual que para los humanos, pero con un árbol”, describió. “La simbología tiene que ver con qué pasa si tenemos que meter a un familiar dentro de un cajón. Acaso es tratar los árboles, las plantas o los animales que mueren como si fueran humanos, como una analogía”, señaló.
Soledad Escudero (izquierda) y Viviana Dziewa en plena faena.
Para Soledad, “los artistas tenemos esta posibilidad de transmitir desde otro lugar, con metáforas, con poesía y otros recursos visuales. Es en este caso nuestra funcióncon los artistas que me acompañan: Daniel De Gaetano, Viviana Dziewa, Cris Rocha y Silvia Barbosa, con quienes estamos haciendo un laburo muy, muy bueno”, aseguró. “La función del artista es agitar desde otro lugar y por el amor que siento por este, lo siento como una obligación: hacer algo con los recursos que tengo para que esto no siga sucediendo”, insistió.
Enfrentar la fatalidad
La acción incluirá un “velatorio a cielo abierto” en el exterior de la Casa Bachmann, pero para la artista no se trata de sugerir un desenlace que haría bajar los brazos. “No creo que sugiera que no queda nada por hacer frente a la fatalidad”, más bien “es enfrentarla. Pienso que los humanos de esta época tenemos que enfrentarnos a la fatalidad, porque creo que antes la gente estaba mucho más cercana a la muerte y era algo más cotidiano”, consideró.
Juzgó nuestra interlocutora que “ahora pareciera que nos hemos vuelto inmortales y pensamos que a nosotros no nos va a pasar nada, que siempre les pasa a otros, pero la fatalidad ocurre y de alguna manera, estamos predestinados a morir. No se puede evitar y por ahí, eso nos desespera y no nos gusta”, destacó. “Hay mucha gente que me dijo que esta era una manera muy cruda u oscura de transmitir. Pienso a qué refieren: ¿han estado alguna vez en un incendio? ¿O después de un incendio?”, desafío.
Compartió Soledad que “literalmente, hay veces que me cruzan imágenes de árboles quemados, como si quedara todo el piso con cenizas, gris y los árboles negros. Parecen cruces en un cementerio o lápidas”, equiparó. “Creo que en general, los seres humanos somos muy negadores y nos sentimos omnipotentes y por eso suceden estas cosas: la señora que se fuma un cigarrillo y cree que no va a pasar nada o prende un fuego en su casa. Creo que nos tenemos que enfrentar a algo fatal que es el destino y poder verlo, al igual que ver un árbol quemado en un féretro, ocupando el lugar de una persona. Así de fuerte”, interpeló la artista.
La forma que tomó el ataúd.
Esa opción no es ajena a su trayectoria. “En general, mis performances son bastante descarnadas, porque mi intención es sacudir a la gente hasta el tuétano y que tome conciencia desde otro lugar”, insistió. En términos prácticos, desde las 18 del próximo sábado (28 de febrero), “vamos a salir de Mitre y Quaglia, nos vamos a reunir, mujeres y hombre vestidos de negro. Si pueden las mujeres, con velos de tul negro y un ramo de flores, unas plantitas o lo que tengan a mano”.
Desde esa esquina tan característica de Bariloche, “el cortejo va a llevar el ataúd en una especie de carrito que armó Dani y lo vamos a llevar dando la vuelta por el Centro Cívico, después vamos a agarrar por Independencia, Parques, Morales y entramos a la Casa Bachmann”, anticipó. “Vamos a dejar el cajón ahí, en el jardín, por eso lo de cielo abierto. También vamos a depositar todas las flores alrededor y eso va a quedar un mes”, anunció Soledad. “En ese lapso, va a haber una exposición de artistas plásticos con obras en relación con los incendios, además de charlas de concientización y prevención”. Conmover y dejarse conmover es la consigna.