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SU NUEVO LIBRO: “PARADOJAS EN PSICOANÁLISIS”

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15/04/2026

Psicoanalista de Bariloche reflexiona sobre Freud y Lacan desde la experiencia argentina

Alejandro Izaguirre vuelve a la carga con páginas que, según su prologuista, son “Un elogio de la duda”. Se conseguirá en dos puntos de venta de Bariloche y en breve, su autor irá a presentarlo.
El psicoanalista escritor.
El psicoanalista escritor.

Alejandro Izaguirre llama “libritos” a los que son de su autoría para diferenciarlos de los “libros” que lee “con pasión”, es decir, con “cierto dolor”. El más reciente del experimentado psicoanalista se llama “Paradojas en psicoanálisis. Farfulleos y collages”, acaba de salir de imprenta y estará disponible en breve en dos puntos de venta en Bariloche. El flamante volumen “se inscribe en la tradición de los trabajos teóricos que intentan reflexionar acerca de las propuestas de (Sigmund) Freud y (Jacques) Lacan a la luz de los aportes del psicoanálisis argentino de los últimos cincuenta años”, anticipa en el prólogo Gonzalo Carranza.

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Licenciado en Letras y en Psicología, además de docente universitario y escritor, Carranza tituló “Un elogio de la duda” a su introducción. En sus párrafos, avisa que el lector/a no debe sorprenderse si a poco de comenzar, el texto se detiene “en un comentario irónico de Jorge Jinks. Izaguirre nos recuerda que al director de la revista Conjetural le gustaba llamar a Lacan el Dr. No. Aparentemente a Jinks no le preocupaba el carácter satánico del célebre rival de James Bond, sino que encontró el fundamento que le permitió establecer esa observación burlona en el estilo del psicoanalista francés que solía desplegar sus enunciados más audaces detrás de un rotundo No. El trabajo de Alejandro Izaguirre va a partir del análisis de esta extraña forma de afirmar para leer algunas de las formulaciones más controversiales de Freud”.

Según la descripción del prologuista, “el modelo de la paradoja se constituye entonces en el principio constructivo que permite la argumentación del ensayo, pero el texto no intentará resolver los enigmas que propone esta forma lógica, sino jugar con sus posibilidades. El valor de X ha pasado a un segundo plano y lo que verdaderamente interesa es desplazarla de un término a otro de la ecuación para producir nuevos sentidos”.

A propósito, “Izaguirre nos advierte que Freud introdujo su concepción de la pulsión de muerte a partir de la duda y la especulación. Aquí también podríamos pensar en la figura inaugural de Sócrates. Todos sabemos que la argumentación ocupaba el centro de esa extrañísima práctica que terminó con su vida y modificó la nuestra para siempre, pero, en lugar de explicar su curiosa respuesta al oráculo -solo sé que no se nada-, el filósofo prefirió utilizarla para hacer hablar a cuanto ateniense se le cruzara por el camino”, comenta el prólogo.

Jaques Lacan.

Por su parte, en un escrito que el autor acercó a El Cordillerano, redondeó la idea al referirse a “condiciones de posibilidad que no se confunden con condiciones de existencia”. En sus textos hay “paradojas, equívocos, ambigüedades” e “inexistencias que resultan eficaces y atronadoras. Fantasmas y espectros. Todas referencias insoslayables de la lengua que nos habita. Esto que en otros ámbitos de la cultura representa una dificultad, en nuestra práctica (el psicoanálisis) son las condiciones que la posibilitan, entre otras cosas y tal vez la más fundamental, porque el síntoma neurótico guarda una misteriosa y enigmática relación con el saber y la palabra justa”.

Déjate ser

Alejandro esgrime “la certeza y la inhibición que retroceden ante cualquier intento de interrogación crítica. Su modelo (el de aquella relación) es el expresado bajo los términos del déjate ser inherente a toda demanda: de ahí en más siempre te preguntaré sobre los deseo que me habitan y me preguntaré sobre los tuyos. Una inversión alocada. La interlocución se pierde en los laberintos de la transitividad, una transitividad que incluye a los cuerpos. Carácter amboceptor de la pulsión. De estos temas farfulleo (sic) en mi nueva desventura teórica”.

A pedido del cronista, Alejandro confió que utilizó el término que no reconoce el diccionario de Windows (amboceptor) en alusión “a cierta transitividad que hay entre un cuerpo y otro, sin ser ni uno ni otro, casi como un punto intermedio, con cierta permeabilidad. Así se usa en psicoanálisis: el cuerpo de uno, de alguna manera, participa del cuerpo de otro. Un ejemplo de la medicina: la placenta”, ilustró.

Izaguirre invoca desventura, porque “siempre termino con la sensación de un desencuentro entre lo buscado y lo hallado. Siempre lo escrito termina siendo insuficiente, siempre se me escurre lo esencial. ¿Podría ser de otra manera? De ahí que la decepción no deje de ser uno de los efectos de la escritura. Medio en broma, medio en serio, me consuela recordar algo que Lacan dice al respecto, que la teoría psicoanalítica incluye siempre una falta que retorna en todos los niveles de su búsqueda, inscribiéndose de distintas formas: indeterminación, núcleo traumático in interpretable”, entre otras.

Alejandro cuando sacó otro de sus "libritos", dos años atrás.

Además, “lo que escribo siempre está en consonancia con mis lecturas. En mi nuevo librito -diminutivo que insiste cuando hablo de ellos, de mis libros- sigo en deuda con otros autores, a los que leo con pasión, es decir, lectura no exenta de cierto dolor. Y me complace compartir esos hallazgos”, dice nuestro vecino. “Por otra parte, considero a la operación de lectura una vía” o “un desvío insoslayable de nuestra práctica”, porque “abre nuevos horizontes, nuevas líneas de interrogación. Nuevas preguntas a nuevos problemas. Tiene la estructura de lo interminable”.

Con respecto a la segunda parte del libro, es decir, “Farfulleos y collages” añade el prologuista que en su transcurso “no abandona la lógica de la paradoja, pero ahora la técnica del montaje se convierte en el modo privilegiado de desplegar el discurso. A partir de este punto y hasta el final del texto, el farfulleo incorpora poemas, citas de novelas, fragmentos de relatos de pacientes, referencias a ensayos teóricos cercanos y filósofos lejanos, y también chistes, anécdotas cómicas probablemente reales y observaciones irónicas”, asevera Carranza.

Ganar velocidad

En estas páginas “la línea recta parece haber prevalecido sobre el espiral, y la argumentación gana velocidad, pero el texto también sabe dónde detenerse. El análisis que la psicoanalista argentina Laura Palacios hace de esa forma discursiva característica de la conversación que llamamos chisme, y que tan productivo ha sido en la literatura de nuestro país, le permite a Izaguirre pensar el momento en el que la sucesión de signos se interrumpe”.

A propósito, recuerda la introducción que “el pequeño relato del chisme se presenta como la formulación de un secreto, pero también deja siempre un paréntesis entre sus revelaciones para advertir al interlocutor que existe algo que ni siquiera en la confidencialidad de esa conjura de dos puede decirse”, redondea el prologuista. “Paradojas en psicoanálisis. Farfulleos y collages” estará disponible en librerías La Barca y Cultura. Mientras celebra su inminente llegada a los escaparates, Izaguirre piensa en una próxima presentación. Para que el farfullo se haga colectivo.

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