CANTÓ CON DIVIDIDOS EN LA FIESTA DE LA NIEVE Y VISITÓ ESCUELAS
Murió Rubén Patagonia: deja una huella indeleble en Bariloche
Fran Lanfré esperaba que subiera al escenario por su izquierda, pero el invitado apareció del otro lado. Saludó y antes de comenzar con la música, se extendió en una amable introducción a la que compartió con una sonrisa, la misma que casi siempre se instalaba en su rostro. Transcurrían los fríos de agosto, pero debajo del gran escenario una multitud de barilochenses se había congregado para volver a escuchar a uno de los próceres de la canción popular. Hacía rato que no andaba por acá.
“Siempre digo que los patagónicos somos gente del viento. Por ahí despotricamos contra el viento, pero para nosotros el viento es un emblema, algo que tiene que ver con la verdadera libertad”, proclamó el cantor, con palabra serena, a pesar de tratarse de un gran evento. “El tehuelche antiguo, habitante y caminante de estas zonas, le decía koshkil: el viento del sur. Y el mapuche, desde remotos tiempos hasta el día de hoy, en mapuzungun, willikurruf: el viento del sur. Por ese emblema total de libertad cantamos juntos Al sur del viento”.
En la mañana del jueves (15 de enero), Rubén Patagonia abandonó el plano sensible, seguramente al amparo del viento en la ciudad donde nació: Comodoro Rivadavia (Chubut). Apenas trascendió la mala nueva, se multiplicaron los mensajes de despedida a través de las redes sociales. Si bien hacía rato que su salud venía flaqueando y el desenlace podía resultar previsible, no es menor la tristeza.
Rubén pronunció aquellas palabras introductorias durante la Fiesta Nacional de la Nieve 2015. Se dio la chance de que participara porque por entonces, las partidas presupuestarias que se destinaban a la grilla de artistas contemplaban el concepto de interculturalidad y el por entonces joven Lanfré, que también es Paillalef, pudo concretar su anhelo de contar con el colega durante su espacio.
Precisamente, Fran se disculpó ante la inoportuna consulta de El Cordillerano. “No puedo hablar”, señaló, con la emoción a cuestas. Artífice desde la producción de aquel segmento fue Paola Vázquez, cuyo ánimo no era mejor, pero de todas formas compartió algunas palabras con el que firma: “entre la partida del Lucho Bravo y Rubén Patagonia, tengo mi corazón de gestora un poco roto y triste”, advirtió.
“Pensé mucho en estos días cómo se puede despedir a estos personajes imprescindibles de nuestro quehacer”, añadió la impulsara de Sea Producciones. “Creo que lo mejor será quedarme con los recuerdos de haber sido parte de sus vidas, gestando escenarios para ellos en varias oportunidades, dándonos el regalo de sus canciones y de su intimidad en las charlas, cuando creábamos en conjunto los encuentros”.
Con el piberío de los barrios
En aquella ocasión, 10 años y meses atrás, el cantor no se limitó a subir el escenario central de la Fiesta de la Nieve. “Al llamado de Fran Lanfré nos pusimos la mochila al hombro y buscamos la hazaña de recorrer los barrios y escenarios de Bariloche junto a Rubén Patagonia”. Para Paola fue significativa la ocasión, porque “en ese mismo escenario fue que nació la productora, con esa militancia y formas de crear y ser comunidad, de vincularnos junto a los artistas de manera presente, aprendiendo y escuchando sus historias de vida y por dónde los lleva la canción. Y lo más importante, siendo consecuentes con lo que dicen y escriben”, describió.
Se fue un grande de la canción popular patagónica.
Las cosas no siempre son fáciles y se dan circunstancias que no se advierten desde el sitial del público. “Con Rubén Patagonia nos tocó defender a casi 100 artistas locales de una presentación, en un escenario que no estaba dispuesto o pensado para reconocerlos”. El compañero de Ricardo Iorio, Flavio Cianciarullo y tantos otros, dijo entonces: “Paolita, yo me quedó acá al lado tuyo para cuidar que no les bajen la térmica del sonido”, evocó nuestra vecina. “Y así aprendí de respeto, militancia, lucha, resistencia y agradecimiento”.
Durante esos días, el intérprete de tanto compositor patagónico también tuvo espacio para concurrir a una escuela secundaria de Bariloche, donde enseña música la cantora mapuche Anahí Rayen Mariluan. “Rubén Patagonia quiso tener un gesto de cortesía porque yo había salido por error en un flyer junto a Fran y a mí no se me ocurrió cosa mejor que visitara a los estudiantes del ESRN45, la escuela con Modalidad Musical”, introdujo.
Algunos de los jóvenes no se olvidarán nunca aquel encuentro sobre la calle Albarracín. “Había un estudiante que era fanático y me pedía por favor conocerlo. Motoquero, pelilargo y mapuche él. Cuando Rubén lo vio le dijo: ¡hijo! Se parecían mucho… Provocó la risa de todos sus compañeros”, rememoró la nominada al Premio Gardel 2025. “Durante una hora nos compartió anécdotas y respondió dudas de los estudiantes”.
El diálogo entre el estudiantado y el cantor se dio en términos de franqueza. “Cuando se le preguntó si había estudiado música él dijo que no, que ni siquiera cantaba, sino que gritaba. Le dio una explicación política, algo así como que había mucho silencio en la Patagonia. Hermoso ser musical me pareció”, sintetizó Anahí. Puede sospecharse que la importancia de aquella clase informal clase irá in crescendo para quienes tuvieron la suerte de participar.
La noche anterior al segmento con Fran Lanfré, estaba previsto que tocara Divididos en la Fiesta Nacional de la Nieve. Los integrantes de la Aplanadora del Rock no sabían que Rubén estaba en la ciudad y cuando se enteraron, se pusieron en contacto rápidamente para que el comodorense fuera de la partida. La sorpresa entre el público fue absoluta: otro hecho histórico que habrá que atesorar.
Volvamos a la tarde del 15 de agosto de 2015. La canción de Sergio Castro empieza así: “Cuando sopla el viento trae fuerzas / que se meten en mi alma / y estallan en mi garganta”. ¿Cómo no iba a cantarla Rubén Patagonia? Uno de los pocos músicos de estos pagos que consiguió trascender al norte del río Colorado y que acercó a miles de pibes al canto popular patagónico. Como aquel del ESRN 45.