El Concejo eliminó el cupo de choferes y ratificó la mitad del veto a la ordenanza de aplicaciones de transporte
La ordenanza de regulación del funcionamiento de las aplicaciones de transporte de punto a punto quedó definida de manera parcial luego del debate que el Concejo Deliberante mantuvo en la última sesión del año (el jueves). De los 16 artículos vetados por la resolución del intendente Walter Cortés, el cuerpo legislativo ratificó exactamente la mitad en una votación que se definió artículo por artículo.
El recinto estuvo colmado de vecinos, choferes de aplicaciones, taxistas y trabajadores municipales que llevaron su reclamo por el bono de fin de año, generando interrupciones durante la sesión.
La concejal Roxana Ferreyra, (Nos Une) y autora del proyecto aprobado en noviembre, pidió ratificar la ordenanza y emitió fuertes críticas contra el Ejecutivo, denunciando falta de voluntad para resolver el conflicto.
La votación resultó en la ratificación de los artículos 6, 8, 10, 11, 12, 13, 14 y 25. Sin embargo, los artículos que van del 15 al 21 y el 26 fueron rechazados gracias a los votos de los tres concejales del oficialismo (Tomás Hercigonja, María Coronado y Gerardo Del Río) más el apoyo de Samantha Echenique, del bloque Juntos por el Cambio.
Uno de los puntos más controvertidos fue el artículo 16, que finalmente fue vetado y establecía un cupo máximo de 280 inscriptos en el Registro de Vehículos Cooperativos (Revecoop). El intendente Cortés argumentó que este límite no encuentra sustento en estudios de demanda del servicio y constituye una restricción injustificada al acceso a la actividad.
La cifra tope tenía la justificación en la cantidad de licencias de taxis y remises, siendo 280 y 250 respectivamente.
Cabe destacar que el intendente, en el marco del acto por el Día de la Policía de Rio Negro, anunció su intención de entregar más licencias de taxis: "No voy a entregar 20, para que queden en un grupo reducido, sino en cantidad" afirmó el jefe comunal a principio de mes.
Con este resultado, la ordenanza queda parcialmente en pie, pero sin los mecanismos de control y el cupo de operadores que pretendía la norma original, el punto neurálgico de conflicto y polémica.