2025-12-20

Conoció a Martín Karadagian, estudió con un monje Shaolin y realizará una actividad en la Cascada de los Duendes

Un experto en kung fu propone “desbloquear el sistema energético” a partir de una antigua técnica.

Miguel Ángel Pereyra es un estudioso de las artes marciales, en especial, del kung fu, disciplina en la que comenzó a sumergirse desde pequeño. Así, se ha hecho experto en una técnica denominada “vara Shaolin”, que, según cuenta, sirve para “desbloquear el sistema energético”, e ideó una actividad a la gorra, proyectada para el sábado 20 de diciembre a partir de las 10, en el sendero ubicado junto la Cascada de los Duendes. La propuesta está abierta a todas las edades, sin necesidad de conocimiento previo en las artes marciales. “Simplemente deben sentir lo que hacen mientras los voy guiando”, apunta Miguel Ángel, quien explica: “La vara, si bien la usamos como una herramienta para la defensa, no se limita sólo a eso, también, al moverla, el cuerpo se empieza a articular. Y, al movilizar el cuerpo, los órganos trabajan y los centros de energía se abren”.

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“Cuando se empieza a destrabar la parte de articulación, la energía se moviliza y, de esa manera, se eliminan las toxinas”, indica. En ese sentido, desarrolla: “En lo que hacemos, busco la parte psicofísica, terapéutica. A través del ejercicio de la vara Shaolin, se puede lograr llevar a cabo un trabajo para desarticular el cuerpo y los centros de energía que estén bloqueados”.

Una técnica milenaria.

Miguel Ángel profundizó en la técnica a partir de su maestro Carlos Aleman, quien, en un viaje a China fue ordenado monje Shaolin de la trigésima cuarta generación. Juntos, ahondaron en un aspecto particular del kung fu. “Empezamos a estudiar la parte medicinal y terapéutica de cada ejercicio”, señala Miguel Ángel.

Ese camino, entonces, apareció en su vida durante la segunda mitad de los noventa, tras el retorno de su maestro del templo Shaolin, pero Miguel Ángel había comenzado en el kung fu mucho antes.

Para impulsar el desbloqueo energético.

“Me inicié con el profesor Daniel Peña, en Buenos Aires”, cuenta el artista marcial, quien en la actualidad tiene cincuenta y siete años, y dice que su sendero en las artes marciales empezó cuando tenía siete.

¿Por qué, en aquel momento, cuando la práctica no estaba difundida, siendo tan chico, decidió aprender sobre el tema? Él narra que, al principio, fue casi como una forma de copiar referencias cinematográficas, como las películas de Bruce Lee, pero, también, tratando de emular a los luchadores de Titanes en el ring, que veía no sólo por la tele, a través del popular programa, sino también en persona, debido a que sus abuelos y su tío conocían a la troupe de Martín Karadagian. “Martín era amigo de mi abuelo, y la mayoría de los luchadores solían pasar por la casa, que estaba en La Tablada”, evoca.

“Todo eso me incentivaba”, sonríe Miguel Ángel, quien, en aquella época, descubrió que cerca del hogar enseñaban kung fu. De esa manera, comenzó su derrotero en las artes marciales. En la actualidad, es algo crítico del modo en que se encara su estudio: “Las artes marciales, en el país, están muy devaluadas. Se hacen más como deporte que como disciplina”, apunta. Para él, en cambio, “son una forma de vida”.

Artes marciales en un ámbito natural.

Miguel Ángel llegó a Bariloche hace veinte años, buscando un sitio más tranquilo, en contraposición a una desbordada ciudad de la furia. Y, en la Patagonia, continúa con su trajinar por la senda de las artes marciales. “El kung fu está en mi ADN”, afirma.

Miguel Ángel vive las artes marciales como una disciplina en el marco de una forma de vida.

CASCADA DE LOS DUENDES

En cuanto a la actividad que se desarrollará el sábado junto a la Cascada de los Duendes, en Villa Los Coihues, está previsto que comience a las 10 y se extienda hasta las 15, con un corte en medio, para compartir un momento “a la canasta”. Si bien se trata de una propuesta a la gorra, debe hacerse una reserva previa por WhatsApp al +54 9 294 462-9913.

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