Hace diez años ganó las 1000 Millas, ahora es su director ejecutivo y hay momentos en que extraña correr
Daniel Claramunt es director ejecutivo de las 1000 Millas Sport, la competencia que hasta el sábado se desarrollará en la zona, con epicentro en Bariloche. Ocupa el cargo desde 2019; cuando años antes, como piloto, se había quedado con el galardón principal.
“Cada vez que venimos, en un desafío grande”, señaló Daniel, especificando que es “socio vitalicio del Club Automóvil Sport, la entidad organizadora”.
Las 1000 Millas y el gusto de poder acercarse a autos que raramente pueden verse.
“Como participante, veía que había ciertas falencias. Es decir, el evento estaba buenísimo, yo la pasaba bárbaro (compitió en más de veinte oportunidades), pero lo notaba algo disociado de la comunidad”, dijo, y, en tal sentido, expuso: “Cuando el Club me encomendó la organización, decidí apuntar a tres pilares”.
Antes de la largada simbólica, colocación del número correspondiente.
“El primero, hacer cosas públicas. O sea, llevar el evento hacia el público, que no fuera algo cerrado”, detalló, para luego ampliar: “Por eso hoy realizamos, como ha sucedido en los últimos años, la exhibición de los autos y la largada simbólica en el Centro Cívico, donde la gente libremente puede venir a apreciar los vehículos, verlos de cerca y sacarse fotos”.
“Y eso lo replicamos en el resto de los sitios a los que vamos, en la proporción que nos permite cada lugar, es decir, en Villa La Angostura, San Martín de los Andes, El Bolsón...”, agregó.
Una pasión que se comparte con la gente de Bariloche y los turistas.
Acerca del segundo punto en el que decidió trabajar, indicó: “Sumar, en la labor, más gente de acá. En la actualidad, el noventa y cinco por ciento del recurso humano de las 1000 Millas es local, fundamentalmente de Bariloche, algo que resulta mucho más lógico que, por ejemplo, traer gente de Buenos Aires”.
Cada auto que llegaba para ser parte de la competencia era una nueva sorpresa.
“En cuanto al tercer pilar, se vincula a la parte social”, expresó Daniel. Al respecto, explicó: “El Club siempre recaudó fondos para el Banco de Alimentos, que trabaja a nivel nacional, o sea que, de alguna manera, también repercute acá. Eso lo seguimos haciendo, pero me parecía que había que llevar adelante algo puntual con cada uno de los lugares por donde pasan las 100 Millas. La idea fue, a través del aporte económico, impulsar proyectos. De esa manera, en Bariloche estamos con una fundación que lleva chicos discapacitados a esquiar y hacer trekking, para intentar que se puedan fabricar sillas especiales acá y que no haya que traerlas desde afuera”. Asimismo, remarcó que las colaboraciones se dirigen también a entidades y espacios de toda la zona donde la competencia se desarrolla.
Un "Alas de Gaviota".
Este año, los vehículos participantes son cien. Al consultársele cuál, en su opinión, sería un auto para destacar y el porqué, Daniel habló de un Mercedes-Benz 300 SL de 1954 (con patente de Chile), de un ecuatoriano que vino especialmente desde su país para ser parte de la competencia. El modelo es conocido como Alas de Gaviota, por sus puertas, que se abren hacia arriba.
En cuanto a los autos más antiguos, destacó la presencia de una Bugatti de 1922.
Cuando la antigüedad es un lujo.
Daniel contó que, como piloto, además de quedarse con el podio en Bariloche durante 2015, antes corrió para el Museo Alfa Romeo en Italia, donde también ganó.
Sobre las sensaciones que depara conducir en el marco de las 1000 Millas Sport, manifestó: “Resulta difícil de explicar, pero es como trasladarse en el tiempo. Cuando voy con un auto de la década del sesenta, por ejemplo, me imagino lo que podía sentirse en aquel tiempo, yendo en uno de esos vehículos por Bustillo”.
Más allá de esa pasión, en la actualidad le toca ubicarse en la parte organizativa. Así, mientras esperaba que llegara el momento de la largada simbólica, Daniel reconoció: “Extraño correr… Sobre todo, hoy”. Y sonrió: “En este momento, preferiría estar del otro lado”.
Postal fierrera en el centro de Bariloche.