Ante rastros de jabalíes en Villa Los Coihues, advierten: “Podemos controlarlos, pero no erradicarlos”
La presencia de hozaduras de jabalíes en el camino a Playa Muñoz, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, y en inmediaciones del barrio Villa Los Coihues, reavivó la preocupación por el avance de esta especie invasora sobre zonas naturales y urbanas de Bariloche.
El subsecretario de Planeamiento del municipio, Alfredo Allen, explicó que la expansión del jabalí es un fenómeno que se viene registrando desde hace varios años: “Se está notando hace tiempo. El jabalí va avanzando sobre la urbe y el casco urbano, y nos encontramos conviviendo unos con otros. Esto es una cosa que llegó para quedarse, como los pinos.”
Allen detalló que en el Parque Municipal Llao Llao se vienen realizando acciones coordinadas con organismos provinciales y nacionales para controlar la especie y evitar su expansión en áreas sensibles.
“Intervenimos con Fauna de la Provincia, la UNRN, Ganadería e INTA. Trabajamos en conjunto y hemos llegado al punto de poder controlar la especie: en un 70% hemos reducido el tema del jabalí.”
El funcionario explicó que se descartó la caza tradicional por los riesgos que implica en zonas naturales y turísticas, y se implementó un sistema de corral trampa, que consiste en cebar un área con alimentos, monitorearla con cámaras y capturar los ejemplares una vez habituados. “Hacemos corrales de más de 12 metros de diámetro con una puerta trampa. Eso nos ha dado resultado.”
Según Allen, la Ley de Fauna establece que los animales capturados deben ser sacrificados, y es en este marco que una vez atrapados, se realizan análisis sanitarios para detectar enfermedades como triquinosis y brucelosis.
“Hemos descubierto que de todos los ejemplares, casi todos dieron negativo, sólo uno fue positivo con brucelosis porcina”, precisó.
Ante la preocupación de los vecinos de Villa Los Coihues de cara a la temporada de verano, Allen fue contundente al afirmar que la convivencia con la especie es inevitable:
“Antes no era normal ver estos ejemplares en zonas urbanas, ahora va a ser normal. Son omnívoros y se adaptan a todo. En los senderos, por ejemplo, les gusta comer la raíz del amancay y en el Parque Municipal Llao Llao han hociqueado toda la orilla, casi erradicando la flor.”
Finalmente, remarcó la necesidad de un trabajo articulado entre Nación, Provincia y Municipio para controlar la especie en la jurisdicción de Parques Nacionales aunque también llevó tranquilidad de cara a la temporada estival: “En verano suben a la cordillera y en marzo o abril empiezan a bajar. Tenemos que convivir con ellos: podemos controlarlos, no erradicarlos.”