LA DESTRUYÓ
Chechu Bonelli reveló el daño que le provocó Cvitanich: “Fui a terapia cuatro veces por semana”
Por primera vez, Chechu Bonelli se animó a poner en palabras el dolor que vivió tras su separación de Darío Cvitanich, con quien compartió 14 años de amor y tres hijas. En una charla para el stream de MasterChef Celebrity, la conductora abrió su corazón y describió sin vueltas cómo fue atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida.
Con una honestidad conmovedora, la periodista reconoció que el final la tomó por sorpresa. “No es lo mismo dejar que ser dejado. Yo fui dejada”, expresó, dejando en claro que la ruptura no fue una decisión compartida. Su confesión, simple pero directa, reveló la magnitud del golpe emocional que vivió.
Bonelli no esquivó detalles sobre ese proceso. “Llegué a ir a terapia cuatro veces por semana. Apenas me había separado y estaba flaquísima. No comía porque tenía el estómago cerrado. Estaba muy triste, muy angustiada, lloraba todo el día y dormía poco y nada”, relató. La frase resumió una etapa de angustia en la que, según contó, todo parecía haberse desmoronado.
La periodista explicó que su historia personal hizo que la separación resultara aún más dura. “Vengo de una familia muy clean, donde a mis papás los separó la muerte”, dijo con emoción. Y agregó: “Yo me casé para toda la vida. Pero así como no existe el manual de la maternidad, tampoco creo que exista el manual de cómo ser la mujer ejemplar”.
Durante su matrimonio, Chechu se definió como una mujer que lo daba todo por la familia. “En casa yo era mujer y hombre. Las mujeres de los jugadores de fútbol básicamente vivimos para ellos”, reconoció, aludiendo a la entrega y la renuncia que muchas veces implica acompañar la carrera de un futbolista.
Con el tiempo, entendió que la crisis era inevitable. “Venía viendo que podía pasar, pero siempre traté de pelearla. Decía: ‘Tenemos tres hijos, 14 años de relación’. Pero no se pudo”, confesó.
Hoy, más serena, Chechu Bonelli mira hacia atrás sin rencor, pero con la conciencia de todo lo que le costó reconstruirse. Entre lágrimas, admitió que la terapia y el apoyo de sus hijas fueron claves para salir adelante. Y aunque el dolor la marcó, también la transformó: la periodista se reencontró con su fortaleza, aprendió a priorizarse y encontró en la vulnerabilidad una nueva forma de empezar.