2025-10-19

VENTURAS E INFORTUNIOS QUE ANUNCIAN AVES Y PÁJAROS EN PATAGONIA

Que no aparezca un ñanco a la izquierda ni un zorzal picotee la ventana

También se puede deducir el futuro según los cantos del chucao o el pato huala. Dar con cierto huevo del choique puede resultar afortunado.

En el interior patagónico quizá sean las advertencias del ñanco las más conocidas. Se dice que “si se nos aparece de frente es positivo; si lo hace de espaldas es negativo. Si se lo haya parado a nuestra izquierda es desgracia. Si se lo haya parado a nuestra derecha, felicidad”. Pero también pueden deducirse augurios a partir las conductas del chucao, del pato huala, de los huevos del choique e inclusive, de un vecino muy presente en los patios de Bariloche: el zorzal.

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Hasta hay formas de dirigirse al ñanco para que su aparición sea venturosa. Presente en el apellido en gente de origen mapuche “para cualquier empresa -viaje, torneo, negocio- se le pide su ayuda. Se invoca nombrándolo y golpeando la tierra con el pie”, según documentó en su oportunidad Esteban Erize. “El ñamku mira en actitud fija y majestuosa que invoca respeto y tener una pluma del ave es símbolo de buena suerte”, dice por su parte, la fuente que lo cita.

La oración que suele consagrársele fue interpretada o traducida así al castellano: “Salve ñamku, ser poderoso, mira a tus siervos con el ojo derecho de la buena fortuna, no con el izquierdo de la desgracia. Somos pobres, tenemos que servir a todos. Protege a nuestros parientes y permite que regresemos sanos y salvos de este viaje”. Más allá de la evidente influencia cristiana, la invocación hunde raíces en profundos conocimientos de la naturaleza que se acumularon en estas latitudes durante siglos o tal vez milenios.

Completemos: “si se nos aparece de frente es positivo; si lo hace de espaldas es negativo. Si se lo haya parado a nuestra izquierda es desgracia. Si se lo haya parado a nuestra derecha, felicidad. Si lo hayamos parado en el suelo, en vez de sobre un árbol es pérdida de animales. Si vuela de izquierda a derecha, positivo y si lo hace en sentido contrario -de derecha a izquierda- significa infortunio”. ¡Si lo sabrán en la Línea Sur de Río Negro!

Las características agoreras del ñamku y otras aves o pájaros que podemos considerar nuestros vecinos están descriptas en “Wera wenu werken. Las aves en la cultura mapuche” (2009), un libro que reúne “investigación en terreno” con “supervisión académica” e “investigación bibliográfica”, además de ilustraciones. Son sus autores Wilma Aguas Deumacán, Erwin Nettig Rosales, Néstor Clavería Pizarro y Carlos Laporte.

Por estos días, cantan y cantan los chucaos en los bosques aledaños a Bariloche. Su expresión estentórea suele producir sorpresa y alegría entre los senderistas, pero cuidado, que no todo canto de chucao es venturoso según la tradición mapuche y la cultura popular. Entre los huilliches (gente del sur en mapuzungun) “predice a los caminantes si el viaje será feliz o desgraciado. Si canta a la izquierda, el o la mapuche se devuelve o abandona lo que iba a emprender, es una advertencia de que es mejor desistir o tener mucho cuidado. Si canta a la derecha, todo irá bien, la persona se alegra y hace su trabajo contento”.

Entre la suerte y la desgracia

Además, los oídos atentos habrán percibido que no siempre son iguales las expresiones de la esquiva ave. En efecto, “su canto también es avisador. Si su canto dice Chiduko o Chudek o Chirriu chirriu o Chusil es señal de fortuna. Pero si su tono es áspero, parecido al pavo y suena algo así como Chukau, Witreu o Wichren o Tro trotro es señal de desgracias”. Habrá que prestar atención en la próxima caminata.

A pesar el inconcebible avance urbanístico sobre las costas del Nahuel Huapi y otros lagos de por aquí, todavía es posible ver patos huala a cierta distancia de la playa. En la cultura mapuche “se le considera la encarnación de una doncella robada por el shumpall, espíritu del agua”. Pero más allá de ese origen posible, “su canto, que se siente lastimero, se considera funesto. Alguien de la casa se irá, abandonará el hogar”. Afortunadamente, no suelen escucharse últimamente.

El huala representa una doncella, pero cuidado con sus avisos lastimeros.

Involuntariamente, el choique también suele anunciar suerte o mala fortuna. En este caso, la tradición viene de la cultura gününa kuna o tehuelche del norte. En la especie es el macho “quien incuba los huevos” durante períodos que suelen prolongarse durante seis semanas. El individuo “es muy celoso o soberbio quizá, y si le ven los huevos, o los han manoseado, los destruye a patadas en el mismo nido. En el medio del nido se encuentra un huevo pequeño”, al que se considera “el huevo de la fortuna”. Suele conservarse “como amuleto para encontrar otras nidadas”.

Quizás el más familiar del antojadizo racconto sea el zorzal. Habrá que coincidir: “su canto infunde vida, llena de vibraciones el paisaje que alegran el espíritu”. Además, “posee un oído privilegiado, con carrera cortita y rápida alcanza los gusanos bajo tierra”. Sin embargo, hay que prestar atención, porque la vecindad de los habitualmente confiados zorzales puede relacionarse con circunstancias desgraciadas. “Si picotea la ventana de la casa, alguien va a morir”. Que el pico se le haga a un lao…

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