LA ORQUESTA JUVENIL DE CÁMARA DE BARILOCHE
Cofradía cumple 30 años y recibirá homenaje por partida doble
Tocó en auditorios específicos, pero también en el aeropuerto, en iglesias o en hoteles. Durante los últimos 30 años, fue semillero de relieve para jóvenes músicos de Bariloche, algunos de los cuales hoy disfrutan de prestigio nacional o incluso, internacional. Como su nombre indica, sus integrantes profesan entre sí una suerte de hermandad que no se gesta en cualquier lado, a tal punto que de su iniciativa surgieron dos conciertos para brindar el merecido homenaje.
Si en esta ciudad alguien no se cruzó con la Orquesta Juvenil de Cámara Cofradía entre 1995 y el presente, debería revisar seriamente cuáles son sus prioridades. Para saludar tan trascendente aniversario, habrá dos conciertos entre viernes y sábado (17 y 18 de octubre), ambos a cargo de los ensambles Sur y Ventisquero Negro, elencos que forman parte de la Orquesta Filarmónica Río Negro y que, en la actualidad, cuentan con varios ex cofrades en sus filas.
“Ser parte de Cofradía fue trascendental en mi vida”, le dijo Julia Bolonci a El Cordillerano, sin dudar un instante. La actual integrante del Ensamble Sur supuso que esta trascendencia también vale “para la mayoría de los que pasamos por la orquesta”. Es que “fue un espacio de contención, de búsqueda de la excelencia, pero también del disfrute” y “un espacio de comunidad. Sobre todo, un espacio donde amar la música”, subrayó.
Para su cofrade Camila Bendersky, quien integra Ventisquero Negro, “ser parte de Cofradía significó aprender a hacer música en conjunto, a escucharse y escuchar, a crear algo entre todos”, señaló. “También respeto por el otro en el sentido de estudiar para favorecer el sonido grupal, así que también fue un gran estímulo para el estudio personal de cada uno”, añadió. Desde ya, también significó “diversión, conocer música, compartir ensayos meriendas y comidas”, además de “aprender a tocar en público”.
Precisamente, “en mi caso fue mi primera experiencia en orquesta y me formó para leer música, ser violinista de fila, funcionar en orquesta y trabajar en grupo”, sumó Camila. Tamaños bagajes partieron sobre todo desde dos personas entrañables: “cuando se homenajea a Cofradía se homenajea fundamentalmente a Kyoko (Kurokawa) y Diego (Díaz)”, resaltó Julia. “Kyoko fue y sigue siendo un pilar para todos los que estuvimos aprendiendo tanto con ella”.
Ser mejores y superarnos
No se trató solamente de técnicas. Su discípula subrayó el aspecto “humano, el amor que siempre nos transmitió. Kyoko nos cuidó, nos alentó a ser mejores y a superarnos. Desde lo musical, (transmitió) la excelencia y el aprendizaje de que esto se consigue solo mediante el esfuerzo, pero sobre todo”, destacó el hecho de “enseñarnos el amor por la música. Tanto Kyoko como Diego supieron transmitirnos todo esto. Por eso ellos, para nosotros, son el emblema de Cofradía”.
Para su compañera, “a la orquesta no le faltó nada. Funcionó siempre a pulmón y poniendo corazón. Kyoko y Diego llevaron adelante la propuesta con mucho amor desde el principio y eso se multiplicó en sus integrantes de todas estas generaciones durante 30 años. (La orquesta) te preparaba para seguir tus estudios musicales después”, resaltó. La idea de los conciertos homenaje surgió “desde los ensambles de la Filarmónica que trabajan en Bariloche, formados en su mayoría por ex alumnos de Kyoko, Diego y ex integrantes de Cofradía”, sumó Camila.
Ventisquero Negro.
“En todos estos años ha formado cantidades de músicos que seguimos tocando en orquestas de Río Negro, Neuquén y de Buenos Aires. Algunos también viven y tocan en Europa, Estados Unidos, Irlanda y otros lugares, en orquesta o en otras formaciones clásicas y de música popular también”. Entonces, los dos conciertos se inscriben en “una celebración por la enseñanza, el amor por la música y por las cuerdas durante 30 años”, añadió.
Para concretar el festejo “vamos a tocar varias obras que hacíamos en nuestros tiempos de cofrades, cuando todos teníamos menos de 18 años, un repertorio que nos remonta a aquellos años”, adelantó Julia. “Incluso Luis Salva, hoy concertino de la Orquesta Filarmónica de Río Negro (OFRN) que también fue concertino de Cofradía, conserva aun esas partituras. Vamos a hacer las versiones tal cual las hacíamos en aquellas épocas”, anunció.
En particular, se trata del “Concerto Alla Rústica”, de Antonio Vivaldi; del “Divertimento en Fa M”, de Wolfgang Mozart; de “Dos melodías elegíacas”, de Edvard Grieg; y de la “Sinfonía simple”, de Benjamin Britten. “Contaremos con tres invitadas de la Cofradía actual y con el mismo Diego Díaz en cello”, anticipó Camila. Es que los vínculos en el presente siguen muy firmes.
“Ya no pertenecemos a la Orquesta Cofradía, pero varias de nosotras ejercemos la docencia en la Fundación (del mismo nombre), transmitiendo el legado de nuestra querida Kyoko”, sostuvo Julia. Además, “tenemos un vínculo como de hermanos musicales porque son 30 años y fueron los primeros pasos dados juntos”, sumó su colega. “Creo que seguimos siendo cofrades, porque esa experiencia fundante con la música nos acompañó toda la vida hasta el día de hoy”, resumió.
El primero de los conciertos que brindarán Ventisquero Negro y Sur tendrá lugar el viernes en el SUM de Dina Huapi a partir de las 20. El segundo se desarrollará en la Iglesia Catedral desde las 17. Serán de la partida Luis Salva, Julia Bolonci, Carolina Yobanolo, Indiana Durán, Lucía Müller y Camila Bendersky (violines); Jonathan Carrasco Correa, Mariano Videla y Kiara Orellano (violas); Cecilia Basto y Diego Díaz (cellos) más Édison Martínez (contrabajo). Pocos homenajes tan merecidos como el que recibirá Cofradía, sinónimo de orquesta juvenil de cámara en Bariloche.