DESDE PINTURAS RUPESTRES HASTA ENTERRATORIOS
Uno de los ochos brazos del Nahuel Huapi tiene mucha historia por contar
Algunos reciben tránsito turístico considerable diariamente. Otros están muy alejados de los circuitos que más se visitan y unos más son prácticamente desconocidos para el gran público. Seguramente, los ochos son custodios de infinidad de historias varias veces centenarias e inclusive milenarias, pero uno de ellos sobresale por los hallazgos arqueológicos que se concretaron en sus cercanías y por los relatos que motivaron.
Los brazos del enorme Nahuel Huapi son el Campanario, Tristeza, Blest, Machete, Rincón, Última Esperanza, Angostura y Huemul. Como sabemos, al último hay que bordearlo cuando se transita por la Ruta Nacional 40 entre Bariloche y Villa La Angostura, a la vez que “baña por el norte” a la península que lleva el mismo nombre. Según reconstrucciones históricas, así se llama “por existir algunos animalitos de ese nombre” en las inmediaciones.
Esa fue la versión que incluyó José María Goñi Moreno en “Un viaje a los lagos del Sur” y que, a su turno, recogió Juan Martín Biedma en “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi”, obra que se publicó por primera vez en 1967. Temática que adquirió inusitada actualidad a comienzos del año que transcurre, en los mismos parajes “el jabalí introducido por los Sres. Ortiz Basualdo se ha reproducido en una extraordinaria cantidad”. Nótese que Goñi Moreno lanzó su contribución en 1936. ¿Qué habría que decir hoy?
Desde otra perspectiva, Biedma sumó poco más de 30 años más tarde que “en la estancia Huemul, de la familia Ortiz Basualdo, se han hallado pinturas rupestres en dos lugares. Las más interesantes están en el lugar llamado Abra Grande, a pocas cuadras del matadero de la estancia”, contextualizó. En tanto, “las otras están situadas al SO (sudoeste) de casco de la estancia, en el lugar denominado Potrero de la Bahía, en una gran mole de piedra rodeada por vegetación. Estas pinturas han sido reproducidas y descriptas por Milcíades Alejo Vignati”, informa el texto.
Antigüedades
El investigador citado publicó sus consideraciones en “Antigüedades en la región de los lagos Nahuel Huapi y Traful”, texto e imágenes que se editaron en 1944, en la recopilación “Notas del Museo de La Plata”. Pero además de las pinturas rupestres, se produjeron en el área otros hallazgos que también se relacionan con la historia remota de la actividad humana en estas latitudes.
En efecto, “en 1931, realizándose una excavación en el casco de la estancia Huemul, en un lugar próximo a la antigua casa del establecimiento, a pocas decenas de metros del lago en una pequeña altura, se halló un cráneo humano”, añade el relato de Biedma. Uno de los propietarios del establecimiento consideró que era necesario continuar con la excavación de manera metódica.
Antigua postal.
Al trascender el suceso en el Museo de La Plata, Vignati llegó hasta la Península Huemul para estudiar el hipotético enterratorio. “Por los cráneos no había duda de que se estaba en presencia de un cementerio indígena. Lo primero que llamó la atención fue la posición estirada y no según el ritual indígena, de los esqueletos. Las manos sobre el pecho y los restos de un crucifijo le evidenciaron que estaba ante indios cristianizados”, supuso Biedma.
Agregó que “estos restos y los datos topográficos del P. (sacerdote) Francisco Enrich, P. Miguel de Olivares, Fray Francisco Menéndez, Cardiel y Falkner llevaron a Vignati a la certidumbre de que se había localizado el asiento de la misión jesuítica del Nahuel Huapi que fundara el P. Mascardi y que estableciera el P. Laguna datando los restos hallados de la segunda época de la misión”. No obstante, en la actualidad se supone que el establecimiento jesuita tuvo al menos dos emplazamientos y que en la época de Laguna y Guillelmo (primeras décadas del siglo XVIII) se trasladó hacia las orillas del brazo Campanario o cercanías de Puerto Moreno.
Hasta que se impusieron las denominaciones actuales, tanto la península como el brazo Huemul “fueron conocidos primitivamente con otros nombres”, aporta la reconstrucción de Biedma. Ramón Lista en 1896, los llamó Península del Norte y Brazo del Norte, mientras que Federico Cibilis en 1902 se hizo eco de esas denominaciones. En tanto Carlos Urien y Ezio Colombo en 1905, prefirieron referirse a la Península Jones, siempre según el racconto del investigador.
También se denomina Huemul a un puerto natural que está en la costa de la península. Sobre el punto, añadió Biedma: “la primitiva denominación de este puerto debió ser Puerto Sabanah o Savanah”. Su estimación tuvo como fuente aportes de Emilio Morales, quien en su momento anotó: “en Puerto Sabanah existen modernas y hermosas construcciones para viviendas, con el motivo de haber sido adquiridos los campos por los señores Aarón de Anchorena, Luis y Nicolás Ortiz Basualdo”. Esas adquisiciones se produjeron algo más de un siglo atrás, pero los secretos que circunscribe el Brazo Huemul pueden remontarse a milenios.