22 PERSONAS FALLECIERON EN SUS ALTURAS O SENDEROS
El Tronador, una historia de belleza y muerte
Los primeros eran de origen italiano y el más reciente, estadounidense. Algunos fueron experimentados montañistas, otros inexpertos caminantes y hubo hasta militares. En poco más de 90 años, el Tronador ostenta una luctuosa marca: perdieron la vida en sus alturas e inclusive en la relativa accesibilidad de sus senderos nada menos que 22 personas. Diez de los cuerpos nunca pudieron recuperarse y si se permite la paradoja, descansan al abrigo de hielos eternos.
La penosa cuenta arrancó en febrero de 1934, cuando “pocos días después de que Germán Claussen pisara por primera vez la cima del Tronador, los alpinistas italianos Sergio Matteoda y Walter Durando desaparecieron en medio de una tormenta cuando ascendían a la montaña por el glaciar Casa Pangue. Nunca más hubo rastros de ellos”. Reconstruyó el acontecimiento Toncek Arko en “Monte Tronador. La montaña insignia del Parque Nacional Nahuel Huapi”, su libro más reciente.
El incidente apuró el nacimiento de la Comisión de Auxilio (CAX) del Club Andino Bariloche, cuerpo que protagonizó un suceso igual de lamentable 23 años más tarde. “El segundo accidente fatal ocurrió el 7 de abril de 1957 cuando falleció el escalador Wenceslao Clerch, integrante de la CAX, en el filo del Camping. El alpinista catalán ascendía con otros miembros del CAB hacia la parte superior de la montaña, transportando materiales para la construcción de un refugio vivac. Eran todos escaladores, no se encordaron y llevaban mochilas pesadas. En el sector de escalada en roca, Clerch tuvo algún problema y se cayó por la pared, más de un centenar de metros. Murió en el acto y su cuerpo fue bajado por sus compañeros de excursión. La muerte del catalán sepultó asimismo el proyecto de construir el refugio vivac en dicho sector de la montaña”, establece el racconto de Arko.
La muerte volvió a señorear en el Tronador a la década siguiente. “El tercer accidente fatal ocurrió en el verano de 1966 cuando una tormenta envolvió a los andinistas eslovenos Teodoro Vivod y Tomas Kralj, quienes desde entonces están desaparecidos. Ambos subieron por el filo del Camping el 17 de febrero, con intenciones de ascender el pico Argentino. Al no regresar al día 20, Francisco Jerman, cuñado de Kralj, quien se encontraba en su cabaña al pie del Tronador, viajó a Bariloche para convocar a la CAX”.
Luego de la reunión y “pese al mal clima, durante toda la jornada buscaron infructuosamente a los montañistas eslovenos. En el filo del Camping, en una cueva, se encontraron elementos que indicaron el lugar de pernocte de Vivod y Kralj. La búsqueda, con 22 personas, concluyó al mediodía del 23 de febrero, considerándose agotadas las posibilidades de encontrarlos”, añade el relato.
Un adolescente
A comienzos de los 80, la cantidad de gente que subía todavía era mínima. “En 1983 ocurrió un accidente fatal en Tronador. El 13 de enero, después de participar en el curso de escalada en hielo del CABA en ventisquero Negro, Javier Ulens, de 17 años, sufrió una fatal caída en la pared norte del pico Argentino y cayó a una rimaya desde donde fue imposible rescatarlo”, suma la reconstrucción de Arko.
Rescatistas en la búsqueda de Jorge Domicelj. Foto, gentileza Toncek Arko.
Pero no sólo en las más distantes alturas merodeaba la desgracia. “Al año siguiente ocurrió uno de los pocos accidentes fatales que tuve el Tronador en su picada de acceso. Un cura, quien caminaba solo por el sendero, se extravió durante el descenso y fue encontrado muerto por la CAX, después de una intensa búsqueda, en el arroyo Castaño Overo”. La publicación no agrega más detalles.
“Promediando marzo de 1991 tiene lugar un confuso incidente, donde desapareció Jorge Domicelj, un entusiasta montañista de Buenos Aires, quien frecuentemente visitaba las montañas aledañas a Bariloche. Jorge ya había ascendido las cumbres del Tronador, pero intentó una nueva visita a la cima del Internacional. Para ello contrató los servicios de Hugo ‘Rasputín’ Gauto, quien se encontraba en el refugio Meiling”, expresa la recapitulación.
“Nunca quedó claro qué pasó exactamente, pero según el relato de Gauto, cuando estaban en el Promontorio, en un descuido perdieron la cuerda. Ante ello, Gauto dejó a su cliente en un lugar con seguro y regresó al refugio a buscar otra cuerda. Pero luego no pudo regresar en el día, pues por la tarde y noche se descompuso el tiempo. Nunca más se encontraron rastros de Jorge”.
El suceso que sigue en la cronología ya está al alcance de la memoria de sus contemporáneos. “El 26 de abril de 1994 ocurre otro accidente grave, esta vez con tres fallecidos, también desaparecidos en los hielos de la montaña. Ocurrió en el transcurso de un curso para guías de alta montaña, en el sector sur del filo de La Vieja, cuando un grupo de 10 escaladores descendía con intenciones de llegar al refugio Meiling. Había nevado mucho y la montaña estaba cubierta por nubes de mal tiempo. Al intentar cruzar La Vieja los 10 montañeses, todos experimentados escaladores, fueron arrastrados por una avalancha de placa. Varios fueron sepultados y 3 de ellos, Teodoro Plaza, Exequiel Moix y Omar Moscoso, nunca pudieron ser encontrados”.
Sin descanso
La montaña no daba respiro. “Al año siguiente comenzó con otro trágico accidente en Tronador, con dos víctimas fatales. El día 14 de enero, en oportunidad de realizar una ascensión al pico Internacional, una cordada de alpinistas franceses tiene un accidente, al caer el primero de la cuerda, Didier Drucker, hacia la pared suroeste. Si bien la caída fue aguantada por el compañero de cuerda, el golpe, más de 40 metros junto al péndulo, le producen la muerte. Didier queda colgado en el aire del otro lado de la ruta y su compañero no lo puede ver. El tercer escalador francés, que permaneció en el Promontorio, bajó rápidamente hacia el refugio a buscar ayuda, a la par que el segundo fija la cuerda a un tornillo de hielo”. Al intentar un rescate en helicóptero, también perdió la vida Carlos Campos, su piloto. Al cumplirse el 30° aniversario del hecho hace relativamente poco, El Cordillerano lo trajo a colación.
El otro de los accidentes que no será difícil evocar tuvo lugar el 22 de febrero de 2001, cuando fallecieron “seis miembros del Ejército Argentino y otros dos tuvieron lesiones graves. La cordada completa se precipitó desde las inmediaciones de la cumbre hacia la Depresión, cuando iniciaban el descenso”, recuerda el texto de Arko. “El episodio causó una fuerte conmoción en la Escuela Militar de Montaña Teniente General Juan Domingo Perón, con asiento en Bariloche, y también en el resto de la comunidad de montaña. De los fallecidos solo uno era de la Escuela, el resto había llegado para el curso desde Neuquén, Junín de los Andes, Mendoza y Córdoba”. Se trató del cabo primero Luis María Gómez, del sargento Nelson Garrido, del teniente primero Juan Manuel Soria, del subteniente Gonzalo Sánchez, del teniente Fabio Ardito y del subteniente Cristian Espinosa. Además, hubo dos heridos.
Helicópero del Ejército evacuó a camaradas muertos y heridos. Foto, gentileza Toncek Arko.
Por otro lado, en unos meses se cumplirá el vigésimo aniversario de un hecho poco usual. “En noviembre de 2005 ocurrió el accidente más grave en el sendero que une Pampa Linda con el refugio Otto Meiling, falleciendo por congelamiento dos hermanos oriundos de Buenos Aires”. Fueron Daniel y Fernando Martorello (40 y 42 años), quienes “no atendieron los consejos del guardaparque de Pampa Linda, quien no autorizó el ascenso”. Durante el operativo de rescate, “una hora antes del refugio, en el Morenkopf, encontraron a los dos hermanos, congelados”.
Finalmente, y esperemos que, por mucho tiempo, “el último accidente fatal en Tronador tuvo lugar el 8 de marzo de 2009, con la muerte de un joven alpinista estadounidense. Había subido con un grupo de 12 montañistas de la escuela de montaña Outward Bound School, de Estados Unidos, quienes pernoctaron en el refugio Viejo (Manuel Cancino)”. Sucedió que “al día siguiente, el grupo, con instructores de escalada y guías de montaña, caminaba por los glaciares del Tronador, cerca de la Depresión, cuando cedió un puente de hielo y el joven cayó en una grieta, sufriendo golpes que le provocaron la muerte, pese a estar encordados”.
“Desde entonces no se registraron nuevas muertes en el monte Tronador”, celebra el racconto del montañista y escritor. “De (los fallecidos en) los 22 accidentes fatales, 10 continúan desaparecidos en los hielos de la montaña”. La grandeza del cerro “insignia del Parque Nacional Nahuel Huapi” contagia belleza, pero también mucho respeto.