2025-01-10

UNA VECINA FUE ATACADA POR DOS EN CASA DE PIEDRA

Un auténtico blues barilochense que recobró vigencia: “Perros sueltos”

El Alambique grabó el tema cuatro años atrás. Más allá de su letra irónica y de sus bondades musicales, denuncia una problemática que no parece tener fecha de vencimiento.

En sus primeros tramos emula un sonido añejo en el que dialogan un banyo y unos bronces de andar cansino. La voz entona estrofas que, a pesar de cierta ironía, también contienen hastío e indignación. Después, entra el grueso de la banda para acentuar el blues a la manera del Dixieland, pero las lamentables escenas que inspiraron el tema no tuvieron lugar en Nueva Orleans o en Chicago, sino en cualquier barrio de Bariloche alejado del centro. Y se reactualizaron dolorosamente -para la víctima no es una metáfora- tardes atrás.

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“Perros sueltos” es un tema de El Alambique, que la banda señera del blues barilochense grabó hace cuatro años. No obstante, Santiago Azar la escribió antes aún y está firme en el repertorio del grupo que lidera. Desafortunadamente, cobró renovada vigencia al atacar dos canes a una vecina del barrio Pájaro Azul que caminaba por el cercano Casa de Piedra. El hecho terminó con una herida de consideración que mereció seis puntos de sutura en un sanatorio céntrico.

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“No se puede andar tranquilo / por las calles de acá. / Llevo piedras en el bolsillo / cuando salgo a caminar. / Todos los perros están sueltos, / te salen a ladrar / y los dueños se cabrean / si vas a reclamar”, dice la estrofa inaugural, creación del compositor y guitarrista, que además tocó el banyo que abre el tema. Podrá resultar divertida e inducir sonrisas, pero todos sabemos que la realidad poco tiene de agradable.

Si bien la responsabilidad inicial es de los propietarios de los animales, también es cierto que, en términos de política municipal, hay una mora que trasciende las gestiones. “No se puede andar tranquilo / por las calles de acá. / Salen perros de todos lados, / no te dejan pasar. / Perros de todos los colores / te hacen sobresaltar. / Voy por el medio de la calle / por las veredas ni hablar”. Descripción muy precisa sobre los avatares que tiene que afrontar todo barilochense cuando sale o vuelve a casa después del trabajo. O a relajarse un verano.

En 2025 El Alambique cumple un cuarto de siglo.

Durante el período que acaba de iniciarse, El Alambique cumple nada más y nada menos que 25 años de trayectoria. Más allá de la persistencia de sus integrantes, podría arriesgarse que una de las claves de su vigencia está en creaciones como “Perros sueltos”: sus temas se centran en problemáticas bien barilochenses y a la vez que (no tan) indirectamente denuncian, se hacen blues en sus más diversas versiones. En el caso que nos ocupa, muy cerca del jazz.

“Un pequinés me ladró, / un pitbull me corrió. / Un histérico caniche / el pantalón me rompió / y el rottweiler del vecino, / mi pierna masticó”, sigue la letra. La vecina que sufrió el ataque no identificó raza alguna, pero entre su propio testimonio y el de la gente que se acercó a socorrerla, sí se pudo precisar de qué vivienda partieron los perros agresores. Como sugiere la propia existencia de la canción, son situaciones que persisten.

La formación de El Alambique que grabó “Perros sueltos” se integró con Verónica Gil (voz); Santiago Azar (guitarra); Nahuel Iglesias (bajo); Marcelo Fayer (guitarra); Juan Manuel Zito (batería); Lisandro Gambini (saxo alto); Marco Giupponi (saxo tenor); Luciano Giúdice (teclado) y Tomás Villalobos (clarinete). Sobre el final, el tema se acelera y desde una perspectiva musical, hay que decir que los bronces alcanzan esplendor.

Vecino precisamente de Casa de Piedra, no por nada ideó la letra Santiago, aunque la problemática está lejos de limitarse a los Kilómetros. Durante el año que acaba de terminar fueron recurrentes las publicaciones de El Cordillerano sobre el tema, con el testimonio filmado por trabajadores de correo incluido. El excesivo número de población canina en Bariloche también fue objeto de estudios universitarios y otros análisis.

“No se puede andar tranquilo / por las calles de acá. / Salen perros de todos lados, / no te dejan pasar. / Perros de todos los colores / te hacen sobresaltar. / El festival de Canes / lo tenemos acá”, remata “Perros sueltos”. Pero en Bariloche ni alfombra roja ni glamur, más bien inquietud, miedo y dolor físico. Ojalá tan acertado tema de El Alambique pierda rápidamente vigencia, pero a la luz de la historia reciente, el anhelo parece vano.

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