2025-01-01

DOS ANIVERSARIOS TRASCENDENTES QUE SE CUMPLIRÁN EN 2025

A 30 años de Luis Alberto Spinetta en Bariloche y del estallido de los festi punks

El Flaco dio dos conciertos: uno en la Biblioteca Sarmiento y otro en Bomberos. Meses antes, explotó el grito de una generación en el Alto de la ciudad.

Dos aniversarios sustantivos se cumplirán durante 2025 en relación con la música. Uno tiene que ver con la presencia en Bariloche de una figura superlativa del rock nacional que tocó en dos ocasiones en escenarios diferentes y dejó un recuerdo indeleble. El otro es más doméstico y apunta al estallido que protagonizó el punk rock a través de una insólita sucesión de festivales. En ambos casos, se trata de acontecimientos que tuvieron lugar 30 años atrás.

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Como consecuencia de sufrir una electrocución en un escenario de La Plata, Luis Alberto Spinetta no se presentó en vivo durante un año y medio. Nadie podía sospechar que paréntesis tan prolongado se iba a cerrar lejos de las luces capitalinas y los templos predominantes del rock nacional, pero así fue. El Flaco retornó a los conciertos en esta ciudad, primero con una presentación deslumbrante en la sala de la Biblioteca Sarmiento y al día siguiente en Bomberos con un potente show de Los Socios del Desierto.

Tamaña patriada fue posible gracias a la producción de Marcelo Moscovich, que tiempo antes había organizado la presencia en Bariloche de Irakere y Joan Manuel Serrat. ¡Qué épocas! En pleno invierno y en medio del auge de los unplugged de MTV, Spinetta recordó en la conferencia de prensa que antecedió a las presentaciones que él hacía rato incursionaba en el formato acústico y que esa característica tendría la primera de las citas.

Vista desde hoy y con el temprano fallecimiento del músico, la trascendencia que podamos otorgarle al encuentro los que allí estuvimos, tiende a agigantarse. Como se sabe, siete años después de sus conciertos barilochenses, LAS dejó de estar de manera tangible entre nosotros. La sala del Centro Cívico aún no había sufrido las restricciones de capacidad que experimentó luego de la Tragedia de Cromañón, pero obviamente, se agotaron las entradas.

Por entonces, el Flaco reñía con los grandes sellos de la industria discográfica porque tenía intenciones de editar un disco doble con Los Socios del Desierto, un auténtico power trío que se completaba con Daniel “Tuerto” Wirtz en batería y Marcelo Torres en bajo. Al concierto en Bomberos concurrieron alrededor de 700 personas y como pasaje memorable, el que firma recuerda un solo prolongadísimo del propio LAS en guitarra en un tema que tiene sello de época: “Bosnia”.

Dato autorreferencial. Por entonces, formaba parte de la edición de El Cordillerano el suplemento joven “Habrá tormenta”, que hacíamos entre Rubén Darío Lagrás y el que firma, con armado de Susana Alegría y otras colaboraciones. Salía los miércoles. Costumbre que se perdió al menos por estas latitudes, se acostumbraba a imprimir un programa del espectáculo que se tratara y se entregaba al público junto con sus entradas. En lugar de uno estándar, en la noche de la Biblio Sarmiento se entregó un número especial de “Habrá tormenta”, con ilustraciones del artista plástico Joaquín Mascaró. ¿Alguien guardó algún ejemplar?

Habrá que ahondar recuerdos en cercanías del 10 de agosto, fecha exacta del primer concierto. Tarea pendiente para el octavo mes de 2025. ¿Habrá concierto homenaje en la Biblioteca Sarmiento? Al menos, sabemos que es la idea de un integrante de su comisión directiva. Que se concrete.

El bramido del Alto

Relativamente lejos de las luces del centro comenzó a gestarse un fenómeno cultural cuyos coletazos revivieron un par de años atrás, cuando se publicó un libro artesanal que repasa su historia. A mediados de los 90 comenzaron a sucederse los festi punks, auténticos espasmos de distorsión, protesta y camaradería barrial que también acusaron marca de época: la desocupación, la criminalización de la juventud y la descomposición social que implicó la nunca concretada entrada al Primer Mundo que pregonaba el menemismo.

En un bar que habitualmente cobijaba a gauchos y trabajadores, se concretó el primero de la serie con la participación de Último Recurso y Calibre 45. Aunque con una tipografía acorde a la estética punk, el afiche manuscrito dice: “Somos extremistas y lo sabemos. Estamos en eterna rebeldía contra las instituciones opresoras. Por eso volvimos a destruir, para renacer”. La entrada apenas si costaba 1 peso. Si fueran verdad las paridades cambiarias de entonces y de hoy, alrededor de 1.200 pesos de 2025.

Calibre 45, una de las pioneras.

Las cosas salieron tan bien esa noche del 20 de mayo, que pronto maduró el segundo festival, cuya grilla se amplió considerablemente. Además de las bandas iniciadoras, tocaron La Morgue, Necrofilio, Anarko Escabio e Hiple Pogo Azumubis. Por entonces, no era muy extraño que la trayectoria de alguna banda se limitar a una sola presentación, pero el impacto colectivo permaneció y perduró.

En la leyenda del segundo afiche, dice: “Con rencores y resentimientos no vamos a llegar a ningún lado. También necesitamos anarquía”. En realidad, la última palabra estaba representada por la A envuelta en el círculo, que -valga la paradoja- instituyó el punk. La historia fue en ascenso y continuó, pero al igual que en el caso de Spinetta, habrá que ahondarla más cerca de las fechas exactas. ¿Habrá festi punk para conmemorar las tres décadas? Debería, ¿no?

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