HISTORIAS QUE REVERDECEN GRACIAS A LA SERIE
García Márquez empeñó una licuadora para publicar “Cien años de soledad”
Con la llegada de su novela más celebrada a la plataforma cinematográfica más cotizada, reverdecieron recuerdos en torno a la figura de Gabriel García Márquez. A la luz del éxito que alcanzaron sus libros y de la revitalización que experimenta su obra en la actualidad, cuesta imaginar qué tan azarosos fueron sus comienzos como escritor. Tal vez el origen de “Cien años de soledad” sea en sí mismo otra trama digna de mención.
Voraz lectora además de escritora, la poeta de Bariloche Graciela Cros confió que “hay incontables anécdotas respecto a cómo García Márquez llegó a publicarla acá, a través de Editorial Sudamericana”, introdujo. “Desde que él y su mujer, Mercedes Barcha, gastaron sus últimos ahorros para enviar en dos bloques el manuscrito a Buenos Aires porque eran muchas páginas y el correo muy caro para ellos, hasta que empeñaron en el montepío de la ciudad donde vivían una licuadora y otros enseres domésticos para solventar el franqueo”.
En ese contexto de escasez “es también famoso el parlamento de Gabo a Mercedes cuando le dijo que se hiciera cargo de la casa y la familia, que él se iba a encerrar a escribir una novela. Dicen que ella le preguntó por cuánto tiempo y él le respondió seis meses, que luego fueron 18… Un año y medio encerrado en Macondo”, estableció Graciela. “Al finalizar, una vez que hubieran despachado el manuscrito a Buenos Aires con grandes apremios económicos, sin licuadora y con deudas, Mercedes le dijo -al parecer no irónicamente- que al menos esperaba que la novela fuera buena”. Una suerte de intimación.
Hubo otras alternativas. “Creo haber leído en una nota de Tomás Eloy Martínez sobre el reclamo reiterado del propietario que les alquilaba, pasaba el tiempo y se abultaba la deuda de alquiler, pero Mercedes Barcha le aseguró que en seis meses le iban a pagar todo junto y sanseacabó. El incrédulo propietario preguntó: ¿cómo? Si no me pueden pagar ni un mes de alquiler y son muchos los meses impagos. Ella respondió firme, segura: usted descuide, en seis meses tendrá todo el dinero… Esos eran los meses que Gabo le había dicho iba a necesitar para escribir la gran novela de su vida. Y ella confiaba en él”. La mujer no se equivocó.
En otro orden, el particular poblado que es epicentro de “Cien años de soledad” no surgió por generación espontánea en la escritura de García Márquez. “Según cuentan los estudiosos de la novela, Macondo aparecía ya en obras anteriores (cuentos), como en Los funerales de la mamá Grande o en Isabel viendo llover en Macondo”. No obstante, en esos antecedentes “solo mencionaba el nombre del pueblo, sin ningún desarrollo respecto al universo que se desplegaba dentro, como el que muestra en Cien años… y con la familia Buendía”.
Añadió Graciela que “este recurso de imaginar una ciudad ya se había visto en otros escritores como William Faulkner o el más cercano y extraordinario uruguayo Juan Carlos Onetti, en la legendaria Santa María, entre los que recuerdo ahora… Gabo lo sabía. ¿Era uno de esos lectores que devienen escritores por su pasión por la lectura? ¿O era un escritor que leía para poder escribir? La trascendencia de su obra indica que era un escritor con todas las letras y uno de los grandes”, dimensionó su colega barilochense. Ahora, la industria cinematográfica añade nuevos colores a su obra.