LA SERIE DE NETFLIX Y SU FIDELIDAD CON LA NOVELA DE GARCÍA MÁRQUEZ
“Cien años de soledad” bajo la lupa de escritora barilochense
Graciela Cros era una joven estudiante de Letras cuando irrumpió en la escena literaria “Cien años de soledad”. Casi seis décadas después, la novela de Gabriel García Márquez despierta inusitado interés al llegar a la plataforma de cine más concurrida una serie de su directa producción. ¿Cómo reciben los especialistas o conocedores la versión cinematográfica? ¿Vale demandar más fidelidad al texto? ¿Qué puede esperarse de la relación literatura e industria cinematográfica al filo del 2025?
“Cuando se publicó la novela en Argentina yo estaba en la facultad haciendo la carrera de Letras en la UBA”, introdujo la poeta, a instancias de El Cordillerano. “Fue en 1967 y rápidamente se transformó en un imperativo difícil de desoír”, destacó. “Era algo nuevo, disruptivo, una propuesta literaria innovadora que salía de todos los moldes conocidos. Se encuadraba en una corriente que bajo la denominación de realismo mágico -acuñada por la crítica y la marejada editorial- traía una mirada que, de algún modo, hablaba de nosotros”, destacó.
En efecto, “a pesar de ser el país más europeizado de Latinoamérica, hablaba de nosotros, de ese colectivo colosal y mestizo que encarnábamos -tal vez sin tener suficiente registro- desde Centroamérica a los hielos del sur”. Así las cosas, “diría que la leí en trance. Me atrapó como a cientos de miles de lectores y me mezclé durante esa lectura con la familia Buendía olvidándome de todo”. Durante ese período “eran ellos, los Aurelianos y los Arcadios, Úrsula Iguarán más todas esas mujeres fascinantes y yo. Nadie más que nosotros, hasta la última página. Macondo me tragó y en ese momento sentí que esa era la literatura que había estado esperando”.
La escritora de Bariloche recibió de muy buen grado la producción de Netflix que se estrenó semanas atrás. “Yo esperé, creo que, como muchos otros, la aparición de la serie con ansiedad”, admitió. “El hecho de que estuvieran sus hijos, Rodrigo y Gonzalo a cargo de la producción ejecutiva y que su mujer también estuviera involucrada, me dio cierta calma. Si ellos estaban allí metiendo mano, algo bueno debía salir. Pensé o quise pensar y no me equivoqué”, ponderó la autora de “Regreso a las invernadas”.
Graciela Cros.
A pesar de los posibles resquemores, “creo que es auspicioso que una empresa de entretenimiento como es la plataforma Netflix produzca una obra así. Lo mismo que con Pedro Páramo”. Es que también una película en base a la obra de Juan Rulfo llegó a la plataforma durante noviembre último. “Es muy difícil llevar al cine una obra literaria, mucho más si la obra ha tenido un extraordinario suceso, ha sido leída en todo el planeta y traducida a casi todos los idiomas que existen”, destacó.
Los rostros de Buendía
Ante tamaño suceso, “¿cómo lidiar con los fervorosos lectores de Cien años de soledad y responder a sus expectativas? ¿Al Macondo y los Buendía creados por la mente de cada lector? Acontece con frecuencia que la película nos decepciona si leímos el libro”, advirtió la escritora. “Teníamos en nuestra cabeza una cara para tal o cual personaje y ahora esta gente de la serie nos viene con actores, al menos en la Argentina, desconocidos. Con todo, el resultado de esta producción, desde mi punto de vista, es positivo”.
Más bien al contrario, “no puedo imaginar ahora, después de haber visto la serie, a otro José Arcadio Buendía que no sea el encarnado por el actor Diego Vázquez, memorablemente atado al tronco del castaño. O al coronel Aureliano Buendía en la figura de Claudio Cataño o pensar en otra cara para Úrsula Iguarán adulta que no sea la de Marleyda Soto, magníficamente interpretada”, ponderó.
Para Graciela, “vale la pena destacar que todo el enorme equipo que realiza la serie es latinoamericano y, mayoritariamente, colombiano. Uno de los directores es argentino, la otra, colombiana. Esto me interesó particularmente. Todos son latinoamericanos”, insistió. “No es una serie más de esas que la plataforma presenta habitualmente. Ni barrios de New Jersey con gente aparentemente común ni amores tortuosos de gente muy adinerada en los Hamptons (Long Island)”.
En el suceso de Netflix “hay Macondo, aunque no exista en la geografía real. Hay un paisaje y un perfil colombiano, latinoamericano… Eso se logra no solo por la maestría de Gabriel García Márquez al escribir la novela, sino porque sus realizadores también lo son. Celebro que esto haya ocurrido. Y espero muchas más apuestas de este tipo en el futuro. Creo que el hecho de que esta industria cinematográfica -aunque esté en una plataforma y no en los cines- se interese por obras literarias maestras de nuestro continente como Cien años de soledad o Pedro Páramo es de tremenda gravitación”.
Graciela ve consecuencias “para los dos lenguajes, tanto el literario como el cinematográfico”. Por ejemplo, “es posible que alguien que no haya leído la novela vaya al libro después de ver la serie o que alguien que la leyó cuando apareció -como yo- vuelva a hacerlo para ver cómo la evalúa, ahora, desde otra edad”, señaló. “Hay un poderoso ida y vuelta entre la literatura y el cine. El oleaje de la opinión pública celebra esta decisión que considero de la mayor importancia, simplemente porque hace que uno pueda acercarse a una plataforma con cierta expectativa de ver algo distinto a pelis de acción o comedias pochocleras”, cuestionó. Casi 60 años después de su llegada a las librerías la obra de García Márquez vuelve a dar que hablar. Y está bien.