2024-12-25

ENTRE 1669 Y 1672

Tal vez la primera Navidad “barilochense” fuera celebrada por Nicolás Mascardi

En los escritos que legó no hay mención explícita al 25 de diciembre, pero sí a otras conmemoraciones y rezos.

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Si bien en su célebre “Carta y relación” no menciona festejo navideño alguno, es muy probable que fuera Nicolás Mascardi el primero que aludiera a la celebración de la cristiandad en estas latitudes. Al menos, no existen constancias que antes de sus “entradas” otros sacerdotes católicos que merodearan por las playas del Nahuel Huapi hicieran alusión al nacimiento de Cristo. La primera expedición española anduvo por aquí en 1620, pero con fines esclavistas.

El jesuita de origen italiano elevó su informe a su colega Bartolomé Camargo, quien por entonces era rector de Chiloé, de donde había partido el misionero. También dirigió su racconto a Juan del Pozo y Esteban de Carbajal. En la versión a la que accedió El Cordillerano no hay fecha alguna, pero en general se admite que Mascardi cruzó por primera vez la cordillera en dirección al gran lago a fines de 1669, es decir, casi 50 años después de los españoles que lo precedieron.

Del testimonio que legó el sacerdote se desprende claramente que llegó al oriente de las montañas a través del trayecto que actualmente se comercializa turísticamente como Cruce de los Lagos. Después de penar por el río Peulla, “me embarqué a la otra banda de la laguna de Todos los Santos, despaché por delante tres indios a dar aviso a toda la tierra cómo (sic) yo iba ya marchando y traía en mi compañía esa india principal, que llaman Reyna, y todas las piezas que se habían cogido en la última maloca”.

Con la palabra “piezas” se refería Mascardi a las personas que sus paisanos europeos habían esclavizado en una expedición anterior. “Y antes de empezar a subir la cordillera, llegaron tres Puelches, enviados de los caciques a agradecerme la ida y ayudar a subir mis trastos. Y en la cumbre llegaron otros tres, y luego otros más adelante, y todos traían algún refresco para los que iban conmigo”, consignó el jesuita.

“Luego que llegué a la cumbre de la cordillera y empecé a divisar las cordilleras y campañas de esta banda, plante y levanté una cruz. Y después de haber rezado al pie de ella, con los que venían conmigo en su lengua, así fieles como infieles, dije en alta voz que, en nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tomaba posesión de todas estas almas y las restituía a Nuestro Señor Jesucristo, que las había redimido con su sangre, y, en señal de esta posesión, mandé tocar trompeta y disparar dos veces la pieza de campaña que llevaba conmigo, que era un arcabuz”.

La descripción es inequívoca y ratifica que aquella cruz y esos rezos fueron las primeras manifestaciones cristianas que tuvieron lugar en el área donde hoy se levanta Bariloche. También puede inferirse que Mascardi no era el único cristiano que integraba el contingente, salvo que se confiara el arma a un “indio amigo” de Chiloé. El archipiélago fue conquistado por los hombres de España en 1567 y a diferencia de otros espacios mapuches que recuperaron su libertad a partir de 1598, permaneció en manos de la corona hasta las guerras de la Independencia.

Razones del alborozo

La llegada de los viajeros implicó el fin del cautiverio que, por varios años, habían sufrido aquellos puelches. Al reencontrarse con su gente, eran previsibles las manifestaciones de alegría. Sin embargo, el sacerdote interpretó que el buen ánimo tenía que ver con su prédica religiosa: “holgáronse (sic) mucho los Puelches con esa ceremonia y les dije que ya el demonio no era dueño de sus tierras, y que, a vista de esa cruz, iría huyendo muy aprisa”.

Mascardi estaba convencidísimo al respecto. “Bien presto lo experimenté, pues luego que me desembarqué en la laguna de Nahuel Huapi a la banda de la tierra firme, hallé que se habían juntado a mi recibimiento todos los Puelches y Poyas comarcanos y aun muchos caciques de las tierras del Norte, que corren hacia el Unolbilu, y hallé que tenían en la misma playa plantada una cruz con muchos arcos, como si fueran antiguos cristianos, y luego que me desembarqué, vinieron a saludarme y dar la bienvenida los Puelches, y entre ellos uno muy viejo, que traía por insignia una cruz en las manos, diciendo que era cristiano y que hacía unos 46 años que le habían bautizado en Chiloé”.

Con la expresión “banda de la tierra firme” expresó el misionero que no se detuvo en alguna de las islas del lago, sino en sus orillas. Los historiadores asumen que, durante los tres años de su primera etapa, la misión jesuita que precisamente levantó el italiano se situó en la margen norte. También que sus “poyas” eran los gününa kuna o tehuelches del norte de las clasificaciones decimonónicas.

En tanto, no hay acuerdo sobre qué quiso decir el misionero con Unolbilu. Para Milcíades Vignatti, se trataba del territorio de caza que controlaba un “cacique” de ese nombre, que en otras fuentes aparece escrito como Guinulbilu. En otras ocasiones, puede leerse Guinuibilu, a veces, apenas a unas líneas de distancia. Aunque anotado a la española, se parece mucho a Wenufilu o Wenuy Filu del mapuzungun. La primera posibilidad significa Culebra de Arriba o del Cielo y la segunda, Culebra Amiga. En la actualidad, el apellido Huenufil es más bien corriente, tanto en Chile como en la Argentina.

También hay que hacer notar que la presencia de arcos en algunos de los rewe mapuches fue usual hasta tiempos relativamente recientes, pero más allá de las polémicas etnográficas, retengamos el dato: aunque no hay menciones a qué sucedió los 25 de diciembre, entre 1669 y 1672 en los escritos de Mascardi, muy probablemente fuera él quien impulsó celebrar el nacimiento de Jesús por vez primera en estos territorios. No dudó en llamarlos Paraíso Terrenal.

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