EN NAMIBIA, LUCAS GARIBALDI URGIÓ “INICIAR UNA NUEVA TRANSFORMACIÓN”
Científico barilochense participó de trascendente plenario sobre biodiversidad
El vecino de esta ciudad evaluó el informe final del IPBES junto con colegas de Noruega, Estados Unidos e India.
Al término de un trascendente plenario científico que tuvo lugar en Namibia, el científico barilochense Lucas Garibaldi resaltó que es imperioso “iniciar una nueva transformación, una que conserve y restaure la biodiversidad de nuestro planeta en lugar de agotarla, al tiempo que nos permita prosperar a todos”. El cónclave IPBES (Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas) congregó a especialistas de 150 países y el vecino de Bariloche fue uno de los tres evaluadores del informe final.
Garibaldi es docente e investigador de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y director del Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD), que funciona en Bariloche. El informe “Cambio transformador” se elaboró durante tres años con la participación de un centenar de expertos pertenecientes a 42 países y precisa “qué es el cambio transformador, cómo se produce y cómo acelerarlo en aras de un mundo justo y sostenible”, informó la UNRN.
“Según las tendencias actuales, existe un grave riesgo de que se produzcan varios puntos de inflexión biofísicos irreversibles, como la desaparición de los arrecifes de coral de baja altitud, la extinción de la selva amazónica y la pérdida de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida occidental”, explicó el experto barilochense. Ante ese panorama, "el cambio transformador es necesario”, resaltó.
Ocurre que “la mayoría de los enfoques pasados y actuales de la conservación, que pretenden reformar los sistemas antes que transformarlos, no han logrado detener ni invertir el declive de la naturaleza en todo el mundo, lo que tiene graves repercusiones para la economía mundial y el bienestar humano”, advirtió. Garibaldi compartió la tarea de evaluación con la profesora Karen O'Brien (Noruega – Estados Unidos) y Arun Agrawal (India – Estados Unidos).
El científico local al momento de exponer.
El informe se aprobó una semana atrás en Windhoek por el Plenario de la IPBES, del que forman parte 147 gobiernos. El texto define al Cambio Transformador al conjunto de “cambios fundamentales en todo el sistema de visiones (formas de pensar, saber y ver); estructuras (formas de organizar, regular y gobernar) y prácticas (formas de hacer, comportarse y relacionarse)”, según puntualizó la UNRN.
Aún es posible
“Por complejo y difícil que sea abordar estas causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, sigue siendo posible realizar una transformación positiva”, afirmó Garibaldi. “La historia nos ha demostrado que las sociedades pueden transformarse a gran escala, como ocurrió durante la Revolución Industrial. Aunque aquella época trajo consigo terribles costes medioambientales y humanos, es la prueba de que un cambio fundamental y sistémico es posible”, alentó.
No obstante, aclaró que aquel “se produjo en un periodo de tiempo mucho más largo que el que necesitamos ahora mismo para el cambio transformador en pro de un mundo justo y sostenible. Si queremos cumplir hoy nuestros objetivos comunes de desarrollo mundial, necesitamos iniciar una nueva transformación: una que conserve y restaure la biodiversidad de nuestro planeta en lugar de agotarla, al tiempo que nos permita prosperar a todos”, remarcó.
Las “causas subyacentes” que provocan pérdida de biodiversidad a las que se refiere el especialista son “la desconexión de las personas con la naturaleza y la dominación sobre la naturaleza y otras personas; la concentración desigual de poder y riqueza; y la priorización de las ganancias individuales y materiales a corto plazo”, resalta la información que hizo circular la casa de altos estudios.
Los principios que deberían guiar el Cambio Transformador son “equidad y justicia; pluralismo e inclusión; relaciones respetuosas y recíprocas entre los seres humanos y la naturaleza; y aprendizaje y acción adaptativos”. Como obstáculo, Karen O'Brien se refirió expresamente a “la presión de grupos de interés o la corrupción, (que) eclipsan actualmente a los dedicados a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad”.
Como estrategias, el informe demarca la necesidad de “conservar, restaurar y regenerar lugares de valor para las personas y la naturaleza que ejemplifiquen la diversidad biocultural”. En segundo término, “impulsar un cambio sistemático e integrar la biodiversidad en los sectores más responsables del declive de la naturaleza”. En tercero, “transformar los sistemas económicos para la naturaleza y la equidad”; al igual que “transformar los sistemas de gobernanza para que sean inclusivos, responsables y adaptables”. Por último, pero no menos importante, “transformar las perspectivas y valores para reconocer la interconexión entre los seres humanos y la naturaleza”.
Respecto de la segunda, añadió Garibaldi que “diversos estudios han sugerido que aumentar la biodiversidad, proteger los hábitats naturales y reducir los insumos externos en los paisajes agrícolas puede mejorar la productividad de los cultivos, por ejemplo, al aumentar la abundancia y diversidad de polinizadores”. Nadie es profeta en su tierra y el planteo es más bien global, pero, qué mejor que tomar nota de todos estos asuntos en el pago chico.