2024-10-09

CRIMEN DE LA CALLE ONELLI

Imputaron a un hombre que habría prestado vital asistencia al principal sospechoso

Este miércoles se llevó a cabo una audiencia de imputación de cargos contra un hombre de 35 años, acusado de ser cómplice del crimen de Lucas Gatica, que fue ultimado de dos disparos en plena calle Onelli.

El fiscal Tomás Soto imputó a Matías Miceli, de 35 años, por el delito de encubrimiento. Aseguró que el principal sospechoso del crimen de Lucas Gatica, se escondió en su domicilio apenas después de cometer el crimen. Recuperó su libertad tras la audiencia judicial.

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Las autoridades llegaron el lunes por la tarde al domicilio de Miceli buscando pruebas del crimen. En el marco de un allanamiento secuestraron un Toyota Corolla que pertenece al principal sospechoso, sobre el que rige una restricción judicial de revelar su identidad, que impuso el juez de Garantías, Juan Pablo Laurence, ayer al mediodía en audiencia judicial.

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De acuerdo a la tesis acusatoria, el principal sospechoso del crimen de Gatica, ocurrido el pasado sábado en horas de la noche, se comunicó inmediatamente con Miceli después de ultimar a la víctima. El sujeto, que es intensamente buscado por las autoridades, tiene un amplio historial delictivo. 

La investigación desplegada hasta el momento, asegura que Gatica fue ultimado cuando salió de una despensa ubicada en la intersección de las calles Onelli y Vilcapugio, frente al edificio del Centro Administrativo Provincial.

Le dispararon con un arma de fuego desde un auto en movimiento y fue alcanzado por dos proyectiles que acabaron con su vida en minutos, a pesar de un traslado desesperado en un automóvil particular hasta el nosocomio local.

De acuerdo al registro de comunicaciones del acusado que obtuvo la Oficina de Investigaciones en Telecomunicaciones, inmediatamente después del hecho, el principal sospechoso se comunicó al teléfono del ahora acusado por encubrimiento y se dirigió raudamente al lugar, distante a muy pocos metros de allí, a esconder el auto que encontraron las autoridades en el allanamiento.

En su defensa el acusado aceptó brindarle su versión de los hechos y aseguró que ya no vive en esa propiedad, negando haber autorizado el ingreso del sospechoso o de otras personas y agregó que cuando concurrió al lugar en el marco del allanamiento, observó que algunos candados estaban rotos y otros no se correspondían con los utilizados por la familia.

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