GENERAL RODRÍGUEZ
Simularon un allanamiento vestidos de policía para entrar a robar en una fábrica
Vestidos de policías, con armas de fuego y con chalecos antibalas, cinco delincuentes simularon un allanamiento para entrar a una fábrica de piletas de la localidad de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Robaron medio millón de pesos y secuestraron al hijo del dueño de la empresa.
Luego, protagonizaron una persecución de película que se extendió unos 60 kilómetros. Como resultado, tres de los acusados quedaron detenidos después de chocar contra una casa, mientras que los otros dos siguen prófugos.
El asalto ocurrió en la fábrica de piletas de Jorge Fabián Rodríguez. Los ladrones asaltaron el local y a los clientes que habían quedado dentro. Le robaron medio millón de pesos al dueño y decidieron llevarse secuestrado a su hijo, Ariel. Lo subieron a una camioneta y lo obligaron a decirles dónde vivía la familia para ir a robar más plata.
Después de conseguir $300.000, lo ataron de manos con unos precintos y escaparon hacia la ruta 6 en dirección a Cañuelas. A partir de ese momento, personal de la Comisaría Segunda y de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) iniciaron la búsqueda de los delincuentes.
Después de analizar las cámaras de seguridad, la Policía bonaerense identificó que el vehículo en el que se escaparon estaba en Ezeiza, a más de 60 kilómetros del lugar del robo.
En medio de la persecución, los malhechores decidieron descartar el auto con la víctima adentro. Para continuar con la fuga, amenazaron al conductor de una camioneta Chevrolet S10 y siguieron hasta la intersección de las calles Juan de Garay y Lima, de la localidad de Carlos Spegazzini.
Allí chocaron a un vehículo de la Policía e impactaron contra una casa, donde finalmente tres de ellos fueron detenidos. Los otros dos cómplices se fugaron y son intensamente buscados por la Justicia.
Se les secuestró una pistola calibre 9 milímetros, un cargador, 10 municiones, dos revólveres calibre 38, un chaleco antibalas, una mochila con 550 dólares y $1.200.000, junto a varios celulares y guantes de látex.
La causa, caratulada como “privación ilegal de la libertad y robo calificado”, quedó a cargo de la fiscal Gabriela Urrutia, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°10 de General Rodríguez.