Con testigos civiles y uniformados, avanza el juicio por usurpación en Villa Mascardi
El juez federal subrogante de Bariloche Hugo Greca decretó un cuarto intermedio de media hora tras la primera ronda de testimonios en el marco del juicio contra integrantes de la Lof Lafken Winkul Mapu por el delito de usurpación. En este primer tramo de audiencia, las partes interrogaron a los testigos civiles del allanamiento realizado por fuerzas federales, lo que permitió la identificación de las imputadas.
El juicio se desarrolla en una sala sin acceso a la prensa ni al público en general, ya que se asignaron limitadas ubicaciones a las personas que nombraron las defensas y las otras partes que intervienen en el proceso.
Betiana Colhuan fue sobreseída en las preliminares del juicio por haberse prescripto en su caso la acción penal, debido a que al momento del hecho era menor de edad. Pero el proceso continuará para Romina Rosas, Johana Colhuan, Gonzalo Coña, María Nahuel, Jésica Bonefoi, Ailén Tapia y Luciana Jaramillo. El fiscal Rafael Vehils Ruiz les atribuyó el delito de usurpación.
Los ciudadanos que actuaron como testigos de las labores desarrolladas por la Policía Federal Argentina y por Prefectura Naval Argentina, a través de distintas divisiones y grupos especiales en el predio en conflicto entre la Lof Lafken Winkul Mapu y la Administración de Parques Nacionales, fueron los primeros en dar detalles de lo vivido.

Dijeron que no los dejaron entrar al predio hasta que cesaron los gritos, las piedras y las detonaciones de escopetas que se escuchaban y que aguardaron sobre la ruta sin poder ver bien lo que ocurría debido a que cuando comenzó el operativo que buscaba desalojar el predio, todavía reinaba la oscuridad de la noche.
Una vez que la irrupción policial aseguró el área, constataron las precarias condiciones en las que los miembros de la comunidad habitaban la zona. Añadieron que pudieron ver carpas o chozas con colchones sobre el piso, fogatas, comida y pozos que se utilizaban como baños.
Luego de esos relatos, comenzaron a desfilar ante el tribunal los distintos uniformados que fueron citados a declarar sobre su participación en el procedimiento desplegado un día antes del asesinato, a manos de un efectivo del grupo Albatros de Prefectura, del joven Rafael Nahuel.
En ese sentido, recordaron que apenas pisaron el área sobre la que tenían que trabajar, de la que no tenían mucha información previa, fueron recibidos por una andanada de piedras, por lo que fue necesario desplegar movimientos tácticos a fin de asegurar un anillo en el que poder trabajar con seguridad, tanto uniformados como testigos civiles y el personal judicial que llegó al lugar bien temprano en la mañana.
Dijeron que una mujer utilizaba al bebé como escudo, agregaron que otra agredió a una funcionaria policial en la cara, que les arrojaron troncos impregnados en aceite y en llamas, rodando montaña abajo, y que entre ellos se comunicaban en su idioma, lo que de algún modo dificultaba la tarea que tenían que desarrollar, por no comprender que tramaban.
Estas eran las carpas donde vivían.
Varios hombres se escaparon corriendo montaña arriba ni bien comenzó el procedimiento, por lo que no se los pudo identificar. Los testigos mostraron cierta dificultad para recordar algunos aspectos sobre los que las partes preguntaron insistentemente y remarcaron que no tenían conocimiento previo ni esperaban encontrar menores de edad en el predio.
La audiencia retomará en horas de la tarde con la continuidad de la ronda testimonial.