2024-08-31

AYER FUE SU ÚLTIMO DÍA DE CONSULTORIO

El doctor Felipe de Rosas abrió nuevos caminos en salud pública y cosechó el cariño de la gente

Ayer, viernes 30 de agosto, fue el último día de trabajo en consultorio del doctor Felipe de Rosas. Comienza con una licencia que tenía pendiente y ya entra en otra etapa de su vida, la jubilación.  

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El doctor es una de esas personas que todo lo que tocan lo convierten en algo positivo. Seguramente la comunidad de Bariloche aprobará esta teoría porque el aporte que el profesional ha hecho en la salud pública, social y comunitaria es invaluable.

La entrevista de El Cordillerano en el último día de consultorio del doctor. (Foto:Matías Garay).

Apostó a un abordaje del paciente desde su lugar, analizando el entorno que lo rodea para encontrar respuestas y soluciones a futuros problemas, la misma impronta que tiene la actual carrera de Medicina de la UNRN, cuyo plantel de docentes integra De Rosas.

Este viernes por la mañana, una cronista, un reportero gráfico y el movilero de la FM 93.7 de El Cordillerano visitaron de sorpresa al doctor para entrevistarlo, como una manera de agradecer por todos sus años de servicio.

Junto a compañeros en el Centro de Salud del Virgen Misionera.

“No he avisado demasiado a los pacientes y a los usuarios del Centro de Salud porque a los pocos que les fui contando vi que sintieron un cimbronazo grande, ya que son muchos años de trabajo”, comenzó diciendo.

Aclaró que esto recién empieza porque aún no ha digerido la idea de no volver al consultorio. Se siente como en el período de adaptación del jardín de infantes y finalizan muchos vínculos y situaciones. “No pensaba empezar a despedirme, pero por medio de esta entrevista, vamos a hacerlo”, dijo bromeando.

Comienzos

De Rosas llegó a Bariloche para hacer su residencia en el año 87. “Empezamos en medicina general como únicos médicos en el Centro de Salud de El Frutillar, era una casita con dos habitaciones”, recordó. Gracias al doctor y a los equipos de trabajo que lo han acompañado en cada iniciativa, actualmente cuentan con 5 consultorios y dos espacios amplios donde desarrollar las funciones.

Luego fue nombrado jefe de Residentes, pasó un tiempo por el Centro Casa de la Salud y estuvo como jefe de los Centros de Salud por más de tres años. “Con esto, además de recorrer, me tocó conocer cada lugar, desde Villa Llanquín, el Pilar I, II, hasta el kilómetro 20, muchas veces cuando faltaba alguien me gustaba reemplazarlo para ir a atender a la gente porque palpaba como era la situación de cada zona”. Estuvo diez años en el Centro de Salud del barrio Virgen Misionera y fue parte del equipo que creó la salita del Lera, atendiendo el primer tiempo en un salón pequeño prestado por la capilla.

Durante toda su carrera acompañó a la comunidad de una manera muy particular.

Después de esa etapa, le llegó el momento de ser director del Hospital Zonal durante tres años. “Me tocó recorrer cada sector desde el lavadero o la farmacia y comenzar a conocer al personal de mantenimiento, mucamas etcétera”. Era la primera vez que un director se interiorizaba en los detalles de cada lugar del edificio. Dijo que eso lo llevó a vincularse con la gente, a generar proyectos y equipos de trabajo, luego renunció a la dirección y se volvió a la salita de El Frutillar donde siguió estos últimos 15 años.

A la par de su trabajo en consultorio fue creando otras alternativas para encontrar respuestas a situaciones que fue viendo que había que solucionarle a la gente, cosas que no se curaban con antibiótico. “Nutrir Patagonia, que es un brazo accesorio donde hacemos actividades, y eso por supuesto que va a seguir, aunque me jubile”, aseguró.

Hace tres años también se incorporó al proyecto de la nueva carrera de Medicina que lanzó la Universidad Nacional de Río Negro en Bariloche.

Momentos difíciles

Consultado acerca de cómo vivió la pandemia dijo: “El discurrir de un trabajador de la salud pública en Argentina es una incertidumbre permanente, eso tiene su estrés, ya sea la falta de un elemento o medicamento” Aclaró que eso también le sucedió estando en la dirección del Ramón Carrillo, el llegar a situaciones de vida o muerte donde no había tiempo para esperar soluciones.

Eso lo llevó a relacionarse con trabajadores que tuvieran la capacidad de decidir para tratar de mejorar las vías de solución de los problemas. “La pandemia fue algo que tuvimos que enfrentar todos al mismo tiempo, viviendo cada día con una gran incertidumbre, pero el aprendizaje que uno transita es lo que hay que valorar”.

Los primeros años en Bariloche.

Formar equipos

Afirmó que trabajar en salud pública obliga a enfrentar situaciones y a ser creativos. “Si algo no está hay que ver la manera de conseguirlo y en eso vamos aprendiendo estrategias”. De manera constante vienen médicos de Europa, especialmente de España, a visitar el Centro de Salud. “Ellos nos dicen que no tienen estrategias de resolución de problemas porque cuentan con todos los recursos, lo que necesitan lo piden y lo tienen, en Argentina, las cosas sabemos que no son así”.

Miles de situaciones que ha tenido que atravesar a nivel profesional le han aportado un enorme aprendizaje de vida: “También me han servido para resolver problemas personales en mi familia y me ha dado la libertad de poder crear equipos de trabajo”.

Cuando habla de equipos no se refiere solo a involucrar a personal de salud. “Tienen que participar personas de otros sectores porque a veces la solución te la da un vecino, por eso es importante escucharlos”.

Siempre creando comunidad en los Centros de Salud.

Docencia

El aporte de Felipe de Rosas en la carrera de Medicina es muy grande. Les transmite que tengan la capacidad de observar, de escuchar porque la medicina y la salud no son solamente los libros. “Intento inculcarles tres cosas fundamentales, primero que valoricen su trabajo, que visibilicen lo que pasa (difundirlo y hacerlo conocer), que aprendan a buscar soluciones y a saber generar vínculo”. Estar abierto, escuchar, ser sensible sin dejarse endurecer por las experiencias que se vayan viviendo son las pautas de vida del profesional.

El que los estudiantes de Medicina puedan contar desde el primer día con una experiencia en terreno, conocer dónde y cómo vive la gente lleva a comprender muchas situaciones con respecto a la salud de las familias.

El aporte de Felipe de Rosas a la comunidad quedará para siempre grabado en el corazón de la gente y la inmensa obra que ha generado seguirá creciendo desde esas bases.

Gracias a la doctora Caro Zombory y al doctor Germán Guaresti por la complicidad para la entrevista y a todos los que aportaron material fotográfico del paso de Felipe por la salud pública.

Miles de anécdotas y vivencias.

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