2024-08-13

MANO A MANO CON EL PRESIDENTE DE PARQUES NACIONALES

Cristian Larsen: “Insistiré en sacar el rewe”

Apenas comienza la conversación, el presidente del Directorio de la Administración de Parques Nacionales, Cristian Larsen, hace hincapié en un tema que luego retomará: una visión tendiente a acrecentar el flujo de visitas en los sectores a su cargo.

Aclara, para que no surjan malas interpretaciones, que se refiere a los sitios destinados al uso público.

“Estamos analizando cómo desarrollar el turismo en las partes permitidas”, señala.

Larsen afirma que su deseo es que, con el cuidado debido, se incremente el turismo en los parques (foto: Eugenia Neme).

“Creemos que existe una capacidad de desarrollo turístico que no está desplegada con el potencial existente”, advierte, para así indicar que la idea “es ofrecer mejores servicios”.

En tal sentido, habla de dos motivaciones. 

“Una tiene que ver con la concientización, porque mientras más personas nos visiten, más conciencia generaremos acerca de la necesidad del cuidado del ambiente”, señala, y afirma que “nadie puede cuidar lo que no conoce”, apelando –apenas modificándola– a una frase que algunos atribuyen a San Agustín y otros a Leonardo Da Vinci: “No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”.

En cuanto a la otra pretensión, detalla que la intención es “propiciar recursos genuinos con el fin de destinarlos a mantener y cuidar mejor a los parques”.

Villa Mascardi, tema central de la charla con el presidente de Parques (foto: Eugenia Neme).

Pero, más allá del perfil turístico que busca impulsar, en la región patagónica hay un tema que, como presidente de Parques Nacionales, resulta ineludible que se le pregunte. A unos treinta y cinco kilómetros del Centro Cívico de Bariloche, en Villa Mascardi, a partir de la llegada de la lof Lafken Winkul Mapu en 2017, la zona pasó a ocupar incontables artículos en periódicos nacionales…

–Si digo Villa Mascardi, ¿qué es lo primero que le viene a la cabeza?

–Lo que le puede venir a la cabeza a cualquier persona que conoce Bariloche, el conflicto con algunos mapuches que surgió en 2017. Eso, como ciudadano. En cuanto a mi rol como presidente de Parques, puedo decir que es uno de los lugares más lindos del país, y que conforma un desafío, porque hay terrenos privados que se ubican dentro de la jurisdicción de Parques Nacionales. Se está trabajando para poner todo en orden y controlar cosas que antes no se controlaban.

–En lo referido al conflicto, ¿cómo calificaría la situación actual en el lugar?

–El conflicto está desactivado. En la reunión de la mesa de comanejo con las comunidades mapuches (llevada a cabo la semana pasada), todos estuvieron en contra de lo que pasó, de la prepotencia y la violencia con que se manejaron aquellos con los que se dio el problema… Todavía está la cuestión referida al rewe (espacio considerado sagrado por los mapuches), un tema que está judicializado. Nuestra intención es que se retire de ese lugar. Se trata de un sitio icónico, que fue epicentro de violencia, donde se quemó una Escuela de Guardaparques… Por ahora, hay una medida cautelar que no nos deja avanzar. El 6 de septiembre habrá una audiencia (vinculada a la causa relacionada con el desalojo de octubre de 2022) a la que voy a venir y personalmente insistiré en sacar el rewe.

–¿Cómo avizora la cuestión a futuro?

–Pacificada.

2023: encuentro en Bariloche enmarcado en la mesa de diálogo que derivó en la firma del acuerdo por Villa Mascardi (foto: Matías Garay).

–En mayo de este año, Parques dejó sin efecto una resolución que avalaba el acuerdo firmado entre funcionarios nacionales y referentes mapuches en junio de 2023. Más allá de eso, ¿se piensa tomar alguna medida conjunta entre diferentes áreas del Estado en pos de dar de baja por completo el acta que se rubricó?

–Sí, estamos trabajando con el Ministerio de Seguridad y con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) para que todas las partes del Estado argentino que firmaron el acuerdo lo den de baja.

–¿Cómo se haría?

–De la misma forma en que se lo realizó, mediante un acuerdo interadministrativo para dejarlo sin efecto, al igual que hicimos en Parques a través de una resolución del Directorio.

–¿Eso se llevaría a cabo pronto?

–Sí, estamos trabajando en una versión definitiva. Será antes del 6 de septiembre, para presentarlo en la causa.

–La principal crítica que se va a escuchar, si eso se concreta y el acuerdo se da de baja por completo, estará referida a que el acta había sido firmada en nombre del Estado, no de una gestión…

–Claramente se trata de organismos que actuaron en representación del Estado argentino, pero, de la misma manera que en algún momento se decidió apoyar a estas comunidades que tuvieron un accionar violento, la nueva gestión dice: “No estamos de acuerdo con brindar ese soporte y nos retiramos”… Llegaron a lo ilógico de que el Ministerio de Seguridad se comprometiera a brindar cuidado a los violentos, en lugar de a los vecinos de Mascardi que habían sido atacados; todo estaba tergiversado. Este nuevo gobierno asume otros compromisos, relacionados con la defensa de las garantías constitucionales y el derecho de propiedad, no sólo de las personas que tienen dominio del terreno de Mascardi, sino también de Parques Nacionales.

Octubre de 2022: desalojo de Villa Mascardi (foto: Matías Garay).

–¿No teme que exista un nuevo intento por ocupar esas tierras?

–Teniendo en cuenta las situaciones que se han generado, todos estamos mucho más atentos, guardaparques, policías, Gendarmería… Las autoridades y las fuerzas de seguridad se encuentran pendientes de que no se produzcan nuevas usurpaciones.

–¿Cómo calificaría el modo de actuar de la anterior gestión en lo que hace puntualmente al conflicto de Villa Mascardi? 

–Creo que aquel gobierno procedió con desidia en muchas cosas. Por un lado, el Ministerio de Seguridad actuó para evitar una situación de conflicto respecto a la comunidad mapuche, pero el INAI, junto con Parques, proveía de herramientas y recursos para que quienes habían tomado terrenos se fortalecieran. Entonces, en vez de tener una actitud de protección respecto al parque nacional, fomentaban a aquellos que habían accionado con violencia contra Parques y los vecinos de Mascardi.

–¿La consideración acerca del modo de actuar del Ministerio de Seguridad, de una manera quizá pasiva, la vincula a lo que sucedió antes, es decir, la muerte de Rafael Nahuel?

–Exacto.

Escenario derruido por el conflicto (foto: Matías Garay).

–¿La intención es que la Escuela de Guardaparques finalmente se erija en Villa Mascardi?

–La idea es que el Estado argentino se sobreponga a lo que fue un atentado contra esa Escuela de Guardaparques, y tengo el objetivo de que se vuelva a construir ahí.

–¿Se trata de un plan a largo, mediano o corto plazo?

–Depende de los recursos, del avance en la causa… Lo que puedo decir es que voy a tratar de, durante mi gestión, poner la piedra fundacional, para que eso pueda ver luz en algún momento.

–La decisión con respecto a Mascardi, entonces, es seguir de manera activa en las causas judiciales…

–Sí, vamos a continuar con todas las causas que están en curso, para que la Justicia ponga orden. Ahí hubo personas que, más allá de ser parte de comunidades mapuches, atentaron contra Parques.

Cristian Larsen en Bariloche (foto: Eugenia Neme).

–¿Considera que la situación de Los Alerces, en Chubut, puede tomarse como un reflejo del conflicto de Mascardi?

–Lo que sucede en Los Alerces es icónico porque tomaron una seccional, es decir, un sitio destinado a que los guardaparques desarrollen sus tareas. Eso suma algo adicional a la necesidad de que el desalojo se produzca. Hay situaciones también en otros parques. Por ejemplo, en Ciervos de los Pantanos existe una usurpación y estamos avanzando en el desalojo. Asimismo, en Aconquija. Se observan cuestiones irregulares que se produjeron durante el gobierno anterior y que estamos poniendo en orden.

–En Los Alerces se destaca el tema de los incendios, ¿vincula la cuestión con la usurpación?

–Lo que llama la atención ahí es que se viene incendiando desde hace años en forma consecutiva. Cruz Cárdenas, quien está usurpando la seccional de Los Alerces, es uno de los principales sospechosos de haber incendiado de manera intencional el lugar. Creemos que, si desalojamos a Cruz Cárdenas, por lo menos mitigaremos la situación. Independientemente, puede producirse fuego que no sea intencional. Va a ser un año con mucha sequía y proyectamos que será posible que se produzcan incendios. Más allá de eso, entendemos que la situación en Los Alerces es particular, porque es un parque muy grande y algún sector en particular resulta de difícil acceso.

–El incendio que se produjo en el verano claramente fue intencional, ¿verdad?

–Si bien está bajo investigación judicial, todo indicaría que sí.

Un momento de la entrevista con el presidente del Directorio de Parques Nacionales (foto: Eugenia Neme).

–Este año se determinó no publicitar, desde el área de comunicación de Parques Nacionales, la efeméride correspondiente a la celebración del año nuevo mapuche, ¿por qué?

–Somos un organismo de conservación y existe otro, el INAI, especializado en comunidades, que consideramos que es el que debe tomar parte en esas cuestiones. Nosotros tampoco saludamos cuando es el año nuevo judío, musulmán o católico… 

–El Gobierno tomó la decisión de no renovar contratos de gente que trabajaba en el Estado, lo que también repercutió en Parques Nacionales. ¿Cómo se sintió llevando adelante esa determinación? Imagino que no debe haber sido cómodo…

–Estamos poniendo en orden Parques Nacionales. En este contexto, hicimos un estudio de dotación óptima y no se renovaron más de doscientos contratos, de un universo de alrededor de mil. El problema, fomentado por el kirchnerismo, ha sido el ingreso al Estado por amiguismo. Ahora, de la mano del ministro (de Desregulación y Transformación del Estado) Federico Sturzenegger, impulsamos que la única manera de ingreso al Estado sea a través de concurso público. La gestión anterior sumó más de cuatrocientos contratos, la gran mayoría de administrativos, cuando lo que faltan son guardaparques que protejan el territorio. Por eso, por un lado, no renovamos algo más de doscientos contratos, y, por otra parte, estamos sumando guardaparques. Recientemente estuve en Embalse, donde se ubica la actual Escuela de Guardaparques. Entraron veintiséis para capacitarse, que se suman a treinta y uno que ya terminaron, por lo que, a fin de año, ingresarán más de cincuenta, para cubrir el déficit que hay en los parques.

–¿Por qué se continúa con la modalidad de contratos temporales? El problema, más allá del color político que gobierne, es que existe gente que hace más de diez años que trabaja con esa singularidad.

–Es algo que hay que corregir. Debe tomarse una política pública para resolverlo, y creo que este gobierno encara el tema. Se está creando un régimen para que los ingresos sean por concurso, para regularizar esas situaciones… pero será un camino largo.

–Usted venía de cumplir funciones en Radio y Televisión Argentina, ¿tenía experiencia en cuestiones relacionadas con las áreas protegidas?

–En realidad, la Administración de Parques Nacionales es, precisamente, una administración pública, y yo tengo experiencia en la administración de organismos del Estado. Soy abogado y tengo una maestría en “Administración y políticas públicas”. Mi función es armar equipos de personas especializadas en los diversos temas.

–¿Con qué se encontró al asumir?

–Con desidia y descontrol. En cuestiones básicas, como la inexistencia de una verificación de presentismo de los empleados, hasta la ausencia total de un control de concesiones.

–Ante las críticas que le adjuntan una visión más mercantilista que conservacionista, ¿qué responde?

–Creo que el gobierno anterior, escudándose en la conservación, transformó a Parques en una máquina de impedir. Por las dudas, era “no”. Hay treinta y nueve parques nacionales, donde existen treinta y tres concesiones, es decir, menos de una por parque, y todas están situadas en nueve parques. Eso significa que tenemos más del setenta por ciento de parques para desarrollar. La idea, como dijo el Perito Moreno, es conservarlos para el uso y aprovechamiento de las actuales y futuras generaciones. En el Nahuel Huapi, por ejemplo, quien ideó las pistas de esquí, al principio, fue Parques Nacionales, en 1934. O sea, desde un comienzo, la intención ha sido que las personas puedan conocer el lugar, aprovecharlo, visitarlo… Y para eso hay que generar servicios, una oferta turística de calidad. El turismo de naturaleza, en la actualidad, está bastante desarrollado en todo el mundo y, precisamente, una de sus características es que no causa un impacto negativo en la naturaleza. Entonces, cuidando y haciendo las cosas como corresponde, creemos que es necesario fomentar el turismo de naturaleza. Se puede establecer un círculo virtuoso entre la conservación y la llegada de turistas.

Parque Nacional Nahuel Huapi (foto: Eugenia Neme).

–¿Cuál es su preocupación principal respecto al Parque Nacional Nahuel Huapi?

–El Nahuel Huapi es el segundo parque más grande, se ubica después de Los Glaciares, y resulta un desafío importante. En la gestión anterior, escondiéndose en la conservación, se lo dejó sin cuidado. Entonces, por un lado, hay que ordenar, por ejemplo, la situación de Isla Victoria y toda la parte de Villa Mascardi, para desarrollar una conservación activa. Así, donde hay especies exóticas, combatirlas para fomentar las nativas. Y por el lado del turismo, se deben poner mejores servicios… En Isla Victoria hay una telesilla antigua que no funciona, es algo que quedó abandonado; en la costa, se ve un barco hundido y nunca se hizo nada… Como gestión, tenemos el reto de empezar a resolver esos problemas.

Guardaparques frente a la majestuosidad del paisaje (foto: Eugenia Neme).

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