20 AÑOS DESDE LA RECUPERACIÓN HISTÓRICA
Un día como hoy la Virgen volvió a la iglesia Catedral
El 4 de junio de 2004 llegó desde Achao, isla de Chiloé, Chile, una réplica de una imagen perdida y que acompañó al primer asentamiento jesuita a orillas del Nahuel Huapi. Hoy y el 8 de junio, habrá celebraciones en la Iglesia Catedral de nuestra ciudad.
En 1672, en reconocimiento a la labor misionera del padre Mascardi, el virrey Lemos, desde el Alto Perú, le envió una bella imagen de la Virgen que “él colocó, con la veneración que se puede suponer, en el humilde altar de su capillita” (Furlong, Nicolás Mascardi, Pág. 50), nombrándola Señora de Poyas. Años después, el Padre de la Laguna, añadiría: y de Puelches.
El 14 de noviembre de 1717 la misión fue destruida por segunda vez y nuevamente la imagen quedó ilesa.
El relato del padre Francisco Enrich cuenta: “enseguida saquearon completamente la casa y la iglesia sin perdonar cosa alguna, excepto la imagen de María Santísima que sacaron a la orilla de la laguna y despojándola de sus ricos y vistosos vestidos la dejaron cubierta con un cuero de caballo”.
Además prendieron fuego a los edificios que ardieron completamente y con ellos el cuerpo del padre Elguea. “(Historia de la Compañía-1891. Chile). A principios de 1718, desde Calbuco, vino el P. Arnoldo Jaspers integrando una expedición al Nahuel Huapi, motivada por la noticia del trágico fin de la misión, que llegó a Castro con el grupo de poyas cristianos sobrevivientes.
Jaspers llevó la imagen a Chequián (Chiloé). Cuando en 1730 se construyó la iglesia de Achao (Hoy Patrimonio de la Humanidad), la imagen de la “Virgen de la Misión Nahuel Huapi” fue entronizada en esa iglesia como Patrona de la misma, bajo la advocación de Nuestra Señora de Loreto.
Esta tradición oral conservada celosamente por los achaínos, salió a luz una vez que ellos vieron que las intenciones de los barilochenses no eran “reclamar la imagen”, sino sólo pedirles autorización para hacer una copia.
Un dato geográfico y otro histórico, fueron dando coherencia y confirmando la tradición oral de los achaínos: Chequián fue el primer asentamiento jesuítico en la isla de Quinchao. Por razones de seguridad ante la piratería reinante, años después se trasladaron a la bahía de Achao: en la misma isla, a pocos kilómetros y en la misma orilla del Pacífico.
La imagen de Nuestra Señora de la Misión Nahuel Huapi que se encuentra en el presbiterio de la Catedral de Bariloche es copia exacta de “La Loreto" de Achao.
En el libro “La misión Nahuel Huapí”, de Yayo De Mendieta, se puede encontrar abundante material, que recoge resultados de investigaciones serias a ambos lados de la cordillera y en los Archivos Jesuíticos de Roma y el Vaticano.
Una Virgen extraviada
Estos antecedentes se estuvieron reuniendo durante tres años con el apoyo del obispo Fernando Maletti, del rector de la Catedral de Bariloche, Pascual Bernik y el párroco de Achao, Renato Torres.
La virgen de Loreto, patrona de la iglesia que lleva su nombre en Achao, resultaba ser la misma escultura que Mascardi y los poyas cordilleranos llamaron “Nuestra Señora de Asunción de Poyas” y que permaneció hasta 1717, cuando fue destruida la misión.
La réplica de la imagen colonial fue encargada al escultor ancuditano Milton Muñoz, que la reprodujo en un milenario mocho de arce.
Llegó hace 20 años
El 4 de junio del 2004 a la madrugada, una caravana de achainos despidió a la delegación hasta Dalcahue. Continuaron dos buses de chilotes y barilochenses con la nueva imagen, cruzaron la nevada cordillera de los Andes y en los límites de la ciudad lacustre lo esperaba una columna de vehículos y bandas de música. Los bomberos instalaron en uno de sus carros a la imagen que lucía como en un “papamóvil”.
Nuestra iglesia Catedral es el volumen arquitectónico más grande de la ciudad. Su estructura de hormigón recrea la monumentalidad románica, pero con muchos guiños góticos de luminosos vitrales y alzados espacios.
A ese templo encendido ingresó la imagen menuda, ante la expectación de una Catedral repleta de gente, estandartes y banderas de ambos países. Al cruzar el arco ojival de la entrada irrumpió una banda militar y todas las rosas del lago cayeron en una eclosión de pétalos perfumados. Hasta el menos religioso se emocionó en esa atmósfera ritual donde el pasado y el presente concurrían. Chilotes y argentinos palpitaban en la misma memoria y fe.
La imagen quedó en un podium construido en el altar. La custodiaba una docena de ángeles encarnados en pequeñas niñas del lugar. Al finalizar la ceremonia, el viernes 4 de 2004, la gente se acercó al altar y como se acostumbra en las islas desde donde vino, comenzaron a tocarla y venerarla en oración. “Nuestra Señora del Loreto” había sido incorporada a la devoción trasandina, con la antigua advocación de “Virgen de Nahuelhuapi o de los poyas”.
La imagen es emblemática, simboliza la historia de Chiloé: un pueblo que vive en dos países, como esta Patrona que es hoy venerada en Bariloche y Quinchao.
Celebraciones
Como parte de la celebración del vigésimo aniversario de la llegada de la imagen de la Virgen, en la iglesia Catedral se realizará una serie de actividades.
Hoy 4 de junio a las 17.30 horas se hará un Rosario Iluminado y a las 20 una misa presidida por el obispo Juan Carlos Ares.
El sábado 8 de junio a las 20 horas será la celebración religiosa de Acción de Gracias y a las 21 una compartida a la canasta.