2024-05-30

REGRESÓ DESDE EUROPA A LA DIFÍCIL SITUACIÓN ARGENTINA

Graciela Novelino canta con más emoción que nunca “Vuelvo al sur”

La cantante estuvo en la casa de los Pons, por donde pasaron Piazzolla, Amelita Baltar, Atahualpa Yupanqui y otras inmensas glorias de la cultura argentina. Cantó en Florencia y en París.

Respirar la misma atmósfera que Astor Piazzolla, Atahualpa Yupanqui, Amelita Baltar, Horacio Ferrer, Mercedes Sosa o Jairo fue para Graciela Novelino la nota sobresaliente de su reciente y breve gira europea. La cantante de Bariloche alcanzó ese cometido en la casa parisina de Jacqueline Pons, considerada como la “primera embajada cultural argentina” en Francia. Ya de regreso, la tanguera compartió con el Cordillerano algunos pormenores de su nueva experiencia.

Fueron varios los momentos sobresalientes durante aquellas semanas. El recorrido “fue pequeño en cantidad de días, pero caló hondo. Una gira de efecto duradero que va decantando, ya de regreso por el sur”, le dijo Graciela al cronista. “Lo deseado y previsto fue realizado y muy disfrutado. Fue una gira virtuosa y abundante, no solo por la experiencia musical sino por las personas que con tanto cuidado y atenciones me acompañaron en cada una de las instancias que hacen a este tipo de viajes”, resaltó.

Del lado positivo del balance, la intérprete ubicó “haber cantado junto a Lalo Zanelli en la Casa Argentina en París, en la Ciudad Internacional Universitaria, donde además me alojé. Fue uno de esos momentos hitos: pasé tres días rodeada de historia argentina y referencias a Julio Cortázar, quien se hospedó varios meses en 1951”, compartió. También fue emotivo “volver a cantar con el querido y gran pianista Fabrizio Mocata, esta vez en Florencia y compartir, días y charlas junto a su gente amiga. Es algo que no me canso de agradecer. En Italia me sentí muy en casa”, destacó.

Con Fabrizio Mocata en Florencia.

Sin embargo, “el momento más fuerte y emocionante, no solo de este viaje sino de los últimos tiempos, fue poder visitar en París a Jacqueline Pons en su casa de la Rue Descartes, del Barrio Latino, llamada la primera embajada cultural argentina. La casa de Los Pons fue y es lugar de encuentro de las más notables personalidades artísticas y culturales desde la década del 70 hasta aquí”, señaló.

En efecto, “ella y su marido, José Pons, fueron amigos y amorosos anfitriones de Astor Piazzolla, Atahualpa Yupanqui, Amelita Baltar, Horacio Ferrer, Mercedes Sosa y Jairo. Es más fácil que me pregunten quién no pasó por aquí, que enumerar los que sí estuvieron, dice Jacqueline… Visitar este lugar guiada por su voz, recuerdos, anécdotas, manuscritos, cuadros, fotografías y libros, es quizás, a partir de ahora, uno de mis mayores tesoros culturales. Un honor para mí haber sido recibida por una persona con tanta generosidad”, agradeció Graciela.

Además de cantar, antes de partir nuestra vecina tenía en mente avanzar hacia una iniciativa ambiciosa y llamativa. “Tiene que ver con seguir la Ruta Piazzolla en París. Cuando las circunstancias lo permitan, junto a un breve concierto centrado en su obra, tengo previsto presentar el material registrado en Francia en la Universidad Nacional de Mar del Plata, ciudad donde nació Piazzolla y donde estudié Gestión Cultural. Ojalá se pueda concretar en breve. La idea fue bien recibida por el decano de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, arquitecto Francisco Olivo, a quien le estoy muy agradecida”.

El Cordillerano: ¿Cómo se hace para volver? Digo, de la realidad europea a esta difícil argentina.

Graciela Novelino: Voy regresando de a poco y en silencio, casi en pausa. Esta nota que me propusiste me ayuda a ordenar registros, sensaciones observaciones. Las notas que fui tomando durante el viaje van encontrando su forma, como para poder compartirlas en breve. Respecto a la realidad europea, no hay una sola, pero sí existe en términos generales una cierta base de mínimos recursos que nuestra difícil realidad carece en la actualidad. La inevitable comparación apena… Hay un fragmento de “Vuelvo al sur”, de Piazzolla y Solanas, que refiere a nuestro país: “su buena gente, su dignidad”. Esta vez me movilizó más que otras veces cantarla.

La gira terminó, pero para Graciela quedaron varias puertas abiertas y “me entusiasman. Le he escuchado decir a Amelita Baltar que, a veces con una llave pequeña se pueden abrir puertas grandes y quizás este viaje tuvo algo de eso. Lo que se viene será recién en 2025, a pura gestión nomás. Algún festival de tango en Francia, nuevamente con Lalo Zanelli, un gran pianista y colega”.

En las perspectivas también se incluye “la propuesta de cantar cerca de Cádiz, en un festival organizado por el querido Tato Rébora, creador y director del Festival Internacional de Tango de Granada y de las Cumbres internacionales de Tango. Tal vez algo por aquí, con Fabrizio Mocata, a quien le estoy muy agradecida por su gestión en Italia. También se vislumbran nuevas posibilidades ligadas a tareas, organización y coordinación. Como suele ocurrir, más allá de lo hecho, las tareas realizadas harán su propia ruta”, deslizó Graciela, que periódicamente, alza vuelo.

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