TRES FUNCIONES EN LA SALA TEATRAL DE LA BIBLIO SARMIENTO
Cuando reírse es más necesario que nunca, vuelve Tranqui 120
El dúo que conforman Manuel Gutiérrez Arana y Rodolfo Fernández Lisi transita sus nueve años de existencia con solidez y nuevos objetivos. “La risa es salud”, dicen los actores. Y tienen razón.
Con tres funciones, dos sábados de marzo y uno de abril, Tranqui 120 se instala con firmeza en la Usina Cultural del Cívico (Biblioteca Sarmiento). El dúo que integran Manuel “Mamo” Gutiérrez Arana y Rodolfo Fernández Lisi atraviesa “un gran momento” y, con el respaldo de una trayectoria prolongada, planea llegar a todos los públicos barilochenses e inclusive, dar pasos más allá. La primera de las citas se pactó para el sábado próximo (9 de marzo) desde las 21 en la sala de la emblemática institución.
En diálogo con El Cordillerano, los dos actores adelantaron de qué se trata y compartieron miradas, tanto hacia el interior del tándem como hacia afuera. “Ya pasaron ocho años desde que arrancó Tranqui”, contabilizó Mamo. “Perduramos porque, ante todo, sentimos una motivación muy genuina por el trabajo que hacemos. Hay una canción nuestra que dice: siendo rico, siendo pobre, igual yo así lo haría… Viste que hay gente que dice que la quiere pegar para dejar de trabajar, pero nosotros no queremos dejar de trabajar”, aclaró el actor.
Resulta que “nos hace profundamente bien y también tratamos de vivir de esto en este mundo capitalista que nos toca transitar, pero el primer llamado no es el económico. La recompensa es más emocional. Nos hace bien cantar, improvisar y salir al encuentro de la gente, jugar y la plástica del teatro”, añadió. “También nos hace bien la devolución de la gente, que nos dice que la risa es salud, que hacía tiempo que no se reían, que tenían el disfrute un tanto abandonado o en un segundo plano por el cotidiano”.
En definitiva, “nos hace muy felices ver que viene público muy diverso de distintos estratos sociales, económicos, biológicos y etarios, porque vienen de todas las edades a disfrutar”, completó Mamo. Según su compañero, “estar haciendo humor y música en el contexto que estamos, es necesario para nosotros y para el entorno. Hay muchas devoluciones de la gente en ese sentido, pareciera que lo que hacemos es necesario para el espíritu humano”, comentó Fernández Lisi.
Él también detectó “mucha participación en las funciones, mucho feedback y agradecimiento”. En forma simultánea, “lo que pasa en el público es un espectáculo aparte. Estamos con muchas ganas de reírnos de lo que nos pasa y no nos gusta, pero también de empezar a pensar, como diría (Eduardo) Galeano, en los futuros que sí queremos, vivenciando experiencias agradables de manera grupal, en público o como artistas, cocreando ámbitos que sí nos hagan bien. Así que estamos con muchas, muchas ganas”, resaltó Fernández Lisi.
El ímpetu se explica porque “sentimos que hay algo consolidado después de estos ocho años”, sumó su colega. “Por supuesto, siempre tiene para seguir mutando, creciendo, cambiando, pero sentimos que hay una base construida y nos dan ganas de que llegue a más gente, por eso estas tres fechas en la Usina Cultural del Cívico”. La segunda se producirá el 23 de marzo y la tercera el 13 de abril.
A la pequeña temporada “la estamos haciendo en alianza con Sea Producciones, de Paola Vázquez y su familia”, pero, además, “vamos a estar en pantallas en la vía pública, llegando a hospedajes, hoteles y cabañas para que también se acerque el turismo, aparte del público residente, porque intuimos que lo que hacemos le puede gustar a muchísima gente que aún no nos conoce”, señaló Mamo.
Frente al escenario, “la gente se va a encontrar con un espectáculo que es fresco, espontáneo, de un humor muy apto para todo público pero que, a la vez, tiene una capa de profundidad y genera preguntas”, avisó. “Nos interesa que nos haga reflexionar sobre todo lo que nos hace bien, pero también sobre lo que nos gustaría que fuera distinto en nuestro cotidiano, en nuestras vidas, hábito, trabajo, en el uso del tiempo que hacemos: redes sociales, dinero, pantallas”, enumeró el actor.
“Queremos que Tranqui 120 sea un laboratorio para mirarnos, cuestionarnos a nivel individual y como sujetos sociales, ver qué nos gusta y qué no”, indicó Mamo. Según Rodolfo, “nos interpelamos en relación con cosas que nos hacen ruido y las repensamos, como la presencia y la escucha. En estas funciones vamos a hacer algunos números del último espectáculo, Multitasking, además de cositas que siempre tenemos debajo de la manga de producciones anteriores”, adelantó.
El tándem anda “siempre en la búsqueda de generar empatía y que surjan cosas en el momento. Lo más lindo de todo es que para llevar Tranqui 120 adelante, nos tenemos que escuchar un montón con Mamo porque, obviamente, para que sea representativo lo que hacemos, tenemos que estar conectados cada uno consigo mismo y entre los dos, respetar los procesos y los tiempos. Ese es el mayor desafío: mantener un proyecto, pero valorando las individualidades y potenciándolas”, mencionó el actor. Retengamos una de sus apreciaciones: el humor y la música son necesarios para el espíritu humano.