LE PIDIÓ AL PRESIDENTE QUE “DEJEN DE ECHAR GENTE”
Barilochense directivo del CONICET estuvo con el Papa y encaró a Milei
Walter Delrio dirige un instituto de investigaciones en ciencias sociales que sufrió el despido de una trabajadora administrativa. Durante la canonización de Mama Antula estrechó la mano de Milei, pero no permaneció en silencio.
Semanas atrás, difícilmente Walter Delrio pensara que iba a estar frente a frente con Javier Milei. Tampoco que el fortuito encuentro tendría lugar en El Vaticano, durante las formalidades que siguieron a la santificación de Mama Antula. El historiador reside en Bariloche desde que abrió la Universidad Nacional del Río Negro (UNRN), aunque registra como antecedente un paso por la ciudad durante los 90. Desde fines del año pasado es director del Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (IIDyPCa) y le toca atajar el vendaval anti - ciencia que desató la administración de La Libertad Avanza. Estrechó la mano del presidente, pero aprovechó para decirle lo que tenía que decir.
Doctor en Antropología y autor del insoslayable “Memorias de expropiación. Sometimiento e incorporación indígena en la Patagonia. 1872-1943” (Universidad de Quilmes – 2006), Delrio participó del peritaje histórico que fundamentó la canonización de la “primera santa argentina” en colaboración con otros colegas. A raíz de su participación en el proceso, de varios años de duración, recibió una invitación para estar en El Vaticano el domingo último. Como se sabe, del acontecimiento también participó una delegación presidencial.
De improviso, el historiador se vio envuelto en una situación que no había previsto: Milei se acercó a saludar a un grupo de argentinos y argentinas, entre los que él se encontraba. Unos 10 días atrás la nueva conducción del CONICET había rescindido el contrato de la única empleada administrativa con que contaba el IIDyPCa. En términos nacionales, la medida afectó a 40 personas. ¿Cómo limitarse a sonreír y permanecer en silencio?
Delrio está en el exterior todavía y remitió al cronista al testimonio que brindó al diario de Buenos Aires Página/12: “Fue inesperado que viniera a saludar, porque él estaba ubicado enfrente. Le di la mano y le pedí que dejen de echar a la gente que trabaja en el CONICET, que los despidos están causando un grave perjuicio para su funcionamiento. En los videos que luego se difundieron, se ve cuando estoy por saludarlo, pero después esa parte sale cortada. Se escucha a los que lo felicitan, pero lo que le digo yo, justo se corta”. Vaya casualidad...
Precisamente, mientras se redactaban estas líneas para El Cordillerano, tenía lugar una nueva “Jornada nacional de lucha” bajo la consigna “La ciencia no se vende, se defiende”. En Bariloche, la concentración estaba prevista para las 17 del miércoles. En el instituto que dirige Delrio “la persona encargada de todo lo administrativo fue echada con el DNU de Milei, que establecía la no renovación de los contratos de 2023”, esclareció.
Ocurre que “los cargos que tiene el CONICET como administrativos son los (llamados) artículo 9, contratos que se renuevan anualmente y ninguno de los gobiernos hizo nada por cambiar esta situación”, cuestionó. Ante la coyuntura que se abrió después del 10 de diciembre, “nos dijeron que, si eran cargos imprescindibles, teníamos que fundamentar por qué lo eran y así lo hicimos. No obstante, en enero se informó a 40 personas que no se les iba a renovar los contratos”.
En el IIDyPCa “ese cargo existía hace 11 años, lo tenía otra persona que dejó de trabajar. Para reemplazarla nosotros no nombramos a dedo, hicimos un concurso que llevó su tiempo. Y así quedó seleccionada esta única persona que se encarga de todo: recursos humanos, comunicación, manejo de la biblioteca, contabilidad, relación con las universidades” y un largo etcétera. A pesar de cumplimentar todos los pedidos antes las nuevas autoridades, “a la gente simplemente le llegó un mail que decía que se le rescindía su contrato. Hay mucho maltrato”.
Durante el cara a cara del último domingo, Milei “se sorprendió. Se quedó escuchando y me dijo: estamos trabajando con el doctor (Daniel) Salomone. Nada más”. En su diálogo con la colega Karina Micheletto, completó Delrio: “han instalado que todos somos sospechosos de ser ñoquis, que en el CONICET se investigan pavadas y es muy triste. Como director, me siento responsable por esta trabajadora y voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que sea reincorporada”. Quedó demostrado.