ANTECEDENTES EN LA PREVIA DEL 36° ENCUENTRO NACIONAL
“En Bariloche, las mujeres no estaban en los sindicatos para servir café”
Al analizar la historia del SOyEM, la investigadora Nancy Vargas encontró que ya en 1969 hubo una secretaria general. De las filas municipales también surgieron la intendenta Chiche Costa y una de sus líderes más recordadas: Graciela Bedini.
Cuando faltan unos pocos días para que Bariloche albergue por tercera vez al Encuentro Nacional de Mujeres, quizá venga bien poner en común que la historia sindical de esta ciudad tiene algunos aspectos que ofrecer para el cuestionamiento del patriarcado: ya en 1969, el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOyEM) tuvo una mujer en la secretaría general, perfil que se ahondó más tarde con el aporte de dos históricas: María “Chiche” Costa y Graciela Bedini.
Esa sucesión “rompe con el modelo que supone que en los sindicatos no había mujeres participando, sino solamente para servir café. No es el caso de los municipales, porque hubo una primera secretaria general en 1969 (Matilde Salvo) y después, surgieron los liderazgos de Chiche Costa y de Graciela Bedini”, afirmó Nancy Vargas, profesora y doctoranda en Historia, que en 2022 presentó junto con Luciano Arancibia, el resultado de sus investigaciones.
Tanta agua pasó debajo del puente, que el nombre correcto del inminente cónclave es Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, aunque asume continuidad con las anteriores, ya que se trata del trigésimo sexto. El primero tuvo lugar en 1986, cuando al igual que el resto de las organizaciones gremiales, la municipal de esta ciudad se reacomodaba después de la noche dictatorial.
“Entre 2017 y 2019, bajo un convenio entre el SOyEM y la Universidad del Comahue, se asumió el compromiso de escribir su historia. Con Luciano empezamos a hacer el relevamiento de su historia institucional y fue muy interesante, porque va de 1946 a 2015”, introdujo la profesora Vargas. “Se van viendo los momentos de florecimiento en la década peronista, hasta los últimos años, en que el SOyEM fue un actor político y gremial importante de la ciudad. Lo sigue siendo”, ratificó.
En ese lapso, hubo momentos difíciles. “En la década de 1960, por ejemplo, la estructura gremial estuvo muy débil frente a los gobiernos autoritarios, pero empezó a cambiar su suerte con su dirigente más combativo, Germán González, que en los 70, juntos con otros, reconstruyeron el sindicato de los municipales antes de la dictadura”, rehízo la investigadora. “Después, muchos de ellos fueron perseguidos y tuvieron que exiliarse, inclusive Germán, porque se fue de Bariloche”.
No obstante, “hubo continuidad en esa dirigencia porque después, en los 80, Germán volvió a involucrarse en la vida sindical y fue uno de los principales referentes”. Al examinar la historia de las y los municipales de la ciudad, “puede verse cómo se cruzaron todas las crisis: la hiperinflacionaria y las de los 90, que está muy marcada en su memoria sindical”. Fue en el último de los períodos cuando “surgió su otra gran líder, Graciela Bedini, una de las principales sostenedoras de las medidas de fuerza, por ejemplo, la Carpa Negra de fines de los 90, bajo el gobierno de César Miguel”, apuntó la historiadora.
Pero el ejemplo de la recordada Graciela no fue una excepción, desde la perspectiva del género. “No tenemos que olvidar que dentro de los municipales va a surgir la dirigente Chiche Costa, que fue intendente, incluso en la primera parte de esa década”. La que sigue es historia muy reciente, pero no está de más traerla a colación: “Del 2000 en adelante se va viendo que el sindicato es más fuerte, negocia con el Estado municipio e inclusive, se llega a acusarlo de cogobernar en los años de Beto Icare. Tenía un fuerte poder político en su momento”, resaltó la investigadora.
De manera comprensible, “también fueron surgiendo internas, como pasa en todos los sindicatos, con las diferentes corrientes, que fueron marcando diversas formas de encarar las negociaciones”, describió. Desde una perspectiva personal y “como experiencia de investigación, la historia de los municipales fue muy buena, muy interesante y rica, porque, además, nos pasó que, al principio, la comisión directiva que se nos acercó pensaba que su comienzo fue en 70, cuando sus papeles son de 1946, así que también ellos fueron redescubriendo que hubo otros dirigentes”, compartió.
Capaz tampoco fuera tan evidente que el SOyEM aportó a otra historia, porque “siempre hubo participación femenina y han surgido dirigencias femeninas muy importantes, de hecho, hoy en día la secretaría general está ocupada por una mujer (Brenda Morales). Eso rompe con el modelo que supone que en los sindicatos no había mujeres participando, sino solamente para servir café”, ironizó Vargas.
Efectivamente, “no es el caso de los municipales, porque hubo una primera secretaria general en 1969 y después, surgieron los liderazgos de Chiche Costa y de Graciela Bedini. Bajo su mandato, los otros puestos de comisión directiva también fueron ocupados por mujeres. Es interesante porque también hubo una serie de mujeres que estuvieron en todas las comisiones de trabajo, haciendo el trabajo finito hacia sus afiliados en cuanto a actividades que convocan: lúdicas, recreativas y netamente políticas o gremiales”, ilustró la investigadora. La creencia generalizada pareciera suponer que las mujeres entraron en escena seis años atrás, con la irrupción de la así llamada Marea Verde. Pero la historia sindical de Bariloche tiene varios antecedentes para ofrecer.