VISITA AL MUSEO LA PASTERA EN SAN MARTÍN DE LOS ANDES
A 56 años de la muerte del Che: “Visitaré nuevamente y habitaré la zona de los lagos cordilleranos”
“Quizás algún día cansado de rodar por el mundo vuelva a instalarme en esta tierra argentina y entonces, si no como morada definitiva, al menos como lugar de tránsito hacia otra concepción del mundo, visitaré nuevamente y habitaré la zona de los lagos cordilleranos.”
Un deseo que no se cumplió.
Pero en el sur quedó latiendo el anhelo de un hombre que pronto sería conocido en el mundo por una interjección: el Che.
Hoy se cumplen cincuenta y seis años de la muerte de Ernesto Guevara.
Fue ejecutado en La Higuera, Bolivia, el 9 de octubre de 1967.
Las líneas con las que se inicia este artículo las escribió cuando apenas había arrancado su primer periplo latinoamericano, junto a su amigo Alberto Granado, en 1952, en la moto conocida como La Poderosa II.
Atrás habían quedado, entre varias ciudades, Buenos Aires, Miramar, Choele-Choel y Piedra del Águila, cuando arribaron a San Martín de los Andes. Luego, tras pasar por Bariloche, cruzarían a Chile, para después ir a Perú, Colombia y Venezuela.
Pero pensando en San Martín de los Andes fue que dejó asentada aquella aspiración de habitar la región de los lagos del sur argentino.
En sus escritos, hablaba del sueño de poner un laboratorio (Ernesto estudiaba medicina, y Granado era bioquímico) frente a un espejo lacustre.

En aquella ciudad, el recuerdo del Che vive en un museo llamado La Pastera.
Cristina Gutiérrez, guía del sitio, explica que allí durmieron Guevara y Granado cuando se trataba de una pastera propiamente dicha, porque se utilizaba para guardar fardos, forraje y otros elementos para los caballos de Parques Nacionales.
La edificación había nacido en 1946, es decir, seis años antes de que recalaran Guevara y Granado.
“El sector donde se encuentra, en aquella época, estaba destinado a la movilidad de Parques Nacionales. Cuando ellos llegaron, en ese sentido, era una etapa de transición: en la zona céntrica se estaba dejando de usar caballos para dar lugar a los autos, por eso había un surtidor de combustible propio”, explica la guía, quien refiere que cuando Ernesto y Alberto llegaron a la localidad, y buscaron un lugar para dormir, “el intendente de Parques les prestó el galpón, y allí pasaron los días que estuvieron en San Martín”.
Cristina menciona algunos pasajes de lo que Guevara escribió sobre su paso por la ciudad. Por ejemplo, cuando habla del sereno Pedro Olatte, a quien describe como “un gordo de ciento cuarenta kilos bien medidos y una cara a prueba de balas”, recalcando su amabilidad. “Justamente, destacaba que las personas que menos tienen son las que más dan. Acá, de algún modo, empezó a surgir la visión de la realidad social que iba descubriendo”, aprecia la guía.
Años después de que Guevara y Granados durmieran en aquel galpón, el sitio se destinó a diversas funciones, pero no encontraba su destino.
“En la década del noventa, decidieron dárselo a Prefectura Naval. Lo iban a tirar abajo para construir una sede”, cuenta Cristina, para luego añadir: “Pero trabajadores de Parques, pertenecientes al gremio de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), empezaron a tratar de recuperar el espacio”.
A la vez, indica que existían distintas versiones sobre cuál era el sitio donde el Che había dormido a su paso por San Martín de los Andes.
Así, se logró traer al propio Alberto Granado, quien confirmó que ese era el lugar.
Finalmente, ATE firmó un comodato con Parques Nacionales, por lo que pudieron mantener la edificación.
La Pastera, como museo, abrió sus puertas el 20 de junio de 2008.
Con quince años de vida, según expresa Cristina, se trabaja de forma conjunta con el Centro de Estudios Che Guevara, de La Habana, como así también con lugares argentinos dedicados a difundir la vida y el pensamiento del Che: el Museo Casa Ernesto Che Guevara de Alta Gracia (Córdoba), el Hogar Misionero del Che en Caraguatay (Misiones) y diferentes espacios en Rosario (Santa Fe).
El museo La Pastera, en San Martín de los Andes, está ubicado en Rudecindo Roca y Sarmiento, y abre de lunes a sábados de 10 a 13 y de 18 a 20.
Y si esta nota comenzó con una cita del Che, no está mal culminarla con otra: “Hay momentos en que pienso con profundo anhelo en las maravillosas comarcas de nuestro sur”.