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05/05/2026

Elevan a juicio la causa contra el gendarme que baleó al fotógrafo Pablo Grillo

La medida fue impulsada por el fiscal Eduardo Taiano, quien dictaminó que el cabo Héctor Guerrero utilizó su arma de forma “irracional” y “abusiva” durante una protesta en 2025.

El cabo primero de la Gendarmería Nacional, Héctor Jesús Guerrero, deberá comparecer ante un tribunal oral por las graves heridas sufridas por el fotoperiodista Pablo Grillo. Así lo dispuso el titular de la Fiscalía Federal N°3, Eduardo Taiano, al dar por cerrada la etapa de instrucción sobre el violento episodio ocurrido en marzo de 2025 durante una manifestación de jubilados.

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Los cargos que pesan sobre el gendarme de 30 años son "lesiones gravísimas agravadas por su condición de funcionario público", sumado a cinco hechos de abuso de armas. Según el dictamen fiscal, el accionar de Guerrero no solo hirió de gravedad a Grillo, sino que puso en riesgo inminente a toda la multitud presente en la marcha.

Un ataque sin justificación
Los peritajes presentados en la causa confirmaron que, el 12 de marzo de ese año, Guerrero accionó su pistola lanza gases "FM" en seis oportunidades. Lo hizo en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Solís, disparando de manera horizontal -algo prohibido por el protocolo- y sin que mediara una agresión previa que justificara el uso de la fuerza.

Uno de esos proyectiles impactó directamente en el cráneo de Grillo a las 17:18 horas, provocándole fractura y pérdida de masa encefálica. Para el fiscal Taiano, la investigación demostró que los efectivos desplegados en el operativo actuaron de forma "desmedida e ilógica".

Secuelas permanentes
A raíz del impacto, el reportero gráfico debió afrontar una internación de varios meses. Actualmente, el daño se traduce en un severo deterioro de sus capacidades cognitivas y del habla, lo que los especialistas señalan como una posible incapacidad laboral de por vida y secuelas neurológicas irreversibles.

La fiscalía hizo hincapié en que el acusado tenía la capacitación técnica suficiente para conocer el uso correcto del armamento y las normativas vigentes sobre el uso de la fuerza. Pese a esto, Guerrero habría decidido abusar de su autoridad, disparando contra manifestantes y un trabajador de prensa que no representaban amenaza alguna para la seguridad.