PARTICIPA DE LA CATEGORÍA LARGOS BINACIONAL DEL FAB
Con “Viento del este”, Maia Gattás Vargas debuta como realizadora en su ciudad
Artista visual que es periódica interlocutora de El Cordillerano, tomó un intenso dato de su biografía para concretar su primera película. Bariloche, el río de la Plata y Palestina, en un vínculo familiar y poético.
Hay una historia que vincula las aguas marrones del río de la Plata con Bariloche y llamativamente, también a la lejana Palestina. Es la trama que Maia Gattás Vargas cuenta en “Viento del este”, la película suya que participa en la Competencia Binacional de Largometrajes del FAB 2023. Habrá dos chances para verla: el jueves (28 de septiembre) desde las 14.30 en la sala 2 del complejo Sunset (Onelli 447) y el sábado siguiente, a las 16.30 en el mismo sitio, aunque en la sala 1.
“Estoy recontenta con el estreno”, le dijo Maia al que firma, todavía desde Buenos Aires, donde está durante el cuatrimestre en curso por cuestiones laborales. “Es una película que me llevó muchísimo trabajo en todos los sentidos y muchísimos años. Trabajo en el sentido convencional del hacer cine y de aprender, porque yo no estudié Cine sino Ciencias de la Comunicación y soy artista visual”, introdujo.
Hubo un camino que hacer. “Primero, el acercamiento vino por la fotografía y después por algunas prácticas de collage e instalación. Por último, llegué al video y ahí me animé a dar el salto al cine, donde el trabajo es muchísimo más grande, especialmente por los tiempos, los costos y por el equipo. Estoy contenta, porque pude armar un equipo chiquito y súper afín al proyecto, que era bastante íntimo y autobiográfico”, anticipó.
En efecto, “Viento del este” se relaciona íntimamente “con mi historia de descendiente de una familia palestina por parte paterna y con la muerte bastante trágica de mi padre en 1986, a dos meses de mi nacimiento”, compartió la realizadora. “En ese sentido, también tuve que hacer un trabajo emocional muy grande y eso hizo que el proceso de producción tuviera muchos vaivenes: momentos de descanso, de revisar y un plazo muy largo”, describió.
Se trata indudablemente, de un proyecto de largo aliento. “Podría decir que la empecé en 2012, la abandoné varios años y la retomé fuertemente en 2019. Con mi productor, Marcelo Burd, presentamos la carpeta al INCAA y por suerte, la burocracia salió bastante rápido y fluida. Nos financiaron el 70 por ciento de la película, cuando ya había viajado a Palestina a filmar”, apuntó.
Entonces y “fundamentalmente, la película cruza tres territorios, que son la ciudad de Bariloche, donde vivo y donde están mi madre y abuela, que son dos personajes muy importantes en la película; el río de la Plata, donde mi padre tuvo el accidente; y Cisjordania en Palestina, de donde vino su familia, que también es la mía”, proclamó Maia.
Su trabajo ya cuenta con una experiencia favorable a cuestas. “Se estrenó en el DOC Buenos Aires el 26 de agosto a sala llena. Fue muy hermoso y emotivo, con gente muy diversa: amigos de mi viejo y familiares, amigos míos y gente del cine. Fueron muy lindas las devoluciones en la charla posterior y ahora, la de Bariloche va a ser la segunda proyección, lo que un poco sigue mi biografía, porque yo nací en Buenos Aires y vivo en Bariloche”.
El itinerario que espera a “Viento del este” y a su directora es como mínimo atractivo. “Después, va a seguir su camino en el Festifreak de La Plata y de ahí me voy para República Checa, a un festival de documentales que tiene perspectiva experimental: el Jihlava, donde voy a estar en la competencia oficial de documental. De ahí, voy a viajar a Palestina, al festival de cine palestino que se llama Palestine Cinema Days. Se hace en Ramala, que es como la ciudad más cultural del Palestina”.
Volver a lugar tan emblemático de Medio Oriente despierta en la directora “una inmensa emoción. Todavía no puedo creer que voy a pasar la película ahí y que voy a volver después de cuatro años, con todo lo que implica”, concedió. “Todavía estoy un poco en shock, contenta y estresada, viendo el tema de la ida y de la vuelta, porque siempre tiene sus dificultades ingresar a Palestina a través de Israel. Estoy en plena gestión del recorrido, pero me parece muy orgánico para la película que esté donde la filmé. Todo emoción y alegría”, insistió Maia.
Por aquí no es tan común, pero “el título viene de una doble conexión. Por un lado, con la sudestada del río de la Plata, que fue la que produjo el accidente donde murió mi papá. Por otro, con Palestina, Oriente, estar al este y la idea de escuchar los mensajes que trae el viento desde allá. Fue el lugar que un poco inventé para reencontrarme con el fantasma de mi padre y su familia. Un dato poético”, sumó la realizadora. Poético y certero.