SU PRIMERA EXPOSICIÓN EN LA BIBLIOTECA SARMIENTO
Julia López Gramage: “pinto cualquier cosa”
Desde paisajes inconfundiblemente patagónicos hasta portales venecianos, todo puede impactar a la pintora, cuyas obras están dispuestas en el micro espacio de la institución del Centro Cívico.
¿Qué tienen en común el rostro de una niña yemení, un antiguo portal veneciano o un típico paisaje de la cordillera patagónica? Que imágenes tan disímiles pueden inspirar la pintura de Julia López Gramage, quien hasta el 30 de septiembre expone en el micro espacio de la Biblioteca Sarmiento, es decir, la antesala del espacio teatral. Además de los días de espectáculo, se puede visitar habitualmente de 10 a 16.
En diálogo con El Cordillerano, la expositora contó que comparte “una serie de cuadros con diferentes motivaciones. Por supuesto paisajes de la zona, flores y algunas figuras de personas”, explicó. “Yo pinto cualquier cosa (sonrisas), lo que se me ocurra o lo que veo y me impacta. Destino mi tiempo a pintar, ya sea en óleo, acrílico o acuarela. No tengo fronteras en cuanto a medios”, señaló.
La actividad pictórica ocupa en su vida “un espacio importante. Ya soy una señora jubilada, así que tengo tiempo para pintar, pero lo que más me gusta y atrae es la participación en el grupo de la Biblioteca Sarmiento, en el que podemos compartir con una profesora (Eugenia Mulvihill), que nos indica pautas para no desacertar. Con ella estamos aquí en el subsuelo, en un espacio bastante importante y luminoso que nos han cedido”, agradeció.
El núcleo de la exposición tiene que ver con la evocación de espacios naturales. “Hago bocetos o me llevo una fotografía”, explicó López Gramage. “Este (señala) es del lago Epuyén y ese (vuelve a señalar) un otoño en una estancia. Aquel es un (sauce) mimbre grande, o sea, siempre en Bariloche el paisaje es tan abundante que aquí, el paisajista no sabe para qué lado decidir”, compartió.
No obstante, hay obras que refieren a otras temáticas bien disímiles, entre ellas, el retrato de una joven mujer que pareciera árabe o del norte de África. “Es del Yemen, una niña del Yemen”, precisó la plástica. “Es una copia de una figurita que vi en (National) Geographic Magazine que me impactó, entonces reproduje esa cara porque me pareció digna de pintarla, como también la viejita”, que es protagonista de otra obra.

La inauguración. Foto: Facundo Pardo.
“Por aquí (se desplaza) está La dama del mar, que ha sido interesante o esta puerta, que es de Venecia, a partir de una foto mía. Hay unos portales impresionantes” en la ciudad italiana, comentó. A pesar de las diferencias temáticas, “siempre hay un impacto. Te impacta el paisaje, la luz que tiene, la antigüedad o el motivo porque para mí, Yemen es una cosa ignorada. Una cara de una niña negra es una figura extraña porque vivimos en otro país, con otros colores de rostros, pero vale la pena encontrarse con ese tipo de figuras y rostros”, comentó.
La aparición de la pintura en la vida de la expositora es relativamente reciente. “Siempre fui dibujante, incluso dibujé para una tesis, cuando parte de mi vida trabajé en el INTA. Ahí dibujé para una ingeniera que realizó una tesis sobre las gramíneas de la Patagonia. A la pintura la adquirí después, cuando empecé a pintar con color porque para el color, realmente hay que tener un profesor que te indique cómo usarlo. Yo tengo una historia de dibujante y después sí, una vez que se usa color casi que no se vuelve al dibujo”, aseguró.
La que está a disposición del público desde la semana pasada es la primera muestra en la vida de López Gramage, aunque es apenas un recorte de su producción. “Tengo muchos más para exponer en la baulera de mi casa, porque generalmente, pinto y guardo. Creo que en el caso de los pintores es así, ¿no? Pintan, amontonan en un rincón, disfruta con los amigos y familia, pero la exposición es otra situación porque hay que revisar y encontrar un lugar que te acepte, además de un curador que diga: sí, vale la pena que expongas”.
La pintora entiende que “en Bariloche no es tan fácil, hay pocos curadores y las instituciones están agrupadas. Si una no entra en esas agrupaciones, no existís”, cuestionó. “Tampoco hay un mercado del arte y debería haberlo, porque hay gente que querría comprar un cuadro de algún paisaje y no encuentra dónde. Tendría que ser promocionado por las autoridades”, reclamó. Mientras, sus propuestas engalanan uno de los rincones más característicos de Bariloche.