SEMILLA BUCCIARELLI
Bajista de Los Redondos aportó obras para línea de cerveza cannábica barilochense
Además de consagrarse como bajista de Los Redondos durante buena parte de su historia, el músico incursiona en la plástica hace más de 20 años. Tres de sus trabajos llegaron a latas del producto local.
Hasta 2001 apuntaló desde el bajo la base rítmica de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota justamente, cuando la banda llegó al final de su candente recorrido, incursionó de lleno en la plástica y desde entonces, alterna la música con los pinceles. Siempre hombre de culturas alternativas, aportó obras suyas para ilustrar una serie de “Weed”, una novedosa cerveza barilochense que incluye terpenos cannábicos. ¿Qué más ricotero que la birra y el cannabis?
Nos referimos a Daniel Fernando Bucciarelli, simplemente Semilla para la persistente grey del rock argentino. “Mi relación con él es pura y exclusivamente laboral, de mis años trabajando con los espectáculos en Bariloche”, le dijo Mauro Jaure a El Cordillerano, el cervecero barilochense que puede ufanarse de contar con obras del músico y plástico en las latas de su producto.
Mauro supo atajar a cuánta luminaria del rock transitara por la cordillera y buscara lugar donde tocar. “Eso me hizo tener contactos con él y con algunos de la banda. No soy amigo, simplemente le mandé las cervezas a determinada gente y de alguna manera, siempre digo que el rock me está devolviendo todo lo que hice en algún momento cuando traía espectáculos y bandas”, agradeció el otrora productor.
Precisamente, “a Semilla lo conocí a través de Sergio Dawi (saxofonistas en Los Redondos), cuando tuve un bar que no duró mucho”. En realidad, Jaure utilizó una frase bastante más gráfica... “Ahí toco Sergio y por su intermedio hice llegar las cervezas, no solo a Semilla, sino también a otros artistas y músicos”. Esos envíos “me ayudan con la difusión y de eso, salió la posibilidad de que hiciera el diseño. Le pregunté y al toque me dijo que sí porque le gustó la idea y también la cerveza”, comentó.
Arte, cerveza y cannabis.
Son tres las contribuciones que hizo Semilla para la cerveza local. “Se dieron de formas distintas. Hay un par que ya tenía y una en particular que hizo para nosotros: la negra, que tiene líneas nada más. Esa la hizo en el momento en que hablamos. Me dijo: ¿algo así te parece? Obviamente, le dije que sí (risas). Después, entre su apuro y mis ganas de no molestarlo, le dije que hiciera lo que la pareciera. Entonces, sacó dos de la galera”, confió Mauro.
La idea de aunar cerveza con arte y rock “en principio, fue comercial. El nombre de la cerveza es Weed y no puedo genera inversión publicitaria en las redes sociales, mostrando la lata y el nombre, porque lo toman como venta de estupefacientes”. Weed se traduce como hierba. “Eso dicen, entre tantas otras cosas”, se quejó el cervecero. “Entonces, quedé trunco a la hora de mostrar la lata, que es lo que necesito para que la gente sepa de qué se trata”.
En defensa de su creación, Jauro señaló que la línea “no es solamente un buen diseño, sino también una buen birra y bueno, si la gente prueba después repite. Entonces, para poder llegar a diferentes públicos opté por hacer este tipo de cosas. También trabajé con los chicos de Nuestra Raza, es decir, los ex Callejeros. Todo esto por contactos que me quedaron al hacer espectáculos acá”, insistió.
Para quienes se sienten parte de la cultura rock, no es desdeñable el atractivo de tomar una lata y quedarse con una obra del célebre Semilla. “El tener diseño específicos o diferentes hace que la gente se acerque a la cerveza y se quede con la experiencia de probar una con terpenos cannábicos”. Es que Weed tiene además esa particularidad. “Los terpenos son los aceites esenciales que contienen los aromas y sabores de cualquier planta”, enseñó el emprendedor.
En efecto, “cuando uno camina por la calle y siente olor a pino o a rosa, lo que está sintiendo son justamente, los terpenos”. Entonces, “se hace una extracción de esos terpenos de la planta cannábica y un maridaje con los terpenos del lúpulo, para luego ponerlos en algún momento de la cocción”, describió. “Esta una explicación muy por arriba para que se entienda, pero no tiene ningún principio psicoactivo”, aclaró por las dudas.
Si no difícil, fue azaroso dar con Jaure para concretar esta conversación porque “estoy viajando un montón. Justamente, hago estas cervezas en parte por viajar, girar y conocer”, admitió. “La asociación entre cannabis, arte y cerveza me abrió muchas puertas, inclusive en municipios para presentarme en lugares de folklore, cerveceros y obvio, también cannábicos”, relató nuestro interlocutor.
Sin embargo, “yo apunto a otro lado: la cerveza me sirve para divulgar lo que está sucediendo con el cáñamo industrial, con el cannabis y las nuevas leyes. Entonces, no es sólo vender cerveza sino también divulgar. A través de la cerveza he llegado a productores de cáñamo industrial, vaporizadores nacionales, gente que está en la medicina y veterinaria. Cada uno genera productos en el ambiente del cáñamo, pero en mi caso es la cerveza la que me abre el camino”, resaltó. Con una derivación insospechada hacia las grandes ligas del rock argentino.